¿ARTISTAS?

 

Los Artistas son eso...son Artistas y punto y pelota. Bueno, para ser artista debes ser único: hijo único, parido por una madre única o por una única madre, unicornio, consentido, mimado y malcriado y como ejemplo más que claro, tenemos al Bertin Osborne (Ver y oír a éste señorito andaluz jerezano es una invitación a que yo o alguien con dos dedos de frente, le queme de una vez por todas, su santa, pulcra y asquerosa puta casa en las que hace sus programas. Sería todo un puto alivio y todo un acto de decencia.
Los artistas se rodean de otros artistas y también de pelotas que los merodean. Hay artistas que viven de las subvenciones del estado o de su Gobierno autonómico y hay estados que subvencionan a todos sus artistas (por ejemplo, Noruega). Yo no subvencionaría a ningún artista, pues el que vale vale y sino que se haga artista. Bueno, es un decir. Yo si fuera artista escribiría de noche. Leería e imitaría a Bukoswki. Bebería Jack Daniels con dos hielos traídos de Groenlandia. Oiría a Pink Floyd en pelotas. Y claro y por supuesto, iría todos los días al club de los escritores muertos (era, el de los Poetas muertos).
Yo cuando la espiche no quiero funerales imperiales, ni lápidas que ensalcen lo que nunca fui, ni quiero tener encima de mi cuerpo muerto a un perro que nunca quiso olvidarse de mi. Prefiero un Loro, pesa menos y hace menos bulto y además y de vez en cuando, podremos mantener una conversación.
Yo muerto, seré un artista muerto. Y ¿quién me otorgó esa denominación de origen?. Yo mientras siga vivo y coleando, me niego a que alguien me bautice de artista. Ya muerto y tieso, creo que me daría bastante igual. Como si alguien quiere cagar en mi tumba y mear en mi lápida. Para ser artista tienes que tener el gen del artista y la osadía de andar por la vida diciendo que eres un artista. Los artistas en algunos países, son especies protegidas por el estado protector que los amamanta y los hace ser más imbéciles de lo que ya eran.
En realidad, son pobres criaturitas que creen tener un don, pero en realidad lo que tienen es una profunda tontería y estupidez malsana que les hace ser, si cabe, más estúpidos y engreídos. Vamos a ver, el que se considere artista que no viva de la sopa boba de papá estado, que se lo curre, que se lo sude, que se lo financie, que se busque un mecenas cojonudo, que se compre una bicicleta eléctrica o que se limpie el culo con los dedos y como verdadero acto artístico donde los haya (creo que le llaman "Perfomance") y que a continuación se los pase por los labios y se coma toda su mierda.























¿AMIGOS?

 

Lo que se dice amigos, amigos...

ahora mismo, no tengo.

Los tuve y los tuve buenos

y hasta que empezaron a ser peores.

O fuí yo el que se convirtió en peor.

No voy a entrar en el culpa tuya

o en el mea culpa.

El hecho es lo que importa

y el hecho me dice

que casi no tengo amigos.

De vez en cuando me entra la rabia

y simplemente

me cago en mi y en mi propia sombra.

Pero a continuación aparece la señora dignidad

y me viste de digna criatura

y pongo a parir a esos que fueron mis amigos.

¿Culpa?...

de todos,

de mí, del  otro,

del de la moto,

de todos nosotros

y también de alguno de ellos.

¿Amigos?

los tuve

y ahora me quedan uno o dos o ninguno.

¿Amigos?

yo que sé si me quedan amigos.



















24 DE JUNIO

 

Yo amo la lluvia.
                                               Y mientras estoy diciendo esto
                                                       entra por mi ventana
                                          una bofetada de calor insoportable.
                                                                24 de junio
                                            y hace calor del mes de agosto.
                                                 Y cuando en realidad llegue agosto,
                                        arderemos en el fuego del averno.
                                                  Creo que en el mes de agosto
                                                   nos moriremos todos sin más.



















CÉSAR VALLEJO


 Al fin de la batalla,

y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre

y le dijo: «¡No mueras, te amo tanto!»

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:

«¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,

clamando «¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!»

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,

con un ruego común: «¡Quédate hermano!»

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces todos los hombres de la tierra

le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;

incorporóse lentamente,

abrazó al primer hombre; echóse a andar...



 



NO SUFRO TANTO

 

No sufro tanto...

No sufro tanto porque ardo de pasión incontinente.

Tampoco sufro todos los días

y a todas horas

y en cada respiración o suspiro.

Yo sufro a ratos

a pequeños y diminutos ratos,

sufro a ráfagas intermitentes,

a estremecimientos,

a convulsiones...

Además, mientras estoy sufriendo

no levanto la bandera blanca,

pues sé que saldré de ese sufrimiento,

sé que mañana será otro día

y sé que pasado mañana

estará todo superado.






















