YO VIVÍ AQUÍ...

 


Yo viví aquí ahora bien...no sé en que época viví pero por esa pequeña ventana estuve asomado, ese árbol me acarició con su escasa sombra el mar olía a sal y agua y las chimeneas eran todas iguales.

Yo viví aquí,
quizá viví hace tanto tiempo
que no recuerdo exactamente en que habitación dormía".

 

THOMAS BERNHARD

 

"En lo que me concierne, no soy un escritor, soy alguine que escribe..."

VIVO EN LA UÑA (Lola Andrés)


Vivo en la uña
de la voracidad
enferma
en la costra
de la abyecta
mirada
de la deflagración
y las matanzas.
Amo
me alimento
hago sexo
en el hangar del aire
cada vez más dentro
del aire
más adentro
de la vagina apátrida
dentro
de la pupila jugosa
del pezón.
Mi huerto
sabe a hierba
digerida despacio
mansamente
sin palabra.
Cada vez
más adentro
del poro de la lluvia
de las ingles
fecundas
de la tierra.

NO ES EL MÍO ESTE TIEMPO (Karmelo C. Iribarren)


Estas calles que recorro cada día
hace tiempo
que ya no son mis calles:
cruzo los puentes, entro en las librerías,
me siento en los bancos de las plazas,
miro la lluvia hipnotizado desde los bares,
hago, en fin, lo que he hecho siempre,
pero no son mis calles.
Hace tiempo que decidí quedarme al margen
de un tráfago de gentes y de ideas
que no me dicen nada,
en las que no me reconozco.
Con esa compañía, mejor solo.

DESDE ABAJO (Gonzalo Rojas)


Entonces nos colgaron de los pies, nos sacaron
la sangre por los ojos,
con un cuchillo
nos fueron marcando en el lomo, yo soy el número
25.033,
nos pidieron
dulcemente,
casi al oído,
que gritáramos
viva no sé quién.
Lo demás
son estas piedras que nos tapan, el viento.

17 AÑOS (Pedro M. Martínez).


Todos los días salgo a caminar, rápido, entre 8 a 10 kilómetros. Bilbao se me queda pequeño. La semana pasada subí a Artxanda y bajé hacía Asúa por un camino que no conocía.
El caso es que me despisté. Llevaba un tiempo carretera adelante, el cielo amenazaba lluvia y no veía a nadie por ningún lado.
Al de un rato, a lo lejos, un chaval venía por el arcén, le esperé.
–Me he perdido –le dije.
–Depende de dónde quiera ir, esta carretera se junta a unos doscientos metros con la que sube hasta Artxanda –respondió.
Y empezamos un diálogo curioso sobre esto y aquello. Me dijo que tenía 17 años y que iba a trabajar a una fábrica que estaba cerca, que aunque no quería estudiar sus padres no tenían derecho a ponerle a trabajar tan joven, que estaba aburrido del taller.
–¿Llevas mucho tiempo? – pregunté.
–Sí, desde el lunes –respondió.
Eso pasó un miércoles.
Pobre chaval, no le queda nada.

OCTAVIO PAZ


Todo respira, vive, fluye:
la luz en su temblor,
el ojo en el espacio,
el corazón en su latido,
la noche en su infinito.

Leopoldo Lugones

 "No temas al otoño, si ha venido. Aunque caiga la flor, queda la rama. La rama queda para hacer el nido".


CON EL TIEMPO TE DAS CUENTA (Jorge Luis Borges)

"Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano y encadenar un alma.
Y uno aprende que el amor no significa acostarse,
y que una compañía no significa seguridad,
y uno empieza a aprender…
Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas,
y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta
y los ojos abiertos,
y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes…
y los futuros tienen su forma de caerse por la mitad.
Y uno aprende que si es demasiado
hasta el calor del sol puede quemar.
Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma,
en lugar de que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno es realmente fuerte,
que uno realmente vale,
y uno aprende y aprende… y así cada día.
Con el tiempo aprendes que estar con alguien
porque te ofrece un buen futuro,
significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.
Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz
de amarte con tus defectos y sin pretender cambiarte
puede brindarte toda la felicidad.
Con el tiempo aprendes que si estás con una persona
sólo por acompañar tu soledad,
irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.
Con el tiempo aprendes que los verdaderos amigos son contados
y quien no lucha por ellos, tarde o temprano,
se verá rodeado sólo de falsas amistades.
Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en momentos de ira
siguen hiriendo durante toda la vida.
Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace,
pero perdonar es atributo sólo de almas grandes.
Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente es muy probable que la amistad nunca sea igual.
Con el tiempo te das cuenta que aún siendo feliz con tus amigos,
lloras por aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida,
con cada persona, es irrepetible.
Con el tiempo te das cuenta que el que humilla
o desprecia a un ser humano, tarde o temprano
sufrirá multiplicadas las mismas humillaciones o desprecios.
Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy,
porque el sendero del mañana no existe.
Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas y forzarlas a que pasen ocasiona que al final no sean como esperabas.
Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro,
sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.
Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado,
añorarás a los que se marcharon.
Con el tiempo aprenderás a perdonar o pedir perdón,
decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas,
decir que quieres ser amigo, pues ante una tumba, ya no tiene sentido.
Pero desafortunadamente, sólo con el tiempo…”

¡QUÉ PENA!


 Yo recuerdo ésta Playa de Muros (Galicia), porque en ella realicé mi primera acampada, que pasa como la primera novia: que nunca y nunca se te olvidará. Era salvaje por los cuatro costados y limpia de polvo y paja y sobre todo, limpia de casas. Y llegó un hombre blanco y se construyó su casa y llegó otro hombre pálido y se la construyó más grande que el primero y porque así es la condición humana y ahora aquel bonito paisaje de playa sin límites, ni condiciones, se convirtío en un montón de casas con una playa delante. La mano del hombre es destrutiva, pues hasta destruye los más recónditos rincones de mi memoria. Más vale retener los recuerdos con fuerza, que comprobar que aquello sólo era un sueño. ¡Qué pena!.

ÉSTE PUENTE...

En éste puente aterricé yo con mi nave interestelar, bueno al lado y sobre una repisa de roca que parecía estar hecha a propósito y para que aterrizáramos los extraterrestres. Y ahí mismo me dí cuenta que en la Tierra hay tesoros escondidos, que hay almas que nunca descansan, que hay gritos, que hay susurros y que hay miedos que de vez en cuando se rebotan entre las sonoras paredes del puente, pero que ante tanta inusitada belleza, el miedo, los gritos y los susurros, se convierten en gotas de agua que al final se evaporan formando preciosas amapolas... O puede que todo esto no sea cierto..................

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