MAL AUGURIO (Poema)

   Un mal presagio,
eso es, lo que tuve hoy,
un mal pensamiento,
una mala idea, una sospecha,
una sensación vaga,
un preaviso de embargo,
una factura impagada,
una deuda de juego,
la  pérdida de mis gafas,
el coche quemado,
todo eso pasó por mi cabeza,
y algunas cosas más.

      Un mal presagio,
de los que dejan congoja,
de los que dan taquicardia,
en definitiva, de los que acojonan.

      Me pasó como el fuego de san telmo,
entró una idea en mi cerebro
y salió en forma de mal augurio,
     Mi cuerpo, mientras tanto,
se puso tembloroso y sudoroso,
rezumaba miedo, temor, angustia,
y si fuera por él,
yo tendría que izar la bandera blanca,
y rendirme sin condiciones ante el enemigo.

    Mi cabeza es dura como el acero,
y ella jamás pensó en la rendición,
ella se revolvía y puso el motor a funcionar,
empezó a parir ideas, idea tras idea,
una procesión de ideas,
y las órdenes que mandó,
fueron totalmente distintas,
mandó toque de resistencia,
y todos dispuestos a la batalla,
todos de pie y con el sable alzado,
todos con los ojos ensangrentados,
todos a una, formando una piña,
todos esperando la orden definitiva,
y en un momento concreto, llegó,
entonces entendí el mensaje:
que le dieran por el culo a los malos augurios.
Y a otra cosa, mariposa...

ESTADO (Poema)

  Lo mismo que miro hacia arriba,
puedo hacerlo hacia abajo,
puedo mirar al cielo,
como puedo profundizar en la tierra,
hasta llegar a las calderas del infierno.
    Lo mismo que puedo caminar sobre un hilo,
que caminar sobre una alfombra persa,
la diferencia está en la concentración de ese momento.
    Igual que puedo tumbarme bajo una higuera,
que acostarme sobre una chumbera,
todo depende del momento,
y el momento depende de mi estado.
    Mi estado suena fuerte, potente,
suena a pais armado y fortificado,
 suena a burocracia, a departamentos,
a ministerios, a sobres del Bárcenas,
a políticos corruptos, a banqueros,
a capuchos de semana santa,
a policía, a fuerzas armadas,
todo esto tiene tufillo a estado.
    Mi estado no existe,
pues porque yo no tengo estado,
tengo momentos, situaciones,
ánimos diferentes, cambios de humor,
penas, lloros y alegrías,
risas, amarguras y desasosiegos,
y esto no me determina niigún estado,
más buien lo contrario,
pues yo me siento libre,
y libre sin tener un estado permanente
o un estado establecido.
   A mí, me gusta vagar por lo desiertos,
me encanta cambiar de ánimo, de humor,
de conciencia, de cuerpo, de alma, de vida,
me gustan los caminos áridos,
los martes y trece,
los domingos despues de misa,
los gatos negros,
las tijeras abiertas,
las noches de los sábados,
los miércoles de ceniza,
y me gusta, por ejemplo, la puerta de mi casa.
Entonces me gustan muchas cosas,
y me gustan de una en una,
poquito a poco, saboreando la botella,
olisqueando el fino aroma,
mordisqueándo la yugular,
besarle en la mejilla,
me gusta eso,
y también me gusta su cuerpo entero.

LA TERCERA DIMENSIÓN (Relato)

Las cosas las tenemos delante y dicen que sólo las vemos en dos dimensiones y yo me pregunto si es cierto eso que dicen. Está claro que si yo me veo en el espejo me veo en dos dimensiones: en altura y anchura. La primera, la de la altura, ya no hay quien la remedie, nací bajo y achatado, y seguiré siéndolo, es más, con los años me iré encogiendo como una pasa. Y la anchura, va al revés que la altura o sea con los años va en aumento y en eso el espejo no engaña, al mínimo descuido culinario me pasa la factura. Por eso he decidido ponerme de nuevo a terapia intensiva, a dieta a lo bestia. La dieta a lo bestia la cumplimento con ejercicio físico intenso. Todo es intenso la dieta, el padel y la gimnasia, no podía ser de otra manera en mí. Bueno a lo que iba, que me pierdo, las cosas las vemos en dos dimensiones físicas, pero se olvidan que tenemos otra dimensión distinta, diferente, otra forma de ver las cosas. Y esa dimensión no reconocida por la ciencia, es la visión del alma, una visión subjetiva, pero no por ello menos importante. Le podemos llamar alma, duende, corazón, karma y lo que se quiera, pero el fondo es el mismo para todos.

