LA CREATIVIDAD












"La creatividad

no es la inteligencia divirtiéndose 

(como decía Einstein)

la creatividad es la inteligencia

en el canal del parto

...y por eso nos duele tanto"...

(dixit Bruno, el filósofo pensador)

CUENTOS DE CUARENTENA 2

CUENTOS EN VERSO PARA NIÑOS PERVERSOS (Roald Dahl).
LOS TRES CERDITOS
El animal mejor que yo recuerdo 
es, con mucho y sin duda alguna, el cerdo.
El cerdo es bestia lista, es bestia amable,
es bestia noble, hermosa y agradable.
Mas, como en toda regla hay excepción,
también hay algún cerdo tontorrón.
Dígame usted si no: ¿qué pensaría
si, paseando por el bosque un día,
topara con un cerdo que trabaja
haciéndose una gran casa... de PAJA?
El Lobo, que esto vio, pensó: Ese idiota
debe de estar fatal de la pelota...
¡Cerdito, por favor, déjame entrar! .
¡Ay no, que eres el Lobo, eso ni hablar!
¡Pues soplaré con más fuerza que el viento
y aplastaré tu casa en un momento!
Y por más que rezó la criatura
el lobo destruyó su arquitectura.
¡Qué afortunado soy! ‑pensó el bribón.
¡Veo la vida de color jamón!
Porque de aquel cerdito, al fin y al cabo,
ni se salvó el hogar ni quedó el rabo.
El Lobo siguió dando su paseo,
pero un rato después gritó: ¿Qué veo?
¡Otro lechón adicto al bricolaje
haciéndose una casa... de RAMAJE!
¡Cerdito, por favor, déjame entrar!
¡Ay no, que eres el Lobo, eso ni hablar!
¡Pues soplaré con más fuerza que el viento
y aplastaré tu casa en un momento!
Farfulló el Lobo: ¡Ya verás, lechón!
y se lanzó a soplar como un tifón.
El cerdo gritó: ¡No hace tanto rato
que te has desayunado! Hagamos un trato.
El Lobo dijo: ¡Harás lo que yo diga!
Y pronto estuvo el cerdo en su barriga.
No ha sido mal almuerzo el que hemos hecho,
pero aún no estoy del todo satisfecho,
‑se dijo el Lobo‑. No me importaría
comerme otro cochino a mediodía.
De modo que, con paso subrepticio,
la fiera se acercó hasta otro edificio
en cuyo comedor otro marrano
trataba de ocultarse del villano.
La diferencia estaba en que el tercero,
de los tres era el menos majadero
y que, por si las moscas, el muy pillo
se había hecho la casa... ¡de LADRILLO!
¡Conmigo no podrás!, exclamó el cerdo.
¡Tú debes de pensar que yo soy lerdo!
‑le dijo el Lobo‑. ¡No habrá quien impida
que tumbe de un soplido tu guarida!
Nunca podrás soplar lo suficiente
para arruinar mansión tan resistente,
le contestó el cochino con razón,
pues resistió la casa el ventarrón.
Si no la puedo hacer volar soplando,
la volaré con pólvora... y andando,
dijo la bestia, y el lechón sagaz
que aquello oyó, chilló: ¡Serás capaz!
y, lleno de zozobra y de congoja,
un número marcó: ¿Familia Roja? .
¡Aló! ¿Quién llama? ‑le contestó ella‑.
¡Guarrete! ¿Cómo estás? Yo aquí, tan bella
como acostumbro, ¿y tú? Caperu, escucha.
Ven aquí en cuanto salgas de la ducha.
¿Qué pasa?, preguntó Caperucita.
Que el Lobo quiere darme dinamita,
y como tú de Lobos sabes mucho,
quizá puedas dejarle sin cartuchos.
¡Querido marranín, porquete guapo!
Estaba proyectando irme de trapos,
así que, aunque me da cierta pereza,
iré en cuanto me seque la cabeza.
Poco después, Caperu atravesaba
el bosque de este cuento.
El Lobo estaba en medio del camino, con los dientes
brillando cual puñales relucientes
los ojos como brasas encendidas,
todo él lleno de impulsos homicidas.
Pero Caperucita ‑ahora de pie
volvió a sacarse el arma del corsé
y alcanzó al Lobo en punto tan vital
que la lesión le resultó fatal.
El cerdo, que observaba ojo avizor,
gritó: ¡Caperucita es la mejor!
¡Ay, puerco ingenuo! Tu pecado fue
fiarte de la chica del corsé.
Porque Caperu luce últimamente
no sólo dos pellizas imponentes
de Lobo, sino un maletín de mano
hecho con la mejor... ¡PIEL DE MARRANO!
Ilustración de Quentin Blake

