Milan Kundera


 "Cuando era un niño de pantalones cortos solía soñar con un ungüento milagroso que me hiciese invisible. Después llegué a adulto, comencé a escribir y quería hacerme famoso y tener éxito. Ahora soy famoso y quisiera tener el ungüento que me hiciera invisible".

Stephanie Ducasse. "La ola"

En enero de 2008 se estrenó en el Festival de Sundance una película alemana que daría la vuelta al mundo y provocaría un debate general sobre los efectos psicológicos que despertaban el germen del fascismo y lo fácil que podía resultar caer en sus garras; La Ola (Die Welle) dirigida por Dennis Gansel, e inspirada en un hecho real.
En los dorados 60', entre Psicodelia, Vietnam, Beatles, Pop y LSD, el 3 de abril de 1967 fue un lunes como otros.
El Instituto Cubberley de Palo Alto de California, los chavales y su eterna alegría adolescente, serían escenario de un ensayo que marcó un punto de inflexión en la historia de la psicología social, llevado a la Literatura, el Cine y el Teatro.
El profesor Ron Jones (en la peli Rainer Wenger), quería explicar a sus alumnos que fue el nazismo, pero comprendió que para una tragedia así, una definición general no alcanzaba, por lo que ideó un pequeño experimento que duró una semana.
Se comenzó con algunos cambios.
Los alumnos debían entrar en el aula en menos de 30".
Debían permanecer en silencio.
Toda pregunta, debía hacerse de pié y dirigiéndose al profesor como "Sr Jones".
El martes, a los alumnos se los
identificó como miembros de "La Tercera Ola".
Se creó un saludo secreto para los miembros, para utilizarlo no solo en clase, sino también en los pasillos, otras aulas, la cafetería o fuera del centro, y también un símbolo.
Otros 13 alumnos cambiaron a la clase de Jones para incorporarse al club.
Siendo parte de algo más grande que ellos mismos, los alumnos sacaban buenas notas y destacaban de los demás.
El mismo profesor se convierte gradualmente en un déspota.
Da órdenes, elogia y critica en forma arbitraria y no les hace saber al grupo las razones que lo incitan a tomar una serie de decisiones.
Se crearon normas para su estricto cumplimiento, cuyo desvío tenía que ser denunciado, y se asignó a algunos la tarea de captar más miembros.
Al cuarto día, el grupo se radicalizó y comenzó a discriminar a sus compañeros.
Subyace una tensa sensación de violencia no solo hacia aquellos que no pertenecen al grupo, sino también entre sus propios miembros.
La comunicación dentro del grupo también cambia.
Ya no hay diálogos entre los alumnos y las bromas y las risas desaparecen. Sólo se acatan órdenes y nadie se opone a ello, aquel que no esté de acuerdo debe callarse, de lo contrario, será eliminado del grupo. Estas pautas de comportamiento, les permiten saber quién pertenece y quién no al grupo. Se han vuelto claramente totalitarios.
Jones les dijo entonces que la "Tercera Ola" era un movimiento nacional de EEUU y al día siguiente en la TV se haría el anuncio público.
Los alumnos debían asistir sin falta al centro al día siguiente para presenciar el anuncio.
Al día siguiente todos esperaban ansiosos la inminente presentación mientras gritaban;
"Fuerza a través de la disciplina!, la comunidad y la acción!".
El último día, ese viernes, más de 200 estudiantes aparecieron en el auditorio.
En ese momento Jones les reveló la verdad; no existía tal partido político, no había un líder supremo.
Habían sido parte de un experimento sobre el supremacismo.
Todos habían caído en la trampa.
Los alumnos se miraron con vergüenza, conscientes de repente del extremo al que habían llegado, y muchos se echaron a llorar.
Entre ellos se consolaron, abrazándose.
A más de medio siglo de éste ensayo sociológico, en pleno siglo XXI, y con unos niveles preocupantes de desinformación, que hacen a millones de personas, absolutamente maleables en términos de manipulación mental, debemos reflexionar acerca de lo que estamos dispuestos a resignar a nivel individual para pertenecer a un grupo, sea social, político o religioso, y los mensajes mesiánicos y sectarios de sus "líderes".
Si para Ferdinand de Saussure, el signo lingüístico une un significante (la palabra, la imagen) con un significado (el concepto mental), en un mundo "sano", esa relación es más o menos estable.
Ahora, ¿qué hace el totalitarismo clásico y el moderno? Rompe ese cable y lo vuelve a conectar a su antojo.
