¡QUÉ BONITA ES LA NOCHE!

 Hay que ser muy equilibrado

en éste tema del escribir.

Y desde luego yo lo no soy.

Y no lo soy porque me dejo llevar

por cualquier tema que me interese o me entusiasme,

que son casi todos los que ahora tengop entre manos

y esas excepciones en las que no muestro interés hacia algo

para llevar las cuentas

hasta me sobran los dedos de una mano.

Claro que hoy en día

todas esas cosas que me gustan tanto

las puedo concretar en dos palabras: el escribir.

Hay que ser muy equilibrado

y saber hasta donde puedes llegar

y si dices, que hoy voy a escribir hasta las 11 de la noche

pues a las 11 en punto

tendrás que cerrar el chiringuito

y te vas a la cama y mientras te dices a tí mismo 

mañana será otro día

y sin más cierras los ojos

y a dormir hasta el día siguiente.

Parece fácil esto que digo,

pero no lo es para nada

y sino mirarme a mí

que estoy pasado pero bien pasado de hora

y porque de noche me pongo todo carioco

y de alguna manera entro en trance

y con éste cuento me dan las 6 o las 7 de la mañana.

Pero el simple hecho de dormir de mañana

ya te asegura tener la mañana destrozada

y eso y poco a poco, te va angustiando

hasta que llega un día

en que te pones a pensar si no estarás tocando fondo.

Y después del primer día vendrán todos los siguientes

y porque esa angustia que va en aumento, es muy cansina

es demasiada cansina y al final, se acaba volviendo opresiva.

Y entonces, ya no piensas las cosas igual

ni tienes la misma fuerza mental

y porque de la física, ya mejor ni hablamos

y de aquél pedazo de tío que eras

ahora estás entrando en un estado cuando menos que

 lamentable.

Cada vez te cuesta más ver las cosas

desde una perspectiva que sea positiva para tí

y entras en una dinámica de darte pena a ti mismo

y de cada vez hacer menos cosas.

Poco a poco te vas inactivando.

Total que al final razonas

que lo que te realmente te importa es la noche

porque estás completamente aislado de todo y de todos

porque te diviertes y mucho, escribiendo

porque no hay ruídos o casi

porque hay la luna y la noche

porque el cielo estrellado se abre ante tí

y hasta de vez en cuando

 te  muestra como pasa una estrella fugaz.

En realidad ¡qué bonita es la noche!

pero al mismo tiempo,

 todo se va sumando y multiplicando

y de aquél pedazo de tío que eras

ahora te estás convirtiendo en un saco de mierda.

Y no sé hable más

o cambias o te voy a matar.

Y es que la clave de la vida

está en el equilibrio.

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MÓNICA SIERRA GIL