CUENTOS DE CUARENTENA 1

CUENTOS EN VERSO PARA NIÑOS PERVERSOS (Roald Dahl).
CAPERUCITA ROJA Y EL LOBO.
Estando una mañana haciendo el bobo,
le entró un hambre espantosa al Señor Lobo,
así que, para echarse algo a la muela,
se fue corriendo a casa de la Abuela.
"¿Puedo pasar, Señora?", preguntó.
La pobre anciana, al verlo, se asustó
pensando "¡Este me come de un bocado!".
Y, claro, no se había equivocado:
se convirtió la Abuela en alimento
en menos tiempo del que aquí te cuento.
Lo malo es que era flaca y tan huesuda
que al Lobo no le fue de gran ayuda:
"Sigo teniendo un hambre aterradora"...
¡Tendré que merendarme otra señora!"
Y, al no encontrar ninguna en la nevera,
gruñó con impaciencia aquella fiera:
"¡Esperaré sentado hasta que vuelva
Caperucita Roja de la Selva!"
-Que así llamaba al bosque la alimaña,
creyéndose en Brasil y no en España-.
Y porque no se viera su fiereza,
se disfrazó de abuela con presteza,
se dio laca en las uñas y en el pelo,
se puso la gran falda gris de vuelo,
zapatos, sombrerito, una chaqueta
y se sentó en espera de la nieta.
Llegó por fin Caperu a mediodía
y dijo: "¿Cómo estás abuela mía?
Por cierto,¡me impresionan tus orejas!"
"Para mejor oírte, que las viejas
somos un poco sordas". "¡Abuelita,
qué ojos tan grandes tienes!". "Claro, hijita,
son las lentillas nuevas que me ha puesto,
para que pueda verte, Don Ernesto
el oculista", dijo el animal
mirando con gesto angelical
mientras se le ocurría que la chica
iba a saberle mil veces más rica
que el rancho precedente. De repente
Caperucita dijo: "¡Que imponente
abrigo de piel llevas este invierno!"
El Lobo, estupefacto, dijo: "¡Un cuerno!
O no sabes el cuento o tú me mientes:
¡Ahora te toca hablarme de mis dientes!
¿Me estás tomando el pelo...? Oye, mocosa,
te comeré ahora mismo y a otra cosa".
Pero ella se sentó en un canapé
y se sacó un revolver del corsé,
con calma apuntó bien a la cabeza
y -¡pam!- allí cayó la buena pieza
Al poco tiempo vi a Caperucita
cruzando por el Bosque...¡Pobrecita!
¿Sabéis lo que llevaba la infeliz?
Pues nada menos que un sobrepelliz
que a mí me pareció de piel de un lobo
que estuvo una mañana haciendo el bobo.
Ilustración de Quentin Blake

