Hay que ser muy equilibrado
en éste tema del escribir.
Y desde luego yo lo no soy.
Y no lo soy porque me dejo llevar
por cualquier tema que me interese o me entusiasme,
que son casi todos los que ahora tengop entre manos
y esas excepciones en las que no muestro interés hacia algo
para llevar las cuentas
hasta me sobran los dedos de una mano.
Claro que hoy en día
todas esas cosas que me gustan tanto
las puedo concretar en dos palabras: el escribir.
Hay que ser muy equilibrado
y saber hasta donde puedes llegar
y si dices, que hoy voy a escribir hasta las 11 de la noche
pues a las 11 en punto
tendrás que cerrar el chiringuito
y te vas a la cama y mientras te dices a tí mismo
mañana será otro día
y sin más cierras los ojos
y a dormir hasta el día siguiente.
Parece fácil esto que digo,
pero no lo es para nada
y sino mirarme a mí
que estoy pasado pero bien pasado de hora
y porque de noche me pongo todo carioco
y de alguna manera entro en trance
y con éste cuento me dan las 6 o las 7 de la mañana.
Pero el simple hecho de dormir de mañana
ya te asegura tener la mañana destrozada
y eso y poco a poco, te va angustiando
hasta que llega un día
en que te pones a pensar si no estarás tocando fondo.
Y después del primer día vendrán todos los siguientes
y porque esa angustia que va en aumento, es muy cansina
es demasiada cansina y al final, se acaba volviendo opresiva.
Y entonces, ya no piensas las cosas igual
ni tienes la misma fuerza mental
y porque de la física, ya mejor ni hablamos
y de aquél pedazo de tío que eras
ahora estás entrando en un estado cuando menos que
lamentable.
Cada vez te cuesta más ver las cosas
desde una perspectiva que sea positiva para tí
y entras en una dinámica de darte pena a ti mismo
y de cada vez hacer menos cosas.
Poco a poco te vas inactivando.
Total que al final razonas
que lo que te realmente te importa es la noche
porque estás completamente aislado de todo y de todos
porque te diviertes y mucho, escribiendo
porque no hay ruídos o casi
porque hay la luna y la noche
porque el cielo estrellado se abre ante tí
y hasta de vez en cuando
te muestra como pasa una estrella fugaz.
En realidad ¡qué bonita es la noche!
pero al mismo tiempo,
todo se va sumando y multiplicando
y de aquél pedazo de tío que eras
ahora te estás convirtiendo en un saco de mierda.
Y no sé hable más
o cambias o te voy a matar.
Y es que la clave de la vida
está en el equilibrio.

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