  Es impresionante la importancia que tiene el alma de una persona, y aclaro, no entro en el alma religioso, no tiene nada que ver, yo hablo de otro tipo de alma y es tan importante que es la que nos determina que nos caiga bien o mal una persona o que nos atraiga o no o que nos guste como es o lo que dice o mejor dicho el como lo dice. Hay personas que pueden decir cosas interesantísimas, pero si tú no tienes filing con esa persona, o lo que es lo mismo, no te atrae su alma o karma, no te va a gustar lo que dice o vas a pasar de lo que dice o simplemente vas a coger apuntes y ello aunque se adorne con bellas palabras. En cambio hay otras que en principio su exposición es más patosa, por así decirlo, y resulta que tú te quedas prendado. Aquí entra el como lo dice, pues lo que dice no es tan interesante, en cambio el como lo dice resulta totalmente lo contrario. Esta claro que entran otras variantes diferentes y que no son medibles por nuestros conocimientos, si no que es nuestra subjetividad la que juega un papel imprescindible. Y en esa subjetividad, entran valores adquiridos, que se van aprendiendo y por tanto se van modificando y también valores intrínsecos, valores que viene predeterminados en nuestra carcasa o nuestra alma. Estos son valores que nos llegan transmitidos desde generaciones y generaciones o sea desde nuestros ancestros y es la marca con la que naces, tú verdadera enseña, tú bandera. Mejor dicho, la bandera que llevas por dentro.

   No es fácil de explicar esto que digo, no es fácil, que va. Iré poniendo algún ejemplo práctico a ver si consigo que me se entienda mejor. Una persona puede tener todos los atributos que se pueden sopesar o sea puede ser lista, inteligente, rápida y además guapa, vale y resulta que tú te quedas con una persona que es gorda, más lenta y no tan lista, entonces que es lo que pasa ahí, que es lo que determina que a tí te guste o te atraiga o simplemente que te interese como persona. Hay algo en todo esto que no sabemos expresar con palabras y yo a ese algo le llamo alma o karma o como carallo se llame. Y ya sé que es abstrato el concepto del alma o sea que el alma es un conjunto de valores y muchos de ellos imposibles de cuantificar, pero esto es lo que hay, yo sólo intento exponer lo que hay y no descifrar el misterio de la creación. Esa parte se la dejo a dios y yo a seguir con lo mío. Bueno aquí cabrían millares de ejemplos concretos, pero generalizando un poco, todos los criterios con valor subjetivo tienen su peso en oro y son los que nos van a determinar el porqué se quiere a una persona y no a otra o el que te guste o el que te caiga bien o mal. La frase: " el amor es ciego", ya lo dice todo y sintetiza perfectamente todo el rollo que estoy soltando.

   Claro que esa lucecita que a veces se enciende y que nos dice que quieres o amas o te gusta tal persona, pues es verdad que es ciega totalmente, pues a veces se enciende sólo porque tú estás predispuesto a ello. Si uno repasa su vida, se dará cuenta que tuvo mil oportunidades de amar a otras personas, pero por tús propias circunstancias, dejaste pasar esas oportunidades. Y es más, suele coincidir que cuando estás enamorado y por tú lado pasan otras personas, que en otras circunstancias seguramente te hubieras enamorado de ellas o ellas detí, quien sabe, y esas personas se dan cuenta perfectamente que tú estás enamorado, pues al estarlo transmites con más facilidad o sea vas soltando túa atractivos, tús risas, tús encantos y aún encima lo haces como si estuvieras flotando. Transmites lo que transmites, transmites poderío, alegría, risa fresca, atracción, feromonas, eres un ser liviano y sin cargas, eres espontáneo, feliz, risueño y eso las personas de tú alrededor lo notan. Y aquí eres tú el que no estás para muchas más fiestas que la que tienes delante, te llega y te sobra con la persona de la que te enamoraste. Lo cual no quiere decir para nada, que no te hagas amigo de esas personas, pero sabeis lo que quiero decir, no?.