TARDE DE DOMINGO




Tarde de domingo,

tarde que incluso en tiempos de cuarentena

yo la veo venir desde lejos,

la veo venir desde muy...muy lejos,

quizá desde el mismo lunes

sabía que el próximo domingo me visitaría con su tarde,

algunos le llaman tarde melancólica,

otros la denominan tarde lánguida y decadente

y algunos otros, como yo,

no le ponemos nombre ni apellidos

es tarde de domingo y nada más,

no hay epítetos, no hay adverbios,

no hay admiraciones,

estamos ante una tarde de domingo, sin más,

además, 

es exactamente igual que cualquier tarde de domingo,

no importa el mes,

no importa la estación, 

no importa el año,

ni importa si llovió o si salió el sol,

porque en una tarde de domingo,

todos los recuerdos se hacen otoñales,

la luz se difumina tras el mismo cristal de la misma ventana, 

y al final del día

siempre me inunda la necesidad de pensar que nos queda la esperanza,

(por supervivencia, supongo)

que tal vez la semana que viene....

que tal vez el próximo mes...

que tal vez el año que viene...

que quizá próximamente...

que siempre quedará un poco de aire

después de respirar en un tubo de escape...

lo siento por la negrura de mis pensamientos,

pero es que la tarde de domingo

destroza mis ánimos 

y me deja como una colilla que no sirve para nada

(bueno sí, para ser pisoteada),

hoy me siento más caracol que otra cosa,

hoy me siento cornudo (no sé porqué), baboso y arrastrado,

pero ese pensamiento en una tarde de domingo,

es algo tan de tarde de domingo...

que no altera ni la raíz de mi pelo,

no me pone ni triste ni contento,

me pone neutro en mi mar de dentro,

hoy siento el corcho en la yema de mis dedos,

además de náuseas por tanto ozono que he ingerido en ésta otra tarde de domingo.

"EXTRAÑO UTENSILIO" (Marwan)


Marwan nos cuenta por Facebook.
Ayer me publicaron este poema en @elmundo_es.
Tiene algunas cursivas, que son conversaciones. Aquí las pongo entre comillas. Es un poema real sobre lo que ha pasado estos días.
Te quiero, papá. Y a mi hermano, bendito seas.


"EXTRAÑO UTENSILIO"





en una habitación de un hospital del sur de Madrid.
Mi hermano es enfermero allí,
“él lo cuidará”, nos decimos,
buscando la suerte en la desgracia.
Pero nada es fácil,
la angustia es una goma elástica,
el miedo, un tubo de ensayo,
vivo en una de las negrísimas pinturas de Goya.
La esperanza es solamente un extraño utensilio
que hoy sostengo entre las manos,
el tiempo un lento tren que no quiere atravesar el paisaje.
Soy el niño que llora por el dolor del hombre
que no puede sostenerle la mano a su padre.
La rama es fuerte, la vida, un pez remontando río arriba,
“papá se recupera”. ¿Cómo no pensar en ellos,
en los que se quedaron colgados
como una chaqueta en la última conversación
con un familiar del que no se pudieron despedir?
La esperanza es solamente un extraño utensilio
que se sostiene entre las manos
.


ÓXIDO








Parece que la pendiente hacia arriba se aplana

y que empieza el descenso en número de 

contagios

y en número de muertos,

la cosa o el asunto empieza a coger otro color,

pero seamos prudentes

y no cantemos victoria antes de tiempo,

a lo largo de ésta semana se podrán confirmar estos datos

o no,

porque la cara oculta del bicho está por conocer,

y a lo mejor muta y se hace más bicho...

aunque según los chinos, 

con ésta enorme encerrona

y con otras severas medidas de aislamiento,

se puede ganar a la pandemia,

claro, que cualquiera se fía de los chinos

y de su puto número de muertos chinos,

porque tiene que haber más, muchos más...

