HIJOS

 


De repente me encontré ésta foto,

son mis dos hijos mayores cuando eran chiquititos

y le empezaban a salir dientes

(falta el tercero y el más pequeño)

eran rubios a morir

eran vida por sus cuatro costados

y yo era y soy su padre

su padre cuando era imprescindible 

(de aquellas, para ellos sí lo era)

después poco a poco mis poderes fueron decreciendo

y hasta que te haces un simple ser humano,

un ser humano más de los que pulula por el mundo,

que no un don nadie,

en realidad nunca y ni en mis peores momentos,

me consideré un don nadie,

puede ser que a veces me considerará poquita cosa,

porque todos tenemos nuestros momentos bajos,

pero también tenemos nuestros momentos ilustres

y nos miramos en el espejo y nos vemos grandes e iluminados,

 guapos, aguerridos y valientes...

Y qué consejo podría dar a mis hijos,

no sé..., 

quizá que espero que le vaya bien o muy bien,

quizá que no sufran demasiado,

quizá que sean luchadores y valientes,

que decidan por ellos, que tomen postura,

que no se callen,

que no se escondan, que den la cara,

que no tiemblen ante nadie ni ante nada,

que lloren cuando deseen llorar y a moco tendido,

que sean personas humanas por encima de todo,

que se solidaricen con los oprimidos 

y que luchen con ellos codo con codo,

que no desfallezcan ante nada,

que sepan tienen un padre

que los quiso y los quiere muchísimo,

que si me necesitan, yo sigo aquí,

que muchas veces no se lo dije

pero que ahora se lo voy a recordar:

soy vuestro padre y estaré a vuestra disposición

 para TODO lo que necesitéis...

¡Hijos os quiero con toda mi alma!.

HAY UN RÍO LLAMADO VIDA


 

Hay un río llamado vida

y hay un océano denominado muerte

y entre ellos

hay islas y orillas que se miran,

hay algunos puentes de material inerte,

hay algún que otro cocodrilo,

un ñu que se escapa de sus dientes,

una manada de búfalos que bebe al mismo tiempo,

hay leones depredadores y desaprensivos,

una jirafa se ve a lo lejos,

un rinoceronte que nada,

el cielo que amenaza temores,

la brisa que avisa de lluvia,

y yo... 

me siento como un dron que sobrevuela la pradera,

entonces y de repente...

la tarde se viste de noche,

la luna, hasta ahora callada,

empieza a mostrar su cara más lúcida,

el páramo de ojos amarillos y verdes,

se convierte en un oscuro cuervo negro,

mis alas, que eran flexibles y fuertes,

se enquistan en mi propio engranaje de huesos y cartílagos,

y entonces y por fin,

me dirijo a mi nido

llevo comida en mi viejo pico,

tengo cinco bocas que alimentar,

y todo lo descrito no es mío,

pero forma parte de mi existencia...

y cuando al final de todo,

el río llegue a besar el mar

le entregará su vida y la de muchos más...

y sin pedir nada a cambio,

nada más que le dejen morir en paz..

¡QUÉ PASE EL SIGUIENTE!














Desconozco si el miedo tiene boca,

o si tiene dientes,

si es herbívoro o tiene predilección por la carne,

pero reconozco que cuando te retiene en sus fauces,

te mete en el túnel del tiempo

y será imposible de saber la hora y la fecha de tu liberación.


Hay monstruos de dos cabezas,

y el miedo sólo tiene una,

pero tiene el poder de deshacerse en millones de partículas

que su vez navegan por los torrentes de tu sangre 

por eso llegan hasta el infinito de tu cuerpo,

van abriendo y van cerrando puertas con su mano miedosa,

por fin, se instalan en la antesala de la angustia

y en un orden casi sumiso

se ordenan en fila india

y cada vez que se abre la puerta, 

a su vez se oye una voz gangosa y grave

¡qué pase el siguiente!

RUTINAS

 












Cada día la misma lucha,


levantarse, desayunar y una buena ducha,

currar, comer y si cabe, pensar en la vida,

cenar y sobar,

y  antes de dormir,

 un beso de buenas noches,

y sin más...hasta el día siguiente.



Día a día,

y con la misma rutina,

el día y la noche, 

la noche y el día,

las mañanas, las tardes,

y los mediodías,

los domingos, los lunes,

el viernes, el fin de semana,

me duermo y después, me levanto,

meo, cago y como,

desayuno y más tarde, meriendo,

me afeito hoy o me afeito mañana,

dudo y me lo pienso dos veces,

y entonces y por fin, decido,

me siento y trabajo,

me concentro y resuelvo lo que puedo,

pienso de nuevo,

y todos los días me hago la misma pregunta

¿merece la pena vivir con tanta rutina?.