   Después, más tarde y con el debido paso del tiempo, resulta, como es lógico, que te cambian las tornas y ya no estás enamorado y a lo mejor te gustaría estarlo. Si no te apetece, tampoco pasa nada, ya vendrán tiempos mejores, pero si te apetece y tienes muchas ganas de caer en la misma trampa, cuidado porque se nota un huevo. Hay como una especie de olfato que detecta esa necesidad o sea que las personas huelen que estás necesitado y eso, en principio repele. Aunque claro, puedes dar con otra persona que esté como tú, necesitada de cariño y amor y demás gaitas, y cuidado con esas experiencias de necesidad precaria y me refiero que muchas veces, entre éstas dos personas necesitadas se crean vinculos de pareja, pero por apoyo mutuo, por cosuelo, porque no queda otra, pues por sentirse querido de alguna manera o por tener un polvo un tanto asegurado y no por estar enamorados. Te creas una relación de conveniencia, sin hacer un pacto previo, pero el pacto está ahí y está en la letra pequeña, en la parte que nunca se lee. Las personas a través de nuestra tercera dimensión detectamos u olemos a los necesitados de cariño y eso, si no estás por la misma labor, te crea repulsión y rechazo. Es curioso éste tema, es curioso la forma de actuar del ser humano, si el otro está más débil, aún vale, pues hay mil maneras de poder apoyarle sin enrollarte con ella o enrollándote sin necesidad de decirle que estás enamorado de ella y menos mal que las hay, pero si el otro está más débil y te pide de alguna manera que te involucres, pues según el grado de lo que te pide, tú podrás echarle una mano. Si te pide amor, como tú no tengas la chispa encendida, es imposible dárselo. Si te pide menos que amor, o sea apoyo, cariño o simplemente compañía, esto si que puedes darlo y todo depende de las ganas que tengas en ese momento o de lo borracho que estés.

  La tercera dimensión es la que llevamos todos dentro y es lo que en el fondo nos define como persona: Se puede ser más alto, más inteligente, más enrollado, más simpático, pero como te falle el karma o alma, como ésta no sea entrañable, sentida, sincera y tierna, el valor como persona es cero patatero. Y si no que se lo pregunten al Antonio Banderas, que de carcasa no está tan mal o eso dicen, pero el alma aún no se la ha encontrado y la está buscando en las procesiones de semana santa de su  Málaga natal, ejerciendo, como un imbécil, de legionario de honor. De todas formas como el Banderas hay millones de ejemplos, hay politicos, hay banqueros, y hay otros guaperas giliputenses, pero esto dará para escribir otro día, que despùés se me quejan de que alargo demasiado mis relatos. Ah!! y gracias por escucharme. Tened paciencia conmigo, pues las pastillas acabarán haciendo su efecto, seguro.

MI IDEA (Poema)

    Mi idea, ¿cual es mi idea?,
mi idea siempre será una quimera,
un sueño, un algo inalcalzable,
una idea que se persigue y a la que nunca se llega,
un deseo, una estrella del cielo,
un suspiro, una ilusión, una mirada tierna,
una utopía, un beso en la mejilla,
un grito desgarrado, una lágrima perpétua,
un abrazo al sol, una caricia de niño.
   Esto es lo que forma parte de mi idea,
pero como idea es algo etéreo y abstrato,
y en ella entran miles de conceptos:
mi idea es la vida en sí,
es el amanecer sobre el mar mediterráneo,
es la luz que cada día enciende el sol,
es el mar en calma y al vaivén de un temporal,
es la conjunción de todos los astros,
es la luna llena y su luz de linterna,
es el anochecer al borde del Atlántico,
es la aurora boreal en medio de un huracán.
Mi idea, es difícil de expresar,
es una idea sobre todo lo que me rodea,
es una idea rara y extraña,
es una idea que me nutre de energía,
es una idea extensa y universal,
es una idea divina y espléndida,
es lo que es,
es simplemente una idea,
pero es en realidad,
la que me da fuerza y todos los días, me alimenta.

