AMOR Y BODAS

Y quién no conozca lo que es el amor... ¡que se espabile!, porque a base de esperar a lo mejor no aparece y entre una cosa y la otra y como dice un dicho popular bastante estúpido: "que no se te pase el arroz". Claro que yo ese dicho lo uso para lo que quiero y les quito sus mensaje podrido y machista, de esos mensajes que vienen a decir: que se te pasó la edad de casarte y en cambio yo lo uso porque tengo el poder de transformar la mierda en ricos y sabrosos mensajes y yo hablo de AMOR y no hablo de casamientos y demás lazos conyugales. Es que en el fondo, mira que somos seres limitados y de un asunto tan glamuroso y grandioso como es el amor, lo convertimos en fechas, en anillos de boda, en donde coño celebrar esa boda y adonde nos vamos de viaje de novios, que si nos vamos a las Bahamas o a Palma de Mallorca.
Bueno, la cosa se va complicando y ahora y para enredar más el proceloso asunto, fabricamos listas regalos para la boda y para que nuestros amigos y familiares que son todos unos descerebrados como nosotros y que no saben lo que nos tienen que regalar, pues se agarran a éste tipo de solución tan asquerosa y pragmática. Cuando lo que tenían que hacer es que aprendieran y de una puta vez, lo que nos tienen que obsequiar y eso sólo requiere que se fijen un poco en nosotros. Y si las bodas en sí ya tenían muy poco de romanticismo, pues ahora va y le ponemos la guinda al pastel. Y el otro día me invitaron a una boda y la verdad es que pienso, ¡que no saben a quién han invitado!, pero iré y juro que iré y porque es una compañera de trabajo que es buena persona y solo por eso, ¡iré!. Pero a mi me gustaría que las bodas fuera como los funerales o sea, te presentas, saludas correctamente y felicitas a la pareja por no se qué y después te vas por donde has venido.
Y por lo menos que tuvieran la opción B para los que no somos de éste mundo. Y te saludo y te doy dos besos pulcros y limpios y de nuevo, te felicito sin saber porqué y haces entrega en la mano de tu regalo y el que tu quisiste hacer y si quieres un Lavavajillas que viene en tu lista de posibles regalos...pues vete al Corte Inglés y cómprate cien si tú quieres...

SE ACABÓ LA GUERRA


 

Jorge Luis Borges


 «Felices los amados y los

amantes y los que

pueden prescindir del

amor».

DESENTRAÑAR LA NADA


Desentrañar la nada,

despedazar lo inútil y lo que sobra y estorba,

hablar con mi pluscuamperfecto

y darse cuenta de que no eres tan perfecto,

ser mejor en todo o casi,

aprender a quererte más y más,

colarte y deslizarte por las fisuras de la vida,

tener y dejar de tener,

ser otro dentro de ti mismo,

mirarte en el espejo cada mañana,

añorar momentos inolvidables,

ser de la otra cara de la luna,

mirar el suelo

y ver si las hormigas siguen en fila india,

cuidar lo entrañable 

y no olvidarte

que tu granito de arena,

siempre será...lo más importante.

NO ME DEFORMO DEL TODO AL PASAR UN OJAL

 


No, 

no me deformo del todo al pasar un ojal,

siempre me queda algo detrás,

algo de carne,

algo de grasa sobrante

y a veces, 

un pequeño trozo de mi vitalidad.

Después...

venga a crecer de nuevo,

con ganas, con entusiasmo,

con fuerzas renovadas e inusitadas,

con esas ganas que nunca sabré de donde vienen,

y es que nunca sabré... 

si estaban latentes en mis venas

o si llegaron con las últimas lluvias.

PUERTO (Pedro M. Martínez)

 


Hoy he vuelto al pueblo. Está casi desierto. Las barcas, alineadas, cabecean en la pleamar. Los gatos ni nos miran. Aquella ventana era la de Vicente y Charo. En aquel balcón se asomaba Iñaki. En esa piedra nos sentábamos cuando volvíamos de la romería de Aingerutxu.


Sopla un frío viento del norte. Desde esas escaleras nos tirábamos de cabeza al agua. Solo quedan dos barcos de aquella flota que ocupaba todos los bolardos. Ya no está el bote de Kepa. Ya no está Kepa. Ni Andrés. Ni Carmen. Ni mi madre sentada en el muelle.

Comienza a llover. Aquella casa era la de Begoña. En la de al lado vivía Mikel. Sigue el bar de Santi. Las redes están recogidas. La cofradía, cerrada. Seguro que desde las casas de arriba alguien vigila nuestro paseo nostálgico por los muelles.

Cierro los ojos y el pueblo se llena de siluetas, de olores, de sol de verano, de risas, de un tiempo feliz, pasado. Mi padre no bajará nunca más por esa sinuosa calzada. Abro los ojos. Un pescador rema para salir a txipirones. La mar está rizada.

Vamos –digo-. Y al subir la pronunciada cuesta dejo atrás tanto espacio de mi vida que hasta que pasamos Gernika no vuelvo a hablar.

