AL OTRO LADO Y ESAS COSAS

 Yo reconozco que mi talón de Aquiles es la fragilidad de mi memoria. Ayer mientras escribía a un amigo que fue en mis viejos tiempos, intentaba acordarme de los más bellos momentos que pasé con él. Y claro de alguno me he acordado y porque si no pensaría que ya estoy muerto. La falta de memoria absoluta solo es compatible con la muerte y aún así veremos si no hay una memoria post morten y porque ningún resucitado nos ha contado nada sobre el tema. Han visto lo que hay al otro lado y se han quedado acojonados y porque ninguno te cuenta nada, pero te lo advierten con el vacío que tienen en su mirada y como si te estuvieran gritando que al otro lado no hay nada y porque todo es silencio y oscuridad. De todos los que resucité personalmente (yo y mi equipo de aquél momento) y los sacamos de una Parada CardioRespiratoria donde estaban más muertos que vivos y a base de currar los logramos resucitar, pues a los que les pregunté años después si se acordaban de algo de lo que les había pasado, si primero se sintieron muertos y si había una luz al final del túnel y si habían llegado a abrir la puerta que da al otro lado, pues pasó (y fueron varios) que ninguno respondió a ninguna de mis preguntas y te miraban temerosos e inseguros y como diciéndote, tío déjame en paz. 

Pero estoy seguro que algo se les quedó en ese traslado de ida y vuelta, quizá parte de su alma, quizá parte de su memoria o quizá esa parte del cerebro donde los humanos guardamos nuestras sensaciones. Inseguridad y desconfianza y no me fío de tí y por mucho que te declares como médico que aún encima me has traído de vuelta y a ésta mierda de mundo. En principio rehuyen tus peregrinas preguntas desviando su mirada hacia otro lado y si pueden y les dejas siguen caminando como si nada le hubieras preguntado. Algo tienen de zombis, mirada fría, pupilas puntiformes, andares robóticos y a pasos muy cortos y como si pisaran huevos, rehusan todo lo afectivo y por eso será mejor que no los toques y porque rechazan esa parte del llamado, cariño humano. Menos largarles un beso y porque te matarán con la mirada. Y desearles suerte tampoco les gusta mucho y porque piensan que les da mal fario. Yo pienso que lo que realmente les jode, es que su familia y allegados les tomaron las pertinentes medidas y que al verle tan muerto, en su pensamiento estaban pidiendo un ataúd de un metro ochenta de largo por noventa de ancho y el funeral será en tal sitio y el entierro a tal hora y en éste cementerio determinado y que es el que está más cerca de casa.

Ellos son los primeros en saber que están viviendo de prestado y por eso desconfían de todo bicho viviente y por si le quieren robar parte de lo prestado. Ellos viven dentro de su propio silencio y las voces que les vienen de fuera les suenan a oquedad. Son como extraterrestres recién aterrizados y antes de hablarte quieren comprender algo de lo que está ocurriendo en este mundo y al final para reconocer para sus adentros tener una incapacida total. Son como seres de otra galaxia que han atravesado varios mundos por el camino y para volver hasta el que han salido. Y ya sé que salieron desde aquí, pero su memoria humana les ha quedado al otro lado de la película y vuelven con un alma y una memoria completamente vaciada. Alguno y alguna vez, me ha dado o nos ha dado, las gracias. Pero son unas gracias obligadas y porque alguien de su familia insistió en que lo tenía que hacer, pero no porque realmente él lo sintiera así. Nunca escuché unas gracias realmente sinceras y agradecidas. Él solo quiere vivir envuelto en su silencio sideral y que de una vez por todas, lo dejemos en paz. Había que preguntarles ¿eres un robot o eres un resucitado? y como ellos a toda costa quieren pasar desapercibidos te contestarán, soy un robot. Y porque no soportan las preguntas filosóficas y  humanas que hablan de la vida, del amor, del sufrimiento y de lo que hay al otro lado. Y ellos piensan para si mismos, si tú lo quieres saber, primero muérete y después tú mismo nos lo cuentas.











 

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