EL ESCRIBIR (Relato)

    Antes de empezar a maldecir al mundo, que por cierto es lo único que se merece, me gustaría contaros unas cuantas cosas, unas pequeñas y curiosas cosas. Hoy con el retraso de la hora, es una verdadera pasada, es como darnos una hora más de día y eso al cabo del mes, es una fortuna de horas vividas. Es como llegar al final del túnel del invierno, y hoy si que es para mi el día en que empieza la primavera y no cuando la decretan oficialmente.

   Y por eso para celebrarlo, el sol se ha vestido con sus extraordinarias galas y luce como en sus mejores días. Ahora nos queda por delante días largos, días de luz brillante, días de explosión de la naturaleza, días de excursiones, días de baños en el mar Mediterráneo, días en que el sol te caliente y te acaricie, días en fin, en donde lo humano y la naturaleza se funden en una fiesta de los sentidos. Todo es vivo, todo te evoca algo, todo te recuerda a otras primaveras o a las primaveras de la infancia.

   Es curioso escribir y escribir sin saber de lo que vas a escribir, pero es como un precalentamiento, es el momento que necesitas para calentar tús motores y entonces a medida que escribes llega un momento en que con algo te enganchas y ya el resto se desliza por el tema que tú quieres. Aún no piqué nada, lanzo el anzuelo y nada, res de res. Hoy por la mañana estuve leyendo una entrevista a una escritora: Laura Gallego y me llamó la atención que le mandaban escritos y escritos y ella se quejaba de la prisa que tiene la gente, o sea que por escribir algo, la gente le decía que quería ser como ella, pero como ella con su éxito. Y ella se reivindicaba y aclaraba que publicó por primera vez a los 21 años y hasta entonces había escrito 8 novelas. ¡Menuda máquina!. Pero que razón tiene, detrás de un libro y que además se vende, hay una trabajera inmensa, hay días y noches, hay miles de folios escritos para después ser rotos, hay intentos, hay amagos, hay esperenzas destrozadas, hay ilusiones y desilusiones, hay risas, hay llantos, y sobre todo hay un inmenso esfuerzo. La disciplina a la que se someten los escritores es espartana y cada vez estoy más convencido que se tiene y se logra porque escribir es una forma de vida. Antes no entendía, como uno podía renunciar a un montón de cosas y se encerraba sólo y delante de un folio. Me parecía como cosa de marketing, un escritor tenía que ser un tio o tia solitario y capaz de enfrentarse continuamente a uno mismo, y esa imagen de autosuficiencia ayuda a vender los libros. Ahora, tampoco voy a divinizar, pero en cierta manera lo entiendo mejor y entiendo que el que escribe adopta una forma de vida propia y durante el tiempo que se sumerge en su tarea, la de escribir, no piensa en otra cosa que no sea el escribir, sólo se vive para eso. Después en su vida "normal", esa misma persona que escribiendo era tan fuerte, clara, disciplinada, pues puede resultar totalmente lo contrario, que sea débil, desordenada y oscura.

  Y para realizar tan árdua tarea, el escribir tiene que ser gran parte de tú vida. Claro que Laura Gallego, plantea que la gente quiere el éxito fácil, pues sería de gilipollas que uno quiera el éxito difícil, la gente es la gente y la gente es puro pragmatismo, un libro, un millón de ejemplares vendidos, es simple regla de tres. Cuando uno se engancha a la escritura, todo lo que ve y piensa todo lo pasa por el filtro que tiene en su cabeza y juega a ver como lo describiría escribiéndolo. Si uno está viendo el mar y el mar, en ese momento le sugiere algo, enseguida se pone las pilas y intenta describirlo como si estuviera escribiendo en ese preciso momento. Y éste ejercicio se hace mil veces al día, siento esto y lo escribiría de ésta manera y si pienso otra cosa pues la describiría de otra manera. En cierta medida te vas encasillando, lo que pasa que las casillas de la escritura son tan amplias e inmensas, que es imposible que las cubras todas, por lo menos mientras tengamos una sóla vida. En realidad, si no te controlas lo único que harías es escribir todo el día. A mi me ha pasado que me he levantado de buena mañana y lo primero que hago es ponerme delante del teclado y dale que te pego y sigue y sigue y lo único que te avisa que han pasado 4 horas es la llamda del hambre. Y aunque tengas cosas importantes que hacer, si te metes a fondo y no te pones alarmas, los asuntos pendientes se te van de las manos y te acuerdas de ellos sólo cuando has acabado, que suele ser cuando ya estás k.o.