CASI SIEMPRE

 


Casi siempre...

he vivido sin vivir en mí

y ahora, 

que he encontrado éste cuerpo,

en el que ahora vivo y a veces, sobrevivo,

quiero darle unas manos de pintura

a mis partes más oxidadas,

ahora tengo obligación de cuidar mi cuerpo

y limpiar mi alma de tanta mierda acumulada.

OLVIDAR...NO


Olvidar...no,

olvidar es luchar contra la memoria grabada a fuego,

y lo que fue... fue...

y lo que ahí quedó

ahí se debe quedar.

Y olvidar ¿qué?

que fuí olvidado

o que me olvidé de que te había olvidado.

Olvidar es quedarse en medio del vacío de la noche,

olvidar es renunciar a lo aprendido y desaprendido

es renegar de todo lo anteriormente vivido

y ya sea bueno y ya sea malo o ya sea neutro.




FORGES


 

ALEJANDRA PIZARNIK


 El poema que no digo,

el que no merezco.

Miedo de ser dos
camino del espejo:
alguien en mí dormido
me come y me bebe.

EQUILIBRIO IMPERFECTO

 


Cada uno tiene su momento y yo estoy viviendo el mío y desde hace como trece meses (esto decía en el 2.013, año en el que empecé a escribir). Trece que bonito número, más bonito que doce, el año debía tener trece meses como el calendario Celta y todo debía ser múltiple de trece, como los chinos piensan que el ocho que les trae suerte y casi todo tiene que terminar en ocho o en múltiplo del ocho. Antes de que se me escape el mes trece y entre de lleno en el catorce, tengo que decir varias cosas. Primero, que en cambio de trece meses parece que han pasado trece días, trece días-meses de mucha gloria y arduo sufrimiento. El tiempo, salvo por sus prisas angustiosas, ha sido bondadoso conmigo, me ha regalado momentos inolvidables, otros de recuperar sensaciones perdidas, otros de vivir nuevas experiencias, otras de disfrutar de nuevos descubrimientos. Pero no todo ha sido felicidad, que va, hubo momentos de sufrimientos y miedos, hubo dudas, hubo arrepentimientos, hubo penas y lloros, hubo un poquito de todo. Y ahí está la grandeza de estos trece meses, que hubo de todo un poco y eso equivale a vida y elevado al cubo.

Yo no disfruto viviendo eternamente en un jardín lleno de flores, me gusta sí (más bien me encanta), pero no de continuo y siempre conviviendo con las mismas plantas y flores. Pues a mi también me gusta el campo con sus malas hierbas, me gustan los desiertos y los descampados de los barrios, igual que me gusta el mar y el bosque y el agua de un río. Me gustan los contrastes y no sólo verlos, sino que también, vivirlos. Hay personas que buscan sólo el equilibrio perfecto y se fijan esa meta para andar por la vida, la meta de la perfección del equilibrio perpetuo. Yo eso lo respeto, pero no lo comparto, pues yo busco siempre el equilibrio, pero a base de andar de un lado al otro un poco descontrolado. Hombre, sin escorarte demasiado hacia un lado, sino después ni equilibrio ni hostias. Las personas que se escoran demasiado hacia un lado, se quedan encasquilladas o en la depresión o en la euforia constante de su inmensa alucinación.

 Yo viví escorado durante mucho tiempo hacia el lado de la depresión y la verdad es que no saco grandes conclusiones. Quizá, que se sufre demasiado gratuitamente. Quizá que sólo te ves tu ombligo. Quizá que te encierras tanto en ti, que al final no sabes como salir de tu propia celda. Pero por suerte no muchas veces más. Pero en concreto de esa vez, fue un puñado de años. Y sinceramente el quizá que yo más siento, es el haber perdido todo ese valioso tiempo. Tiempo echado por la borda y ese es el quizá que más me duele y más me sangra.

 Ahora bien, ¿qué sería de mí sin ese tiempo perdido?, ¿podría estar como estoy ahora?. Puede que sí, pero eso no tampoco me reconforta, pues igualmente me sigue doliendo el tiempo perdido. Por eso mi obsesión no es tener el equilibrio perfecto o imperfecto (que también). Mi obsesión, es recuperar el tiempo perdido y por eso no me doy licencia para entretenerme, ni para pasear, ni para darse una vuelta por el precioso muelle de mi pueblo. Lo mío es obsesivo y no entro en si es lo correcto (que estoy seguro que no, que no lo es), por eso hablo de mi equilibrio imperfecto (mi obsesión, es otra de mis imperfecciones). Hay que tener en cuenta, que no existen fórmulas magistrales y universales sobre el  equilibrio de una persona. Hay líneas maestras y como tales, son imperfectas y se hacen aún más imperfectas cuando cada persona se las aplica o se las adapta. Parto que cada persona es un mundo distinto. Por tanto, cada uno debe buscar su equilibrio, su equilibrio imperfecto. Yo mientras tanto, sigo ganando el pulso al tiempo o mejor dicho, pensando que se lo gano y haciendo lo que puedo con mi equilibrio imperfecto.

A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"

"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...