Mi primer amor
que no fue mi primer gran amor
y es que entre hablar de amor y hablar de gran amor
es como estar jugando en dos divisiones totalmente diferentes.
Mi primer gran amor fue otro
y que ya hablaré otro día de él.
Pero ahora vayamos a mi primer amor
que resulta que fue y como no podía ser de otra forma,
una vecinita de la casa de al lado,
guapa, preciosa, atractiva, sonriente, de piernas largas,
de ojos claros, de mirada entusiasta, de pelo largo y sedoso
y de manos finas y delicadas
o todo eso y de aquellas, me parecía a mí.
Yo rondaría los 11 o 12 años
y ella me llevaba 2 años
y si hubiéramos tenido la misma edad
por el hecho de ser mujer
pensaría que yo era muy pequeño para ella
y con 2 años más
ya ni te cuento lo que pensaría de mí.
Cristina se llamaba
bonito nombre el de Cristina
pero ella era mucho más bonita que su nombre
bella, hermosa, coqueta
amable cuando quería
y cuando no quería, se daba la vuelta y se iba.
Claro que yo con 11 o 12 años
era un puto pibe de mierda
que estaba aprendiendo a pajearse
no sabía nada del amor y de sus alegrías y consecuencias
yo solo sabía que me gustaba muchísimo
y que cada vez que la veía, mi corazón se aceleraba
y ella eso lo sabía
y por eso desde su misma casa me regalaba una de sus mejores
sonrisas
joder con mi vecinita de la casa de al lado
que para mí era la belleza personificada
y yo era su principal admirador.
Yo creo que cuando se aburría
se acercaba hasta nuestro muro colindante
y desde allí me hacía señas para que me acercara
y yo por supuesto, yo iba como un corderito todo manso
y allí charlábamos durante un rato
y también nos echábamos unas cuantas risas
y a la media hora más o menos
cada uno se recogía en su propia casa.
Yo pensaba mucho en ella
y estoy seguro
que ella en mí no pensaba tanto.
No era un amor correspondido,
por lo menos no estaba al mismo nivel,
ni era equilibrado
ni tampoco era desmesuramente inmenso
ni por mi parte y menos, por la suya.
Simplemente para mí, era mi primer amor
y a lo mejor para ella, era el décimo o el duodécimo.
Y eso partiendo de que yo fuera para ella, un amor
y no fuera simplemente, mi amigo el vecino de la casa de al lado.
Yo creo que no,
que le caía muy bien
que le gustaba coquetear conmigo
que era un niño guapo y que sobre todo, baboseaba con ella.
Me hablaba y me ponía todo nervioso
me sonreía y me derretía
me guiñaba un ojo y no sabía donde meterme.
Yo era un niño y ella era toda una mujer.
Y lo que son las casualidades
los dos veranéabamos y muy cerca el uno del otro.
Y un día nos encontramos paseando por la playa
y ella así de sopetón me invitó a ir por la tarde al cine
que había quedado con sus amigos para ir al cine.
Allí me presenté con toda mi cara de niño malcriado
y por supuesto, cagado de miedo
y cuando ví a sus amigos que me llevaban dos cabezas y media
y porque tenían entre 3 o 4 años más que yo
pues me cagué más y en ese momento quise desaparecer ipso facto
pero no lo conseguí y tuve que tragarme la película enterita.
Creo que ella viéndome a mí al lado de sus amigos que eran más
hombres que niños y que eran mucho más machotes que yo
por fin se cayó de la burra
y desde ese mismo momento, se puso cortante y distante conmigo
y yo me sentí tan poca cosa al lado de ellos
que desde ese día decidí que habría que cortar con ese primer amor.
Y nos despedimos como siempre lo hacíamos
con dos besos en la mejilla
pero esta vez sabiendo los dos que éste pequeño relato había llegado
a su fin.
Y así, fue
y al llegar a casa tiré de la cadena del water
y ví como se ella se iba por el desagüe.
Y así fue y hasta hoy ha sido tal y como os lo he contado.

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