pero bueno, eso en china

se arregla con un congreso del gran partido único

en donde se decidirá por unanimidad 

y porque no les queda otro remedio

(porque sino les cortan el cuello)

que no eran muertos

y que todo formaba parte de un desfile popular,

todo formaba parte de una larga marcha como con Mao,

y como era tan larga

habían decidido llevarse los féretros consigo,

(para los que iban pringando por el camino)

por tanto, mi querido Trump

la
competencia china, es desleal,

pero la suya es simplemente bestial,

usted
suprime la competencia de un plumazo,

su
pueblo tiene 50.000 muertos por el coronavirus,

pero a usted sólo te preocupa la economía,

claro que con 22 millones de parados más,

la cosa huele a crisis y a ruina

y de ésta no se libra ni dios,

vamos todos directos al agujero de la desesperanza y del hambre,

ahora, tocan tiempos siniestros,

paro, caídas de sueldos,

las pensiones más amenazadas que nunca,

los derechos laborales pisoteados,

las amenazas de despido estarán al día,

y todo se cubrirá de ese viejo óxido que conocemos todos,

óxido de la podredumbre y la ruina.

DOMINGO








Otro domingo más en ésta nebulosa en la que vivimos,

creo que es domingo y está nublado por sus cuatro 

costados,

ésta noche llovió bastante,

yo escuché el caer de sus entrañables gotas 

sobre una claraboya que tengo en medio del tejado,

me encanta escuchar la música de la lluvia,

por cierto, 

ya estaba (la claraboya) cuando me vine a vivir a ésta casa,

y pensé como unas cien mil veces, sino más...

que el anterior propietario la puso

para escuchar esos grandes conciertos en primera fila,

claro que siempre hay una opinión disonante

que me dice a voz en grito...

¿y si la puso para que entrara luz en las escaleras interiores?,

pero como las dos ideas me encantan

me quedo con las dos teorías,

el tío quería claridad al subir las escaleras

y quedarse extasiado escuchando la música de la lluvia,

total,

no hay nadie que me pueda llevar la contraria,

por lo menos el guiri inglés (que era el anterior propietario)

se acabó hiendo a su isla natal

y después de haberse bebido varias bodegas de ginebra

y de salir con una mano delante y otra detrás...

Pero bueno, no nos quedemos todo el tiempo en casa,

y salgamos de casa metafóricamente hablando,

pongamos un punto negro en el cielo

y abramos el grifo del agua,

hay que inundarse de nuevas sensaciones,

hay que poner punto a quién ya tenías tachado,

y decirle en su cara virtual lo que realmente pensabas de él o de ella,

estamos de encerrona

además, nos la han ampliado hasta el día 9 de mayo,

pues con más razón hay que ser valiente y decidido,

y así cuando podamos salir de casa,

seremos más libres que ahora,

hay que  aligerar ese equipaje tan pesado

que hemos ido acumulando en todos estos años,

hay que aprovechar la coyuntura

para que se entere ese compañero tan estúpido que no puedes ver,

o aquél amigo que sigue intentando hablar contigo,

cuando está más que claro, que tú no quieres hablar con él,

o al que te saluda cuando le conviene

y dependiendo de con quién esté

o decirle al vecino de al lado,

usted es un cretino integral...

es una pena,

pero tengo que dejarlo claro

¡hay tanto donde escoger!

pero centrémonos en uno,

después irá cayendo el resto

y dicen que una cosa lleva a la otra,

y en estos casos lo único que se debe hacer,

es ordenar las preferencias

y no atacarlas todas a la vez,

de uno en uno

y disfrutando de cada uno,

¡no hay piedad en tiempos de pandemia¡.

