Decir en cuatro palabras

 

Decir en cuatro palabras

lo que se podría decir en dieciséis,

esa es mi meta.

O esa es una de mis metas.

Escribir poco

ser conciso y concreto

y al mismo tiempo,

decir mucho más de lo que se quiere decir...

Pero es de suponer

que todos sin excepción,

somos igual de primarios

y queremos resumir nuestra vida

en cuatro líneas y en dos metas

una, es haber nacido y vivir

y la otra es...morir sin remordimientos.

Todas las reaccio

A medida que envejezco (Lawrence Ferlinghetti).


A medida que envejezco
percibo que la vida
tiene la cola en la boca
y otros poetas y otros pintores
ya no encarnan para mí
ningún tipo de competencia
El cielo es el desafío
el cielo
que aún debe ser descifrado
ese alto cielo
ante el que caen agobiados
los astrónomos
con sus grandes orejas electrónicas
ese cielo
que nos susurra constante
los secretos finales del universo
el mismo que respira
hacia adentro hacia afuera
como si fuera el interior de una boca
del cosmos
el mismo cielo
que es el borde de la tierra
y del mar también
el cielo
de voces múltiples y ningún dios
rodeando un océano de sonido
que devuelve ecos
como las olas
que estallan en el murallón
Poemas enteros
diccionarios completos
enrollándose
en la explosión de un trueno
Cada atardecer un cuadro instantáneo
cada nube un libro de sombras
a través de las que vuelan salvajes
las vocales de los pájaros
que llorarán repentinamente
Ese firmamento para el pescador
está despejado
a pesar de las nubes oscuras
Él lo observa
lo estima por lo que es:
el espejo del mar
a punto de precipitarse sobre él
en su bote de madera
al filo del horizonte oscuro
Nosotros lo imaginamos como un poeta
siempre cara a cara con la vieja realidad
donde los pájaros nunca vuelan
antes de la tormenta
No lo dudes
él sabe lo que caerá desde las alturas
antes de que amanezca
él es su propio vigía
en su embarcación
atento al sonido del universo
dando cuenta de las visiones
de la tierra de lo viviente
con su voz poderosa

"Crónicas marcianas", Ray Bradbury


 "Los hombres de la tierra llegaron a Marte. Al principio sólo unos pocos, unas docenas, porque casi todos se sentían enfermos aún antes de que el cohete dejara la tierra. Y a esta enfermedad la llamaban soledad..."


EL PUENTE (Amalia Bautista)


Si me dicen que estás al otro de un puente,
por extraño que parezca
que estés al otro lado y que me esperes,
yo cruzaré ese puente.
Dime cuál es el puente que separa
tu vida de la mía,
en qué hora negra, en qué ciudad lluviosa,
en qué mundo sin luz está ese puente,
y yo lo cruzaré.

HIJOS DE LA BONANZA (Rocío Acebal)


Mi infancia son recuerdos de un piso a las afueras
y un huerto descuidado en la ventana;
mi juventud, veinte años de cuadernos de inglés.
Conseguirás —dijeron—
mucho más que tus padres y sus padres:
estudia cuatro años y tendrás un trabajo,
trabaja y vivirás siempre tranquila;
trabaja y serás digna de un futuro.
Asentí, como todos —hijos de la bonanza—.
No atendimos a aquel presentimiento
aquel olor a pólvora que asomaba en voz baja
como un eco de angustia a puertas de palacio.
De aquel país ajeno a las fronteras
solo guardo el recuerdo de la luz
y una aversión a la palabra patria.

DISIENTO


 Ya no me tiembla el suelo

cuando te veo.

Ni mis cuerdas vocales se tensan tanto 

que son incapaces de vibrar.

No siento insoportables acúfenos

ni ecos que se convierten en voces,

con los que más tarde...tendré que hablar.

Ahora ni hablo,

ni siento, ni padezco,

pero si disiento

y creo que nunca dejaré de disentir.

HAY

 

Hay máquinas del tiempo

que miden el destiempo

y que también miden,

las ganas de querer.


Hay horizontes lejanos

y hay amores cercanos

que al final, 

se han ido tras estela de otro querer. 


Hay miedos que se disfrazaron de valientes 

y hay valientes que perdieron el norte antes de vencer

y que aún ahora,

siguen buscando su razón de ser.


Hay días que nacieron muertos,

 hay otros que se hicieron los muertos

y casi siempre lo hicieron... por sobrevivir.


Hay días que son tímidos al amanecer

hay otros que se deslizan entre los dedos de una mano

y cuando te das cuenta

se han ido para no volver...


Y hoy tengo ganas de coger el día

y lavarlo con la lluvia del amanecer...

y de cepillarme los dientes

con el trago amargo que me ha dejado tu querer.

LA POESÍA (Karmelo C. Iribarren)

Ha llegado el otoño
y, con él, volverá la poesía.

Los días cortos y los cielos grises
—como a ella le gustan—
me la traerán de vuelta a casa.

Sólo queda esperarla
y, cuando llame, abrirle.

El dolor de tu ausencia
hará que no se quiera ir.


RESULTA QUE...

 

Resulta que mientras navegaba dentro de mi imaginación,
ocurrieron hechos terribles.

Mi vecino de enfrente se enfermó
y a los pocos días la espichó.

A un policía local de mi pueblo,
le dio un ictus y medio cerebro se le acabó pudriendo.
Ahora supura trozos de cerebro por las orejas y por los ojos.

Hay algo extraño dentro de mi que no reconozco
será un cuerpo extraño,
será un objeto volante no identificado,
o será mi alma que se ha vuelto extraña y huraña.

En resumidas cuentas,
mi vecino de enfrente la palmó,
el policía local lleva meses mirando al mismo punto fijo,
y de andar, nada de nada
dicen que como mucho
podrá arrastrar su cuerpo de la cama al baño.

Y en cuanto a mi,
circulo sin alma
y lo peor de todo...
es que no observo signos
de poder recuperarla.

SI YO PUDIERA ABRAZARTE


Si yo pudiera abrazarte...
te abrazaría muy lento
y suavemente...y suavemente despacio,
y con el mismo cuidado de no romper tu silencio,
pondría un brazo alrededor de tu cuello
y con el otro, moldearía el resto de tu cuerpo,
y abrázame, te pediría
que yo te compensaré con mis besos
y dáme muestras de tus deseos
y dáme con el látigo de tus sueños,
y es que yo te abrazaría hasta que no quedara nada,
o hasta que me dijeras:
amor mío, me muero...
Todas las reacc

No quiero una soledad inconsolable

 

No quiero una soledad inconsolable,

pero tampoco quiero que me barnicen con falsas promesas.

Yo prefiero la honestidad cruda

las largas tardes de conversaciones infinitas

los domingos al sol

el dulce calor de mi chimenea

la sinceridad apabullante

el olor a leña que sale por mis fisuras

el deseo que campa por mis carnes

el temblor de mis estremicimientos,

el exabrupto de mis dudas compulsivas,

mi idea de tener sin poseer,

mi nostalgia desatada y fuera de sitio.

Yo prefiero a mi querido ánimo

y pido mis disculpas

por sólo querer ver mi propio ombligo.

Pero es que a veces

el espejo te engaña

y te hace ver...

que eres tú mismo el que estás ante él.


A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"

"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...