Gracias a todos los que leísteis mi último post. Una vez más, me ha sorprendido la enorme reacción que ha provocado.
He podido comprobar que una amplia mayoría de personas tiene la empatía y la sensibilidad necesarias para comprender la gravedad de lo sucedido.
Hay que decirlo claro: esta «invasión» no parece haber sido un hecho espontáneo. Todo apunta a que fue provocada o alentada con fines políticos, con la implicación de EE. UU., del Gobierno de Israel, de algunos países europeos, y con el apoyo tácito del Reino de Marruecos.
La situación ha sido solucionada en apenas 24 horas. Quiero felicitar a los ciudadanos de Ceuta por su entereza, su serenidad y su capacidad para no dejarse arrastrar por las provocaciones de una ultraderecha que acudió allí únicamente para intentar sacar rédito político de una situación dramática.
También quiero reconocer la labor de los cuerpos de seguridad. Su comportamiento ha sido ejemplar, al igual que los que han estado al frente de la gestión de esta crisis. Chapo!!
Porque no podemos olvidar algo fundamental: esta situación podría haber terminado en una tragedia aún peor. Y, por fortuna, no tenemos que lamentar todavía más perdidas.
Pensemos por un momento en lo que significa para una ciudad de apenas 84.000 habitantes afrontar, de golpe, la llegada de 50.000 personas desesperadas, hambrientas y sin un lugar al que acudir. El colapso podría haber sido absoluto.
Y mientras miles de personas sufrían, algunos se dedicaban a buscar carnaza política y votos. Me imagino que ahora estarán tranquilamente en sus casas, con el rabo entre las piernas, después de que su estrategia de confrontación no haya dado el resultado que esperaban.
Pero esto no puede terminar aquí.
Las muertes ocurridas en el mar no pueden quedar en el olvido. Es necesario investigar hasta el final qué sucedió, quiénes fueron los responsables y qué decisiones llevaron a esa tragedia. Si existen responsabilidades, deben ser depuradas y, llegado el caso, quienes las tengan deberán responder ante la justicia internacional.
Las vidas humanas no son carnaza política. Y quienes hayan contribuido a provocar esta tragedia deben responder por sus actos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario