"El juego en que andamos", Juan Gelman

 


"Si me dieran a elegir, yo elegiría

esta salud de saber que estamos muy enfermos,

esta dicha de andar tan infelices.

Si me dieran a elegir, yo elegiría

esta inocencia de no ser un inocente,

esta pureza en que ando por impuro.

Si me dieran a elegir, yo elegiría

este amor con que odio,

esta esperanza que come panes desesperados.

Aquí pasa, señores,

que me juego la muerte".


"El juego en que andamos", Juan Gelman

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EN FIN...

 


Yo no soy muy ducho

en temas de comunicaciones personales y sociales.


Más bien doy el pego,

parezco un tío abierto,

de fácil contacto y tacto,

un tío afable y entrañable

(que esto sí lo soy),

pero en cuanto se me pide un poco más

que el paso inicial,

me retraigo en mi caparazón

y me hago más bicho y más raro

de lo que habitualmente soy.


Ni soy un tío fácil,

entre otras cosas

porque tengo mi retranca

y mi mala idea...

Además, no soy de los que piensan

que debo disimular mi forma de ser y de estar.


Al revés,

soy de la tribu

 que se manifiestan tal como son,

sin filtros,

sin medias palabras,

sin falsos adverbios,

sin pasar la mano por el hombro de nadie

(de nadie que no quieras),

sin engaños

y sin............


En fin,

 que todo esto que acabo de mencionar,

es más un deseo de como me gustaría ser

que una realidad palpable...


IRENE VALLEJO


 

TAMARA GROSSO (Blog de "Emma Gunst")


 t

Somos la única generación
que llegó demasiado tarde
para mudarse de continente
pero demasiado temprano
para mudarse de planeta.

# Margen de El idioma materno de Fabio Morábito #
*
(Buenos Aires, Argentina, 1991)

Casi todo es un acto banal

 


Casi todo es un acto banal.

El peso de la nada puede con casi todo.


El viento y el aire traen nuevas noticias

pero a nosotros solo nos importa

si esos vientos traen malos augurios.


No importa la densidad de un pensamiento,

importa su última capa

y en que lugar

y con quién estaba

y cuando fue dada.


A mi

la noche me importa

y me importa mucho,

quizá, me importa demasiado

y la luna, para que contaros.


El viento me emociona

y la brisa me produce risa.

Vicente Aleixandre (Blog "Glup 2.0")

 

Vicente Aleixandre

 

 UNIDAD EN ELLA

 

Cuerpo feliz que fluye entre mis manos,

rostro amado donde contemplo el mundo,

donde graciosos pájaros se copian fugitivos,

volando a la región donde nada se olvida.

Tu forma externa, diamante o rubí duro,

brillo de un sol que entre mis manos deslumbra,

cráter que me convoca con su música íntima,

con esa indescifrable llamada de tus dientes.

Muero porque me arrojo, porque quiero morir,

porque quiero vivir en el fuego, porque este aire de fuera

no es mío, sino el caliente aliento

que si me acerco quema y dora mis labios desde un fondo.

Deja, deja que mire, teñido del amor,

enrojecido el rostro por tu purpúrea vida,

deja que mire el hondo clamor de tus entrañas

donde muero y renuncio a vivir para siempre.

Quiero amor o la muerte, quiero morir del todo,

quiero ser tú sangre, esa lava rugiente

que renegando encerrada en bellos miembros extremos

siente así los hermosos límites de la vida.

Este beso en tus labios como una lenta espina,

como un mar que voló hecho un espejo,

como el brillo de un ala,

es todavía unas manos, un repasar de tu crujiente pelo,

un crepitar de la luz vengadora,

luz o espada mortal que sobre mi cuello amenaza,

pero que nunca podrá destruir la unidad de este mundo.

 

Vicente Aleixandre

- La destrucción o el amor (1935),




 

LA FAMILIA (Mariano Crespo). Blog "Rua das Pretas"



LA FAMILIA 

 

La familia es un armario lleno de cadáveres
que hieden por navidad
y por todos los santos huelen a flores.  

La familia es un abrigo que pica
y que protege
hasta que sabes que te identifica
y que te anula. 

La familia es ese gusto por mandar 
y obedecer
al que llamamos orden. 

Por asesinar al padre y a la madre,
o llevarlos a los altares,
que es igual pero no es lo mismo 
porque es un trabajo más limpio. 

La familia es una vocación suicida de hacer de dioses. 

Por eso don Vito nos parece tan cercano.
Por eso hay mañanas que nos levantamos Corleone. 

La familia es una secta. 

Un lugar de cuyas cercas es sano escaparse
si no se comete la torpeza
de perpetrar otra cerca, una secta nueva,
como comúnmente se hace. 

La familia es el arroz en día de bodas
y la tierra y el reparto en día de luto.
La familia es el esperma, el ovario y el revolver.
La familia es la soga en la casa del ahorcado.
El silencio cómplice.
La llamada de la sangre. 

Además de eso, 
en ocasiones, 
nos parecemos físicamente, 
lo que nos jode. 
 

Mariano Crespo 

LA CANCIÓN TRISTE DE HILL STREET


 

LA CANCIÓN TRISTE DE HILL STREET

Hay canciones que te levantan el ánimo
y te lo montan en un cohete estelar.
En cambio, hay otras,
que te meten el ánimo en un horno de fundición
y de ahí sale el ánimo en porciones
y todas con el mismo deprimente sello:
Me llamo Bruno y estoy deprimido,
y deprimido es lo mínimo,
porque como contaros que en éste mundo de dios,
hay mucho tocado del coco,
y su nivel basal de ánimo
es habitualmente el desánimo y tocando fondo.

Y como decía aquella canción triste de Hill Street,
que después no era tan triste.
Pero ver a unos pasmas en plan deprimente,
era cuando menos que chocante.

Siempre habían sido hombres valerosos
y nunca temerosos de la cólera divina,
que sí...que alguno tenía algún que otro vicio,
pero si entraban en acción
eran fornidos, rápidos y poderosos
eran perfectos armarios empotrados
pero eran resolutivos y precisos como el mejor cirujano.

Hasta había alguno más
que tenía apuntado uno o tres divorcios en su cuenta vital
o le daba a la priva fuera de hora y fuera de lugar y sitio
o bueno, se esnifaba kilos y más kilos de fariña requisada,
pero eso eran cosas de poca monta
minudencias sin importancia para todo un defensor de la ley.

Además, ante todos estaban entregados a la causa
y su trabajo policial estaba por encima del bien y del mal,
por eso siempre nos quisieron decir subliminalmente y
descaradamente...
que casarse con un pasma es una tarea muy compleja y difícil,
que tener hijos con un pasma es demasiado complicado,
y por una regla de tres demasiado fácil:
el pasma prefiere matar al malo
que cambiarle los pañales al hijo.

Ahora bien,
estos mismos pasmas a la hora de resolver un caso,
estaban allí, de primeros
pistola en mano,
habiendo dormido apenas una hora,
llevando el trabajo a casa
y de su casa al trabajo
comiendo comida basura en el despacho cutre de la
comisaría.

Para culminar ese sacrificado del día a día
y justo antes de irse a dormir
se engullían un par de wiskis a palo seco
(sin hielo, que lo del hielo es una mariconada)
y en dos o cincuenta pelotazos seguidos
y sin toser, ni rechistar ni vomitar nada de nada.

Al día siguiente, nunca tenían resaca resaca.





A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"

"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...