  Y no es broma, yo caí mil veces y sobre todo al principio en ponerme a escribir 15 horas seguidas, dormir 4 horas y al día siguiente seguir escribiendo otras tantas horas. Aprendí con el tiempo, que lo que pasa de 4 horas seguidas, suele ser una puta mierda. esto es lógico pues el cansancio va haciendo mella y aunque la idea que tienes en el coco sea brillante, tú ya no estás espabilado y la idea brillante se te enroca en el coco y sale un amasijo que ni siquieras entiendes tú. La idea o las ideas, hay que escogerlas bien y en cuanto puedas, ponerte a describirlas, pero con cautela y la cautela la marca el tiempo y los consiguientes descansos. Me acuerdo que por motivos laborales tuve que estar unos días en Palma de Mallorca y yo estaba en mis inicios escriturales (hace sólo 8 meses), pues nada me puse a lo que tocaba y lo que tocaba era bastante complejo. Tenía que controlar una serie de llamadas de emergencias médicas y gestionarlas y para ello tenía en pantalla nada menos que 7 programas informáticos y todos abiertos al mismo tiempo. Pues nada, yo iba con mi disfraz de crack y me daba tiempo a atender las llamadas, a entrar en los programas, que por cierto era la primera vez que los veía, a leerme entero un manual de Pediatría que cayó en mis manos y como pensaba que me sobraba tiempo, me puse a escribir y no sé, pero llené media libreta con mis escritos. Salí de allí más alucinado de lo que entré, después de 12 horas y tan contento me fuí a cenar, yo estaba en pleno brote, todo convencido que lo escrito tenía su peso en oro. Y me dió tan fuerte, que mientras cenaba me puse a llamar sin pudor ninguno, a El Pais, para que me pasaran con Maruja Torres. Me dió por ella como me pudo dar por cualquier otro. Al final no conseguí ponerme en contacto y entonces lo dejé apalzado para el día siguiente.

   Después de cenar me fuí al Hotel y nada más entrar, me senté a escribir de nuevo y me dieron las 2 de la mañana. por fin me dormí y me desperté a las 5, me levanté y de nuevo a escribir como un loco y así hasta la hora de desayunar. Estaba en brote y estaba agotado y menos que en esa mañana me iluminó una idea y fué que antes de empezar de nuevo a llamar como un poseído al Pais, era mejor echar un vistazo a todo lo escrito. Y menos mal que lo hice, porque salvo el principìo, el resto era pura mierda, era de pena y yo convencido de que había escrito mi ópera prima. Ahi y varias veces más, rocé lo que no se debe rozar, esa fina línea que separa la cordura de la locura, pero también es cierto que si no hubiera llegado a ella, hoy en día no sabría que existía, o no. Es un ejemplo claro de dejarse llevar hasta un extremo, ahora que me quiten lo bailado, como me lo pasé, como me reí, y como disfruté, eso ya no me lo quita nadie.

ME FALTA EL VACÍO

    Me desvío hacia el lado contrario,
me inclino y te doy un beso,
me escapo sobre tús pasos,
y me escondo entre tús brazos.
     Yo me entieno lo que digo,
me entiendo y me comprendo,
aunque los demás mortales,
quizá, no entendais nada.
     No sé explicarme de otra manera,
pues me faltan las palabras
y el sonido de las letras,
me falta la inspiración, la musa,
la pluma y el papel blanco.
     Me falta el vacío
y el espacio de mi mesa,
me falta el cantar de las teclas,
y la música de fondo,
me faltan dedos que toquen mi piano,
me faltan tantas cosas y todas tan sencillas,
que yo me siento perdido en medio de mi sala,
me siento sólo y disperso,
desatendido y abandonado,
desarrapado y desahuciado,
     Así me siento yo,
perdido en medio de la selva,
entre voraces fieras,
y entre los rugidos de ésta jungla, mi jungla, la mía.