POR UN MOMENTO

 

Por un momento...
me apeteció besar tu cara,
y tus labios y tu pelo
y buscar refugio en una flexura de tu largo cuello.
Querría también
rozar tu piel con mis dedos,
llorar juntos de madrugada
hacer burbujas de agua bajo la cama,
jugar al escondite o a la gallina ciega,
ser rodeado por tus brazos,
añorarte en el silencio de la noche,
amarte hasta los huesos,
quererte y quererte sin tenerte,
soñar...
y soñar que cuando abrazo mi almohada
será tu cuerpo el que duerme a mi lado.
Y gracias por todo
gracias por nada
y ¡hasta mañana!




















MANUEL ALTOLAGUIRRE

 





 

DOSIS DIARIA DE MUÑOZ MOLINA

 

"La literatura me ha enseñado lo que también confirma la biología: que todos nosotros, aunque cada uno único, somos al mismo tiempo muy similares –y nos podemos ver como en un espejo en las páginas de una historia contada por un extraño que puede haber muerto o que escribió en una lengua tan lejana de la nuestra como el español del hebreo–. Nada tiene de raro que nos parezcamos tanto los unos a los otros: parece ser, según los expertos en genética, que todos descendemos de unos pocos miles de Homo Sapiens que sobrevivieron al peligro de la extinción hará unos 60,000 años. Las ideologías y las religiones establecen identidades fijas y separan a las personas detrás de impenetrables líneas rectas: cristiano, musulmán, judío, español, negro, blanco, salvado, condenado, ortodoxo, hereje, uno de los nuestros, uno de ellos, amigo, enemigo. Tanto los creyentes fanáticos como los oportunistas políticos gustan de alimentar y sacar provecho de lo que David Grossman ha llamado “los prejuicios, ansiedades mitológicas y crudas generalizaciones en las cuales nos dejamos atrapar nosotros mismos y encerramos a nuestros enemigos”. A lo que anima la buena literatura es exactamente a lo contrario. Leyendo literatura he aprendido a recelar de las certezas y a apreciar ambigüedades y matices, diferencias menores pero significativas, afinidades ocultas, lo muy similar que está debajo de lo extraño, lo misterioso que hay en lo familiar. Los mejores escritores son contrabandistas vocacionales que cruzan clandestinamente las fronteras siempre bien vigiladas de lo establecido y lo respetable, socavando la solemnidad con ironía y la conformidad colectiva con sarcasmo".


 

















GOETHE

 





FRIDA KALHO

 





TU OFICIO (Gata Cattana). Blog de "Emma Gunst"

 

Tu oficio, poeta,

no es almacenar palabras
eruditas,
rimbombantes,
ornamentales.

No es disponerlas en su
orden yámbico,
en perfecto soneto gongorino,
ni siquiera clasificarlas
burdamente en función
de la terminación
y la rima.

Porque tú nunca
fuiste matemático, poeta.
Tú nunca fuiste geógrafo ni físico
y no entiendes de distancias
ni unidades de medida
y no entiendes de lógica pura
ni de leyes invictas.

Porque tú nunca
fuiste científico, poeta,
y por eso mismo
no entiendes de estadística
ni de cuántica avanzada
ni de biopolítica
y no es tu oficio
establecer las fórmulas
del cosmos.

No es tu oficio el análisis forense
por más que te empeñes
así como no lo es tampoco
el psicoanálisis ni la neurociencia.

Tu oficio, poeta,

es esculpir utopías
donde no puede haberlas.
Acabar con la ley de la gravedad
y juntar el cielo con la tierra,
el bien con el mal,
de la forma más humana
y menos despreciable
que te permita tu especie.

Tu oficio, poeta,
es dignificar la especie.
Hacer que quepa la duda,
decir: "Algunos eran buenos.
Algunos no eran prescindibles"

Que mañana,
cuando hayan pasado los siglos
se diga:

"No todos fueron Judas.
Los hubo Robin Hoodes
y Don Quijotes,
los hubo Baudelaires
y Esproncedas,
las hubo Antígonas,
las hubo Safos...
Los hubo Valle Inclanes
y Cañameros."

Que de toda nuestra obra
una parte se salve.

Que merezca la pena
el raciocinio.

Que el conocimiento no sea
una amenaza.

Tu oficio, poeta,
es dignificar la especie.
Escoger las palabras
que pondrías en tu lápida.
Decir, por ejemplo:
"No todos eran prescindibles".

Merecerte la vida
hasta tal punto,
que tu muerte parezca
una injusticia.

Y dejarte ir,
como si nada,
como todos,
(poetas o no)
hacia la larga
y aburrida
eternidad.



















A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"

"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...