El truco consiste en tomar palabras hermosas significantes, como "Libertad", "Democracia", "Bien Común", "Pueblo" y las vacían por completo. Luego, les inyectan un significado totalmente opuesto; obedecer al líder, censurar al disidente, perseguir al diferente.
Si controlas el lenguaje, controlas lo que la gente es capaz de pensar.
Guy Debord decía que en la sociedad moderna, todo lo que antes se vivía directamente, ahora se ha convertido en una representación. Ya no importan las cosas, importa su imagen.
El totalitarismo pop, digital y moderno no te obliga a obedecer a partir de la violencia, algo muy del siglo XX, sino que seduce a través del signo.
El poder se apropia de los símbolos de rebeldía, de los uniformes, de las estéticas, de los "hashtags". Convertirse en miembro de la "Tercera Ola" hoy en día es tan fácil como ponerse un filtro en una foto de perfil, usar un emoji concreto o repetir un lema de 280 caracteres.
La ideología se vuelve un producto de consumo. Te afilias a una tribu digital no por una profunda reflexión filosófica, sino porque el signo de pertenecer a ella te da estatus, seguridad y te hace sentir parte del bando de "los buenos". Es la mercantilización absoluta de la obediencia a partir de la "interpretación" del lenguaje.
Cómo bien señalaba Paulo Freire, la educación y el lenguaje no son neutros; o sirven para liberar a las personas o sirven para domesticarlas.
Si el lenguaje (signo) es la herramienta con la que esculpimos el pensamiento, al recortar el lenguaje, estamos recortando directamente la capacidad de la gente para razonar. Es la hipótesis de Sapir-Whorf llevada al extremo más peligroso, o lo que George Orwell llamó neolengua en 1984: si eliminamos la palabra "libertad", nadie podrá llegar a concebir la idea de rebelarse porque ni siquiera sabrá qué es lo que le falta.
Es la victoria de la consigna frente a las ideas; una idea requiere sintaxis, subordinadas, matices y contradicciones, es a veces densa y exige esfuerzo cognitivo.
La consigna, en cambio, es un "meme" mental; es corta, emocional, no requiere pensar y se clava directamente en la amígdala.
Es el "¡Fuerza a través de la disciplina!" de La Ola comprimido en un tuit.
Las estructuras de poder que hay detrás lo tienen fácil; hay una aceleración en las redes y sus formatos que logran que la gente no pase de titulares de tres líneas.
El lenguaje se ha vuelto tan plano que hemos perdido los grises; todo es blanco o negro, amigo o enemigo. Al final, un vocabulario de 300 palabras solo da para obedecer o rebelarse, pero jamás para articular una disidencia sólida.
La ideología son las ideas que dicen cuál es el “modo correcto” de organizar a la sociedad, sin embargo, las ideas que dan forma al mundo de una persona jamás serán la verdad absoluta; seguir una ideología ciegamente, inhibe ver la realidad de modo neutro, objetivo y crítico.
La tecnología, que en teoría venía a darnos acceso a todo el conocimiento del mundo, ha terminado acelerando este analfabetismo funcional y crítico.
Es fundamental a partir de nuestra propia perspectiva, la duda, el juicio critico, la disidencia, para crear Democracias fuertes.
En la medida que aceptamos, en cualquier orden, una "verdad" como absoluta, dejamos de cuestionarnos su propia validez.
A eso le sigue el rechazo hacia quienes no piensan como nosotros, que finalmente terminan convirtiéndose en "los otros" y luego en enemigos, teniendo cuenta que todo poder se basa justamente en la división y el enfrentamiento de la sociedad, como herramienta básica de control.
Erich Fromm hablaba del “Miedo a la Libertad”.
Ese miedo hace que el individuo busque un sentido se seguridad apoyado en la pertenencia a un grupo con sus reglas de pertenencia, su uniforme, sus símbolos, y los privilegios de protección por pertenecer a el, y cuanto más grande sea el grupo, menos autoconciencia individual y empatía.
Se produce así lo que el psicólogo social León Festinger llama desindividualización.
En éste siglo XXI, distópico, digital y globalizado, el nuevo desafío será mantener nuestra propia libertad, que una vez perdida, será muy difícil de recuperar, porque si alguien piensa por ti, también decidirá por ti.
Tal vez aún no sea demasiado tarde, para volver al individualismo solidario de Camus, cuando reflejaba en su cogito: "Me rebelo, luego somos…."
No dejar de ser uno mismo, es la única manera de ser Nosotros...