PUEDE

Puede que todo lo que tengo a mi alrededor,
 me resulte banal y superfluo, puede.
pero en realidad no lo es,
pues todo lo que me rodea, está dentro de mí, dentro de mi conciencia..
  Puede que yo tenga momentos,
momentos de dudas, de preguntas, de interrogantes,
y que me pierda entre mares extraños, puede,
pero ahora tengo la certeza dentro de mi cabeza,
la tengo clara, lúcida y transparente,
con esa claridad que hace daño,
con esa certeza del que se sabe ganador,
y con la seguridad que sólo dá, el sentirse seguro.
  Puede que tenga días en que me encuentro raro, puede,
y que por tanto me cueste reconocerme,
y que mi vista,mi oído, mi tacto, mi voz, y mi olfato,
parezcan los de otra persona,
o ¿ es que acaso estoy poseído?, puede,
o puede que simplemente esté confuso y obcecado,
 y que me sienta perdido y sin el calor de tús brazos,
y puede que te eche de menos y sólo sea eso,
o a lo mejor, es que necesito un abrazo,
o una caricia, o un beso o un te quiero, puede,
pero al final concluyo:
que todo lo que tengo a mi alrededor,
es mío y sólo mío, y lo tengo porque yo quiero. ¡Puede!.

LO QUE YO PERSIGO

  ¿Que persigo yo?.
Yo persigo ser feliz  o infeliz,
o prefiero ser, el punto medio.
    Acaso tengo necesidad de ello,
o es una necesidad impuesta,
lo que yo quiero y persigo es saber lo indescifrable,
y descubrir otro nuevio planeta,
puede ser, pero ahora me entero.
    Persigo subirme a una estrella,
y cabalgar sobre ella,
  persigo rasgar el cielo con mi mano,
y viajar hasta el otro lado.
  persigo que el mundo de vueltas a mi alrededor,
y no sólo el mundo, también el universo entero,
  persigo lo etéreo, lo que no se ve,
  persigo el alma de las cosas, la esencia,
los sentimientos, los sentidos, las alegrías y penas.
   Todo esto persigo yo,
eso y mucho más,
  persigo un abrazo al borde del mar,
  persigo una caricia de una sirena,
  persigo algo que me dé sentido, una ilusión,
una quimera, un dragón de cien cabezas.
   No sé hasta donde voy a llegar,
no sé cuando uno puede decir: ya no puedo más,
y rendirse a la evidencia,
no lo sé y creo que nadie lo sabe,
pero de momento no me doy por vencido.
   Aquí estoy al pie del cañón
y con vientos favorables,
al fondo de mi espacio,
vislumbro mi objetivo,
y mi objetivo, es lo que yo persigo.

LA SENSIBILIDAD

Hay alguna vara de medir la sensibilidad, hay alguna forma de cuantificarla. Que nos lleva a decir que ésta u otra persona, es una persona sensible o insensible. Donde está el quid de la cuestión. Yo, la verdad no lo tengo muy claro, pues mi experiencia me lo demuestra. Me ha pasado de todo en ésta vida, momentos en que lo último que me preocupaba, era la sensibilidad y por razones casuísticas, por ejemplo, encontrarte con una vieja amiga y por decir dos cosas sin mucho sentido, va y te suelta que eres una persona muy sensible. Y también el caso contrario, estar más bien sensiblero y a la persona que te acabas de encontrar, le puedes resultar pesado y hasta patético o lo contrario, o sea insensible y superficial, pues ya se sabe que si abusas de algo de forma reiterada y con alevosía, justamente vas a provocar lo contrario de lo que tú quieres.

   Esto viene a cuento, de que desde que escribo me ha llegado algún comentario referente a mi sensibilidad y todos por el lado bueno o sea como persona sensible. Yo me quedo encantado con el halago, pero no me lo creo, pues pienso que sí, que digo cosas sensibles, es verdad, pero al mismo tiempo suelto las cosas con demasiada crudeza y éste segundo aspecto, es el que pienso que más domina. Por lo menos yo me veo así: duro, crudo y hasta cierto punto insensible. Y esto no lo hago por falta modestia, ni por necesidad de cariño, ni de persiguir apoyos, ni que nadie me diga que yo soy sensible, para consolarme. Nada de esto es lo que realmente hay, de momento no tengo esa necesidad. No insisto más, no persigo eso y ya está. Lo que me llama la atención, es que cuando uno se siente en el lado contrario,(en cierta manera), los demás de alrededor, lo perciben de manera totalmente distinta. Y eso, ¿como puede ser?, ¿es que se explica uno mal? y como es que se puede transmitir lo contrario de lo que tú quieres expresar. Supongo que uno a veces no percibe bien como realmente se encuentra y entonces intenta transmitir por ejemplo, como es mi caso, que quiero ser una persona cruda y dura, que quiero decir las cosas a la cara y que no me importan sus consecuencias o si me importan, pero no tanto. Y resulta que entre las crudezas se deben colar los sentimientos y más los sentimientos que desbordan sensibilidad, supongo.