SI TÚ NO ME IMPORTARAS

 






Si tú no me importaras,

no llamaría a las flores por tu nombre,

ni cabalgaría sobre un caballo blanco y hacia no sé donde

andaría descalzo y desnudo y tal como vine al mundo.



Si tú no me importaras,

no te buscaría en el fondo de los mares,

ni tu cara sería mi mascarón de proa,

y tu rompiendo las olas,

y yo surcando los mares

y así hasta perdernos en medio de una tormenta.

TODA LA HIEL

 







No debería escuchar tras 

las puertas,

ni espiar a través de las ventanas,

solo debería ser un objeto punzante

que atravesara los deseos

y los tratara de poner en fila india,

en un orden en donde primara el caos

y los instintos más profundos de los anfibios,

en realidad se trata

de mecer los sentimientos,

y de adornarlos con hojas de laurel,

mientras todo la hiel que llevo dentro,

sería envuelta al vacío

y conservada en estado de hibernación.

ESPERABAN DE MI






 Esperaban de mi

que fuera un jardinero fiel,

que mi trozo de sal y tierra

 fuera defendida con uñas y dientes,

que izara la bandera en la parte más alta de mi palo mayor,

 que reivindicara lo que en teoría, sería mío,

y que mostrara tal cual es, el arte de la posesión,

a ellos les gustaría que gritara ¡patria!

y que demostrara que el de fuera siempre es un grano en el culo,

y que por tanto, 

merece el mayor de nuestros desprecios,

pero en realidad

a todos ellos les debo ser lo contrario,

solidario, amigo, 

a veces feroz enemigo,

buen compañero,

mejor persona

(aunque siempre se puede mejorar), 

claro y contundente

sincero hasta la obsesión,

apasionado hasta el entorchado,

devoto de lo humanitario,

y eterno opositor a las reglas de juego,

en realidad

prefiero la rebeldía de un don nadie

a la opulencia ostentosa del que posee el poder.

 

TODOS LOS DÍAS SERÍAN IGUALES

 









Todos los días serían iguales

si el amor creciera encorsetado

o si el desamor decreciera paulatinamente,

creo que son de necesidad los saltos cualitativos:

hay que romper moldes,

hay que destrozar estructuras,

hay que empezar de cero o de menos cero,

y arriesgarse hasta el límite con una idea nueva...

creo que cuando me vestí de riesgo,

no llevaba casco ni traje de cuero negro,

iba tal cual y desnudo como vine al mundo,

buscaba setas en el monte de venus

e iba silbando canciones

que sonaban más a fresca amargura 

que a la dulzura de aquellas otras épocas.

VIENTO DEL NORTE

 







El tiempo es como el viento,

es sabio, ávido, liviano,

persistente y obstinado,

es irreverente y carente de principios,

pero de verdad... gracias viento, 

gracias,

gracias por refrescarme la noche,

gracias por éste sueño placentero,

y por dejarme flotar entre burbujas de aire,

gracias, 

de verdad gracias VIENTO del NORTE.

CAMPANARIO (Pedro M. Martínez)

 

Campanario.






Pues sí, que me voy quitando la ropa mientras subo por las estrechas escaleras hasta el campanario y me asomo ahí, desnudo. Abajo en la plaza se junta el pueblo entero. Grito ¡que me tiro, que me tiro! pero ni lo pienso, que son cosas mías para que me hagan caso y amago con una pierna, ¡uy!,  corean mis vecinos. El cabo de la guardia civil está que no sabe qué hacer y el cura, piénsalo, y la Conchi, embobada, que ya le dije que si no me la tiro, me tiro.

Y aquí estoy.

Total, que para lo que hay y visto lo visto pues no sé, ¡que no intente subir nadie que me lanzo al vacío! y se quedan todos quietos, haciendo visera con la mano sobre la frente porque el sol pega fuerte y algo tendré que hacer que vuelan bajos los vencejos y la cigüeña no vuelve y el autobús de las cinco está al llegar y ya que he subido pues eso, que ya puestos.

Detente, Paco- grita Conchi- , no lo hagas, no seas loco.

Pero ya no es loco o no loco, ya es una cosa de principios, ya es que si he subido hasta aquí ha sido por algo, no recuerdo por qué, que se me pone la cabeza por dentro en blanco y negro, que me están entrando sudores y lo mismo se entera mi madre o se lo cuentan o no lo entiende, yo qué sé.

Y me tiro.

Qué bruto.

A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"

"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...