¡NO PASARÁN!

¿Qué es lo que está pasando?

¿qué está pasando una vez más?

hay mucho que no entiendo

hay palabras soeces,

hay demasiadas palabras que huelen y saben a muerte

hay demasiado desprecio por todos lados,

hay odios desmesurados

sacados de la profundidad del odio

hay mentes estrechas que hablan demasiado

y hablan y no escuchan

e insultan, faltan y agreden

e intentan que no digas nada

que no opines ante lo que ves

y porque ellos se consideran los únicos

que tienen la exclusividad de interpretar el mundo

y sino lo consiguen por las buenas

lo conseguirán gracias a su maldad infinita

y porque su método es tan agresivo y tan faltón y tan cruel

que o estás con ellos

o estás contra ellos

y si estás en contra

atente a las consecuencias

y te agrederán y te perseguirán hasta tu propia casa

y se despedirán con una amenaza

ahora ya sabemos en donde vives

y al decir suyo, todo por ser un rojo de mierda,

o un comunista camuflado de buena persona

y porque en el fondo esto es lo que más odian

que intentes ser mejor persona

en medio de éste mundo que da más pena que gloria.

Bueno, pues puestos así

yo me añado a aquél grito que daban nuestros antepasados

hace ya 90 años

¡No pasarán!



"UNO NO ESCOGE". Gioconda Belli

Uno no escoge el país donde nace;
pero ama el país donde ha nacido.
Uno no escoge el tiempo para venir al mundo;
pero debe dejar huella de su tiempo.
Nadie puede evadir su responsabilidad.
Nadie puede taparse los ojos, los oidos,
enmudecer y cortarse las manos.
Todos tenemos un deber de amor que cumplir,.
una historia que nacer
una meta que alcanzar.
No escogimos el momento para venir al mundo:
Ahora podemos hacer el mundo
en que nacerá y crecerá
la semilla que trajimos con nosotros.

Mary Shelley

 

"Es justicia, no caridad, lo que está deseando el mundo".