   Será una necesidad primaria, la de decir las cosas a la cara y me temo que al decirlas se cuelan los sentimientos y eso que yo no quiero eso, que se me cuelen los sentimientos. Por lo menos no lo quiero en éste momento, porque de momento necesito soltar toda mi mierda por puro instinto, por pura necesidad animal. Claro que a lo mejor sólo me quedo con eso y no entiendo o no quiero entender cuales son mis  verdaderas necesidades sentimentales. Lo que también no deja de ser curioso, es el ejemplo contrario, cuando uno está más del lado sensiblero y la mayoría de las veces resulta que para  los demás, representas a un ser empalagoso y un tanto espeso y de difícil digestión. Si retrocedemos a una situación parecida a la que describo, seguro que os vereis reflejados y no sólo lo digo desde el lado de la víctima (por llamarle de alguna manera), si no que también, desde el lado de tener que aguantar a una persona sensiblera. Es como si dijéramos, que demasiada sensibilidad es equivalente a demasiado merengue y el rechazo se hace presente y por tanto no soportas el chorreo melancólico. Es más, el que aguanta el chapàrrón que te suelta la persona sensiblera, tiene mérito y tanto que lo tiene, ahí al pie del cañón aguantando el tipo ante los ataques de jipidos y lloros y vuelta a sollozar y a sorberse los mocos,... Y tú no sabes donde meterte, ni encuentras palabras de consuelo y si las encuentras no vale de nada, pues la otra persona ya no escucha. Ella, la persona plañidera, sólo tiene la necesidad de soltar y por tanto prefiere no tener que escuchar nada. Si algo aprendimos en ésta puñetera vida es a preguntar a alguien sensiblero ¿Que tal? o ¿Como te va?, el chorreo que puede venir a continuación puede ser un verdadero tormento y como buenos conductistas, aprendimos a no meter los dedos en el enchufe y saludar con un simple hola y adiós.

   Claro que a medida que escribo sobre éste tema, más necesidad tengo de hacerme la misma pregunta del principio: ¿Que es lo que nos mide la sensibilidad?. Y no vale la sensiblería, ni pasar al otro extremo, la cuestión es intentar saber cual es el punto medio. ¿Donde está el euqilibrio de la balanza?, ¿Como ponerse en el punto cero?. Yo no lo sé muy bien, más bien sé lo que no debe ser. Pues si cogemos a una persona dura y en apariencia impertérrita, que no se doblega y somos capaces de verle una fisura y dictaminamos, que en el fondo es una persona sensible. Y si no le encunetras una fisura, pues decimos exactamente lo contrario, que es insensible. O sea que debajo de una apariencia siempre hay otra persona distinta o no. Por tanto hablamos de máscaras sociales, máscaras que nos ponemos para defendernos. ¿Y de que tenemos que defendernos?, pues de demasiadas cosas, pues ésta sociedad transmite valores agresivos y menosprecia a los más débiles. Y en su enciclopedia viene como débil el ser sensible, aunque tú no lo creas, hay muchos, por desgracia, que si, que se lo creen. Entonces se consideran con el derecho, por ser débil, a hacerte daño y ya se sabe que si el cántaro va mucho a la fuente, pues que acaba rompiéndose. Y al final, a base de ataques reiterativos acaban haciéndote daño. Y si te revuleves ante los ataques y respondes enseñando los dientes (pues no le vas a dar un abrazo), el resultado para ellos, es que eres un ser agresivo. ¡Así de fácil!.

