DE OTRO DÍA ME DESPIDO
De otro día
me puedo y me debo ir despidiendo.
El sol se agacha tras el cristal de la ventana,
la calle, mi calle
entra en modo silencio,
mejor dicho, en más modo silencio.
El viento se suaviza
no le debe de apetecer enfadarse.
La temperatura sigue siendo veraniega
y todo invita
a sentarse en una terraza
o a dar un paseo por el puerto.
Los pájaros
ahora se mueven todo nerviosos e inquietos,
buscan cobijo para pasar la noche.
La bocina de un barco
suena en lontananza
y avisa de su despedida o de su llegada.
Verano...
y a pesar de que no me guste
reconozco que a veces
tienes unos puntos preciosos
y es que el anochecer del verano
me tiene enamorado.
CULPABILIDADES
No es una pregunta para mí,
será para otros,
para esos otros
que ahora me resultan seres extraños y desconocidos.
Un día fuimos
y al siguiente, también
pero a los tres días, dejamos de ser
y no siempre fui yo el culpable
(que también, lo he sido).
Yo admito mi parte de culpa
pero vosotros
que fuisteis mis amigos,
tendréis una parte de responsabilidad en todo el pastel.
Armas arriba y armas abajo
y mirada de frente y pupila contra pupila
y que me jure alguien de vosotros
que siempre fui yo el ser más perverso del mundo
y que vosotros a su vez
siempre habéis sido una piara de angelitos buenos.
CESARE PAVESE
SOBRE HÉROES Y TUMBAS (Ernesto Sábato)
A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"
"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...
-
Tengo escamas en los dedos de tanto nadar a contracorriente. Tengo telarañas en el techo por tanto pensar y que algún día tendré que limpiar...