FERNANDO PORTOLÉS REBOUL

Me noto nervioso. Estoy en la cola del teatro Apolo de Londres. Aún no han abierto las puertas. Siempre llego con demasiado tiempo a los sitios. He venido solo y disimulo mirando el programa de la obra para parecer ocupado y que nadie me pregunte nada.
Releo por enésima vez mi localidad impresa en la entrada. Platea, fila C, butaca 12. He pagado quince libras.
Estamos en 1989. A finales de octubre. El tiempo es fresco pero no ha llovido en todo el día.
No hace ni un mes que llegué a Loughborough, un pueblecito a algo más de una hora en tren de la estación de St. Pancras. Aún no he tenido tiempo de mejorar mucho mi precario inglés del colegio. Lo que mejor sé hacer es pedir un billete de ida y vuelta en la estación de tren.
- One return ticket, please - digo con una pronunciación perfecta ensayada mil veces delante del espejo.
Sé que no entenderé nada, pero con gran osadía he sacado una entrada para ir al teatro en el West End londinense.
Hace una semana vi en un periódico que se estrenaba la comedia 'Jeffrey Bernard is unwell' interpretada por Peter O'Toole, que siempre ha sido mi actor favorito. Mi admiración por él es infinita y verle en directo a unos metros de distancia es algo que me emociona mucho.
Por fin abren la puerta. Avanzo. Percibo que la gente me mira raro. Soy el más joven con diferencia de toda la cola. Y el menos inglés. Tampoco soy el más elegante, con mi cazadora de cuero con cuello de borrego. La mujer que pica mi entrada parece buscar a alguien detrás de mí. Se da cuenta de que no me acompaña nadie y me lanza una mirada fugaz, mezcla de extrañeza y pena.
Entro a la sala y me sorprende que no haya telón. Se ve el escenario con todo su decorado. Simula el interior de un pub, con las paredes cubiertas de fotos, una barra de madera y muchas botellas de alcohol. La iluminación es tenue.
Llego a mi butaca. Estoy muy cerca del escenario. La gente conversa antes de la función. Aguzo el oído. Me doy cuenta de que entiendo algunas cosas. Eso me anima.
Por fin se apagan las luces y aparece Peter O'Toole. Me remuevo en mi asiento. Se tambalea interpretando la borrachera del protagonista. Empieza a hablar. Una frase, otra. Me doy cuenta de que no entiendo nada. No me importa. Le miro y veo a Enrique II. O a Lawrence de Arabia. Me fijo en sus gestos. En su mirada acuosa y en su perfecta dicción.
Me embarga la sensación de sueño cumplido.
Ha debido decir algo ingenioso. Todo el mundo se ríe. Me mimetizo como un insecto palo y yo también me río.
Y entonces, ocurre el milagro. Se acerca al borde del escenario y clava sus ojos azules en mí. Ya no tienen el brillo fulgurante de la juventud, pero siguen siendo expresivos. Por unos segundos me sostiene la mirada. Es frágil y vulnerable. Veo sus ojeras profundas. Los ojos se le han hundido después de una vida de excesos.
- No te miraba a ti - me dijo después un amigo sabelotodo y aguafiestas - Los actores de teatro no ven el patio de butacas, sólo una pared de luz.
He salido del teatro y paseo por Piccadilly Circus. Hace frío. Echo de menos los espejos de agua negra en el asfalto. El neón de Sanyo me recuerda al de Schweppes en la Gran Vía. Un saxofonista con rastas toca una melodía triste en las escaleras de la estatua de Eros. También él tendrá sus sueños.
Me subo el cuello de la cazadora. Aún debo llegar a la estación. Me queda un largo camino a casa.
Aunque aún no sepa muy bien dónde es.
Feliz día.

JUAN RULFO

 


FIDELA VELÁZQUEZ. ¡No pasarán!

SÍ ES VIOLENCIA PROGRAMADA DESDE LA DERECHA: DEL ÁCIDO EN SANTANDER AL ODIO EN LA CALLE
Negaban ayer en "Malas Lenguas" los defensores (¡qué mal lo tienen!) de la derecha y la ultraderecha (PP-VOX) de que hubiera violencia programada y consentida-animada. Hablaban de "casos aislados" individualizando los actos. PERO SUS PARTIDOS NO CONDENAN.
Voy a hacer una cronología, conectando acontecimientos del último año con los recientes de Ceuta, Barcelona y Asturias. Y concluyo que SI HAY VIOLENCIA PROGRAMADA
1. El punto de partida: Santander, 25 abril 2025
LA MECHA
Dos jóvenes de 20 años, uno hijo de una alcaldesa del PP que gobierna con Vox, lanzan “bombas MacGyver” contra una sede del PSOE llena de 70 personas que hablaban de memoria democrática.
Solo la valentía de una militante evita la masacre.
¿Reacción de la derecha estatal? Silencio. Feijóo no condenó. Vox ni se molestó en disimular.
Ese no fue un “loco suelto”. Fue el ataque nº244 en dos legislaturas contra sedes del PSOE. Más de 2 a la semana. Retroexcavadoras en Almendralejo, muñecos de Sánchez apaleados, Ferraz asediado a diario.
La violencia ultra ya es paisaje.
Y nació cuando la izquierda se atrevió a gobernar. Con la amnistía, se desbocó.
2. Ceuta: mayo-agosto 2025.
EL LABORATORIO DEL BULO
Mientras se normalizaban los 244 ataques, la ultraderecha afiló su otra arma: el bulo migratorio.
En mayo, redes de Vox y agitadores digitales difunden que “Ceuta está tomada” por MENAs armados. Vídeos descontextualizados de 2018 y de Marruecos se vendieron en ese momento como “invasión actual”.
En Junio, hubo manifestaciones no autorizadas frente al CETI, con gritos de “fuera moros”, agresiones a periodistas y a voluntarios de ONG.
La policía identifica a varios miembros de Desokupa y Revuelta entre los convocantes.
En Julio, el discurso salta al Congreso.
Abascal habla de “sustitución poblacional” y Tellado tuitea sobre “el Gobierno que prefiere a los delincuentes extranjeros antes que a los españoles”.
Es el marco ideológico: deshumanizar para justificar. •
En Agosto se producen las primeras agresiones físicas en la calle a jóvenes magrebíes en Ceuta.
El caldo de cultivo ya estaba servido.
De la sede del PSOE en Santander a pegar a un chaval moreno en la frontera solo hay un paso: creerse impune.
En septiembre de 2025, en Barcelona, el pogromo se estaba cocinando. Con el “modelo Ceuta” testado, tocaba exportarlo. El objetivo: barrios obreros con alta población migrante.
A principios de septiembre, canales de Telegram vinculados a Democracia Nacional y Núcleo Nacional convocan “patrullas vecinales” en El Raval y Besòs. Difunden listas de “pisos okupas de menas”. El lema era “Recuperemos nuestras calles”.
El 15 de septiembre de 2025 se aborta una “cacería”. Los Mossos detienen a 11 ultras con porras extensibles, puños americanos y gasolina. Iban a “limpiar” un centro de menores tutelados. Llevaban brazaletes con la Cruz de Borgoña.
¿Cuál fue la reacción política?
Alvise dijo que “el pueblo está harto”.
Feijóo pidió “no criminalizar a los vecinos preocupados por la seguridad”.
Nadie de la derecha condenó el intento de linchamiento.
El patrón Santander se repitió: minimizar, blanquear, no condenar.
Porque el voto está en ese millón que bascula entre PP y Vox.
Y ese voto se riega con odio.
8-10 septiembre 2025, Asturias:
Cuando el odio ya mata
De la bomba que no estalló al crimen que sí.
El 8 de septiembre, en Gijón, un marroquí de 23 años aparece muerto con signos de paliza.
Pintada al lado: “Txapote os vota”, que es la firma del odio institucionalizado.
El 9 de septiembre, en Oviedo, se produce un ataque a una mezquita con cócteles molotov.
Dos heridos.
Los detenidos fueron tres chavales de 19 a 22 años.
En sus móviles participaban en grupos donde se compartían los discursos de “me gusta la fruta” y tuits de “cavar la fosa del Gobierno”.
El 10 de septiembre, Feijóo sale a hablar de Asturias.
Pide “no relativizar la violencia”. Se refiere a la “inseguridad” y a la “inmigración ilegal”.
Ni una palabra de condena a los asesinos.
Ni una palabra sobre los 244 ataques.
Llorar a los suyos y calla cuando matan los tuyos. La tesis política: “polarización asimétrica”
Es decir, pese a lo defendido ayer en la tertulia que cito:
1. La violencia tiene DNI político.
244 ataques a sedes del PSOE vs ¿cuántos al PP?
El acoso a la casa de Iglesias durante meses vs ¿qué ministro del PP sufrió eso?
Desde que no está ETA, el odio organizado solo apunta en una dirección.
Negarlo es complicidad.
2. El origen está en la cúpula.
Chomsky lo dijo: la violencia nunca surge de la nada. Aquí el Trump español no es uno, son tres: Abascal pone el marco ideológico de “invasión”, Tellado pone el “que te vote Txapote” y el “cavar la fosa”, y Feijóo pone el silencio cuando revientan sedes y matan en Asturias. Gamarra le pone el cinismo frutero.
3. La deshumanización es la gasolina.
Cuando repites que “no pueden salir a la calle”, estás marcando dianas. Cuando llamas “hijo de puta” al presidente desde la tribuna, estás dando permiso. Luego no te extrañes que dos chavales de 20 años tiren ácido a una sede, o que otros tres quemen una mezquita en Oviedo. Beben del mismo caldo que les sirven cada mañana en instituciones y tertulias
4. El doble rasero es la estrategia.
“No relativizar” cuando conviene. Callar cuando el muerto es marroquí en Gijón.
¿Nos toman por tontos?
No.
Saben que no lo somos.
Por eso necesitan el ruido, la fruta y la fosa: para que no se oiga el estallido de la siguiente bomba MacGyver.
Lo más grave no es que la derecha niegue la incitación al odio en "Mala Lenguas".
Lo grave es que la necesitan.
Feijóo ya asumió que su único caladero es el votante de Vox.
Y a ese votante no se le gana con “política para adultos”.
Se le gana con ácido, con fosas y con fruta.
Por eso no condenan.
Porque el día que condenen, se les acaba el negocio.
Y la espiral seguirá hasta que haya tragedias más graves que lamentar.
Santander fue el aviso.
Asturias fue la confirmación.
¿Cuál será la siguiente?
Yo ayer, con la gente de bien asturiana y enfrente de la violencia y el odio.
¡No pasarán!