POR UN DÍA ME VOY A OLVIDAR DEL PUTO VIRUS










Por un día me voy a olvidar del puto virus,

como decía el Boris Jonhson a sus conciudadanos,

olvidémonos de su existencia,

salgamos a los parques, calles y plazas,

no cortaros de salir y de retozar al sol que más calienta

hermanos...disfrutemos de lo que tenemos,

porque somos británicos y somos un pueblo poderoso y 

aguerrido,

y así fue

y hasta que un puto virus se le coló en el pecho

y entonces, 

el Boris se puso de color cereo tipo vela de cementerio

y casi se le apaga del todo la mecha,

pero como les pasa a casi todos los populistas baratos,

que van y siempre tienen la suerte de cara

y el puto virus acabó perdonándole la vida,

se paseó por sus pulmones,

anidó en sus alveolos,

hasta que el virus se acabó dando cuenta

que no podría anidar dentro de un cerebro tan primario

y es que el Boris, como el Putin de los cojones

o como el Trump o el Bolsonaro o el Maduro

o el de México o el de Jamaica o el de las islas Fiji,

todos tienen un común que les puede el populismo,

tiene sangre de horchata

y piel de encantadores de serpientes,

 mudan la piel y las palabras,

las cambian y con ellas hacen himnos patrios

y ponen una bandera delante

y gritan

¡todos por la patria!

yo en mi pueblo, he probado esa fórmula,

me hice populista de pura cepa,

y dentro de mi cabeza

arreglé y engalané las calles con flores de plástico,

construí edificios horribles y monstruosos,

hice inmensos campos de fútbol donde todo era cemento,

tracé grandes avenidas con palmeras de cartón piedra,

puse luces led a quién se había quedado a oscuras

y arranqué árboles y puse ladrillos simulando pinos

y triunfé

y claro que triunfé

después y más tarde,

 di discursos a las multitudes en la plaza del pueblo,

me aplaudieron como posesos endemoniados

y por último me acabaron votando

y ahora soy el alcalde más populista de éste pueblo,

ahora prometo y no cumplo lo prometido

y si alguien me lo reclama,

entonces digo que, 

que todo es culpa del gobierno

y asunto arreglado.

AQUÉL HERMOSO PUEBLO











Era de noche,

todo estaba cerrado,

aquél pueblo tan admirado por su 

extraordinaria belleza,

era una sombra de lo que para mí había sido,

visto así, desde dentro de sus entrañas,

era una visión tétrica y con demasiadas telarañas,

tú allí sólo y en aquél edificio insustancial,

feo y frío,

y en medio de aquel destartalado descampado,

lejos del centro del pueblo

y cerca del polígono industrial,

no sé, visto así,

pensaba que debería acogerme a la suerte

y cruzar los dedos unas cien veces,

o santiguarme veinte veces más,

y esperar a que no pasara nada,

dormir con un ojo abierto

y con el otro medio cerrado,

mientras el viento golpeaba una ventana

y yo pensado que alguien golpeaba en la puerta,

frío en el aire ambiente,

frío por mis adentros,

frío en mis peores enemigos, los miedos,

frío por las calles solitarias y húmedas,

frío en aquél centro de salud

que se parecía más a un esqueleto de un muerto,

y yo era su médula ósea

y de noche, su único habitante,

frío, más frío,

mucho miedo,

a veces pavor y temor,

ruidos,

pequeños ruidos,

ventanas, puertas que chirriaban,

silbidos del viento,

timbres dentro de mi cabeza

y vueltas y más vueltas en aquella cama de mierda

y las 2 y las 3 y las 4 y las 5

y a las 7 de la mañana me decía a mi mismo

¡que bien! sólo queda una hora

y tanto fue el cántaro a la fuente

que una noche casi me parten la cara,

un desalmado y borracho hasta las trancas,

llamó a aquél maldito timbre

y serían como las 4 de la mañana,

eran dos, dos pintas puestos hasta las cejas,

y nada más abrir la puerta,

me empujaron brutalmente a un lado

y empezaron a romperlo todo

y porque sí y por sus cojones,

y cuando se aburrieron de romper cosas

dirigieron sus miradas etílicas hacia mi,

y yo claro, pies en polvorosa y pies para que os quiero

y corriendo todos los pasillos del centro de salud

y hasta que me fijé en una ventana que estaba medio abierta

y por allí me colé como una sabandija por una rendija

y aquél penoso descampado que rodeaba al centro de salud

me pareció un territorio lleno de amor y gloria...

desde esas, 

nunca me dejaron trabajar sólo en la noche,

claro, tenía que pasar algo y pasó

y eso que tuve la suerte de haberme librado por los pelos,

pero ya veis, 

a pesar de todo sigo vivo y coleando,

pues tengo 7 vidas como las que tiene un gato.

