Y ahora
y ahora que cada vez estoy más cerca de mi final
de mi definitivo final
no me siento deprimido por ello
no lloro a escondidas ni me escondo de la muerte
es más, la espero tranquilamente sentado
y tal y como lo estoy haciendo en este momento
mirando directamente a la cara de la Luna
hay luna llena, por cierto y ahora se acaba de colar
por la esquina izquierda de mi ventana
y permitidme un momento,
un pequeño momento
porque tengo que saludarla
y además, tengo que darle las gracias
por todos esos momentos que hemos compartido.
Yo no soy hijo de la Luna
pero a veces sé que lo parezco
la adoro desde entendí que se puede querer a alguien
y que a la vez, no puedes poseer
que es tan tuya como lo es para millones de personas
claro y menos mal, que cada uno la puede querer a su manera
y eso en definitiva, es lo que salva ese poderoso sentimiento
que cada uno la pueda querer como uno prefiera
y además, dentro de otro sentimiento que es colectivo
que es que la queremos todos los que realmente la queremos
que somos legión y todo un ejército y que pase lo que pase
siempre lucharíamos por ella.
Y eso que nadie lo dude
yo por muy pocas cosas daría mi vida
y la Luna sería una de ellas
aunque es verdad, que se la daría mejor y con más ganas
si ella también me quisiera.

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