Rosette Poletti

 

"Cuidar de si mismo, es escucharse
es escuchar lo que vive
en el fondo de nosotros,
es descubrir esa llama
que necesita ser nutrida,
ser entretenida por la belleza,
la creatividad, el intercambio, la naturaleza,
la meditación, la oración, la música,
la lectura de bellos textos, el silencio,
la amistad y el amor."

JUAN RAMÓN JIMENEZ


 

HAY NOCHES...

 

Hay noches que son consecuencia del día

y si el día venía mal, 

habrá que tener cuidado con la noche

porque seguro que vendrá peor.

Y si el día ha sido regular

tendrás que pararte a pensar

y así decidir

que es lo quieres o no, de esa noche.

Tendrás que tener en cuenta

que si el día estuvo lleno de niebla

su tendencia natural

será inclinarse hacia la noche más oscura.

Claro que si uno se para a pensar

se puede cambiar esa tendencia

y entonces te pones a pensar

que esas 12 horas del día ya son más que suficientes

y que la noche en sí

es de las cosas más bellas que ha hecho dios 

o quién sea ese creador al que nunca me han presentado

ni me van a presentar

y tal y como hacen los creyentes de cualquier religión

cuando les haces una pregunta trascendente

 ellos te dicen, 

que todo va a depender de si tienes fe o no la tienes

y yo les vuelvo a preguntar

¿como voy a tener fe si no me creo éste cuento que me estás

 contando?

Y van e insisten en lo mismo

sin fe no podrás ver nunca a dios

déjate llevar por esa onda de misticismo

y primero cree

y después vendrá todo lo demás.

Y como yo soy muy terco

vuelvo a insistir en mis argumentos

y por lo menos, pido un milagro o dos o tres

y eso sí que me convencerá del todo

y entonces, sí que empezaré a creer.

Primero muéstrame tu magia potagia

y si me convence

yo te juro que volveré a tener fe.

Y digo que volveré

porque la tuve una vez

y antes de los 12 años

porque a los 12 años

los mismos curitas

se encargaron de destrozármela

y todo por acariciarme mi lindo culito de niño

mientras ellos, sobaban sus partes nobles

y casi babeaban.

HAY MÁQUINAS...

Hay máquinas del tiempo que además del paso del tiempo miden el destiempo y también, las ganas de querer...