   Entonces, yo que soy: soy sensible, soy agresivo, soy insensible o soy cariñoso. Yo creo que soy todo a la vez, según el momento en que me pille, pero esto me vale para todos los adjetivos, puedo ser cariñoso o arisco, puedo ser meloso o asqueroso, puedo ser simpático o un hijo de puta, puedo ser ocurrente o un mal pensado. Todo absolutamente todo se mezcla y el resultado en cada momento es un resultado distinto. También es verdad que a base de sumar resultados o sea los que son más repetitivos, son los que más te van a definir: o sea si en general eres simpático (la mayor parte del tiempo) el resultado será que eres un tío simpático y así con cada uno de los adjetivos. Porque es verdad que en general (cuantificando por tiempo), hay personas de todo tipo: las hay amargadas, las hay simpáticas, las hay tiernas y las hay sensibles y a la inversa, también.

  Asi que cuidado al quitarse la máscara. Alrededor hay demasiado bicho y también con demasiado veneno y como te pille, vas aviado. Yo seguiré intentando ser un chico duro y fuerte, pues en éste momento es mi anhelo, pero al mismo tiempo dejaré abiertas mis costuras escondidas, por si acaso hay alguien que quiera entrar en mi zona de sensibilidad, para esas personas siempre dejaré una puerta abierta.

MI PROCESO

   Mi proceso es un proceso muy complejo,
es complicado y extrordinario,
es un parto difícil a la vez que muy intenso,
es largo y duradero,
y esto yo lo digo, porque es mi propio proceso.
   Mi proceso ha necesitado dias y horas,
a lo largo de meses estirados,
fueron horas de ideas convulsas,
minutos de retroceso hacia otros tiempos,
inmersiones en los mares de las dudas,
abluciones con agua de manantiales,
y alucinaciones de fuertes colores vivos.
   Mi proceso es el que llevo dentro,
lo tengo escondido debajo de mi almohada,
a veces lo enseño y presumo de ello,
en otras lo observo y lo retengo entre mis dedos.
   Mi proceso es demasiado complejo,
 para  explicarlo con sólo tres palabras,
o sintetizarlo con un sólo pensamiento.
   Mi proceso es raro y único,
es sincero pero doloroso,
es un viaje astral por las antípodas del miedo,
es un viaje lleno de sensaciones plenas,
es bestial y es alucinógeno,
y es un viaje hacia el centro de la tierra.
   Mi proceso fué voraz y asesino,
y para seguir adelante,
tuve que destrozar mis entrañas,
subirme a las montañas más altas,
rezar a orillas del Ganges,
tragarme el mar entero,
y rescatarme a mi mismo, de túneles sin salida.
Mi proceso nunca se acaba,
sigue y sigue y se convierte en otra idea,
es un proceso contínuo y no tiene paradas,
es envolvente y obsesivo,
es pertinaz y a veces delirante,
es un sueño y no una pesadilla,
es mi proceso y no quiero que me abandone,
por eso ruego e imploro, que nunca, que nunca, me deje sólo.

LÁGRIMAS AMARGAS

Entre lágrimas amargas,
y el vacío en la mirada,
asi me encuentro yo.
lloro por todo lo que me ocurre,
por lo que tengo delante y por lo que ya pasó,
lloro por mi y también lloro por ti,
y lloro por todo lo que tengo a mi alrededor.
Yo me encuentro así y aún podía estar peor,
pero eso no me reconforta,
ni me alivia mis penas,
y menos consuela mi desesperación.
Así me encuentro yo,
rodeado de amores perdidos,
de besos inacabados,
de sentimientos agrios,
y de pasiones al amanecer.
Yo me encuentro así,
y seguro que podía ser peor,
me encanta recordar tú cara,
y tú cuerpo bañado en sudor,
Me estremece oir tús palabras de amor,
los juramentos de amor eterno,
y tús ojos llenos de ilusión.
 Así me encuentro yo,
nadando en un mar de lágrimas,
y perdido en pensamientos extraños,
y en mi mano llevo una flor,
una flor, con pétalos de jirones de tú piel.
Me encuentro así,
pero podía ser peor,
pero ahora ya no lloro,
ni me consuelo por lo que perdí,
ni pongo la pena por bandera,
yo sólo sé, que yo me encuentro así,
y me encuentro pletórico de desilusión.

A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"

"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...