JUEVES DÍA 16 DE ABRIL







Hoy es jueves y día 16 de abril

y pasemos un tupido velo sobre mi cerebro

y empecemos de nuevo,

hoy es jueves y día 16 de abril

y ahora arranco y pase lo que pase,

si lo hago bien y me porto y me adapto bien,

seré bienvenido en la plaza mayor del pueblo

pero si lo hago mal o peor,

seré desahuciado

y señalado como un tipo no deseado,

entonces, 

seré estigmatizado y repudiado,

tendré un sello a la altura de mi cabeza,

que pondrá...

no tocar,

no intentar comprender,

no hacer caso,

sujeto dañino y maligno,

y muy manipulador...

y como todos los manipuladores sin prestigio

posee una evidente verborrea dialéctica,

que lo mismo te vende la moto, que te la arregla

o que te la cambia por un coche sin motor,

le sobran palabras y versos,

hace juegos malabares con ellas,

además, te juzga en la fugacidad de un instante

y con una sola palabra te dispara y te suele matar,

no es infalible pero casi,

te suele matar con un disparo certero en medio del cerebro,

es como una bala de letras asesinas que te fulmina,

o como una bomba de relojería cargada de virus asesinos,

y la explosión se expande como una mancha de aceite,

primero invade estructuras vecinas colindantes

y después manda metástasis a larga distancia,

allí anida y forma nuevas colonias asesinas

y así hasta que no quede nada del esqueleto original

todo será sustituido

desde los huesos a la carne pecadora

y hará copias de células a la velocidad del vértigo,

la maldad crece y se divide por mitosis y por grandes explosiones,

y el mal, como dicen las sagradas escrituras,

impondrá sobre la tierra sus tenebrosas tinieblas

y lo oscuro se volverá más oscuro

y lo claro será un recuerdo de aquellos días

(se supone, que eran días claros)


y sin ir más lejos, como el día de hoy,

que es jueves y día 16 de abril,

y el día empezó con una claridad espasmódica y apabullante,

y acabó siendo más oscuro que la misma esencia de la oscuridad.

Sting - Fields Of Gold (HD) Ten Summoner's Tales. Poema "SOY ZURDO"



Ahora podía decir

que estoy triste,

pero no lo estoy,

más bien estoy en el difícil equilibrio que hay entre el bien y el mal,

entre el dolor de cabeza

y el placer que me da el conocimiento,

entre la esperanza y la desesperación de lo perdido,

entre mi alma inmunda y el pecado original,

yo ahora soy más de sombras y claridades,

que de claridades nítidas y clarividentes,

yo avanzo y a pasos de gigante,

pero cuando retrocedo

soy el último de la fila,

y tengo que deciros 

que a mi me gusta la vida

y el trazar líneas discontinuas,

soy a veces, intransigente

 otras, soy imprudente,

en algunas, soy un valiente

y de vez en cuando,

me salgo por la tangente

y al final, acabo siendo carne de cuneta,

los ojos me los comen los cuervos negros

 mis carnes son un banquete para las hienas

y mi alma putrefacta es devorada por mis monstruos de dos cabezas,

ahora podía decir

que estoy triste

pero no lo estoy,

estoy entre mi punto más álgido

y el vacío de las tardes de verano,

flutuo y lloro,

y oscilo con el soplido del viento,

soy sensible a los avatares del tiempo,

tengo dedos,

tengo manos y pies,

y salto ante un obstáculo,

soy zurdo contrariado,

y a pesar de todas las hostias que he recibido,

sigo siendo un zurdo aguerrido,

no me doblegaron salvo en una cosa,

escribo con la mano derecha

y siempre que escribo

me acuerdo de que soy zurdo

y zurdo reprimido.


A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"

"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...