Bueno...pues aquí estamos y estamos en la puta guarida de verano del gran oso gris medio despeluchado (que es mi guarida) y como no podía ser de otra manera, estoy de guardia y no me la pelo por eso... porque sencillamente estoy de guardia y eso de momento, no me pone. Me voy acercando a la mitad de la encerrona y cuando pienso en que me falta la otra mitad, se me caen los huevos al suelo y porque empiezo a estar falto de fuerzas, de ánimos y de resuellos. Día 5 de Agosto y ya de paso os mando un mensaje...por ser día cinco... por el culo os la hinco. Decía el gran Poncio Pilatos... yo me lavo las manos...pues yo también me las lavo y entonces somos dos lavándonos las manos. Bueno así del todo tampoco es, porque yo intento hacerme responsable de mis actos, aunque ese acto sea una gran cagada, que ahora no es el caso del que estamos hablando. Porque no nos olvidemos de un hecho...tarde o temprano todos la cagamos y si no es hoy, será mañana. Por tanto más vale estar al loro de los acontecimientos y de los hechos. Atentos y ojo avizor. Ahora estoy escuchando una canción de The Cure por la radio. La canción está regular, un poco plasta y con exceso de azúcar glasé que se derrite entre los dedos del pegajoso y sudado verano. Menudo payaso el cantante de The Cure y el tío sigue pensando que llevando sus escasos pelos de peluca todos despeinados y en punta de lanza...se cree que es un rompedor y lo que en realidad es ...es un rompedor de pacotilla. El negociete del rock y sus putas estrellas rutilantes. Habría que meter a todas estas estrellitas rutilantes dentro de un Zoo y con un cartel que explicara su procedencia, su posterior desarrollo y como acabaron en la cuneta y entre tanta mierda abandonada. Claro ¡que menuda cuneta! toda forrada de discos de oro y todo por haber millones de imbéciles como nosotros, comprando sus discos.
No hay futuro.. ¡hostia!. No hay futuro por mucho que corras todas las mañanas o que nades 100 millas al día y porque al fin y al cabo todos vamos a morir y corras o no corras y vayas al gimnasio o no vayas. Yo sí te puedo asegurar que tu destino está marcado por un mogollón de gusanos que poco a poco te irán comiendo y desde los pies a la cabeza o ¿es al revés?. Que más da, en éste caso que importa el orden del papeo. Nuestro destino...es la muerte ¿y qué hay después de la muerte?...y yo que sé. Habrá silencio, no habrá viento, será todo oscuro y negro. No habrá mar ni en calma, ni estancado, ni alborotado. Luna, tampoco y será otra cosa y con otro nombre menos lunático. ¿Árboles?...quedarán vestigios de su existencia anterior. Y como decía ese ecologista (que por supuesto, no sé como coño se llama)...pues decía..."que le aportaban mucho más los árboles que el Trump". Y yo me añado y es que un árbol me regala oxígeno y sombras y vistas desde lo alto de sus copas...mientras el Trump me aporta mucho asco y muchas ganas de vomitar. Yo me acuerdo de aquello que hacíamos hace 40 años (época de los dinosaurios) cuando íbamos hasta las cejas de alcohol y uno andaba con el globo sube y baja del vómito...pues le metías un café sólo con sal y a vomitar hasta los hígados. Pues ahora en cambio del café con sal, deberíamos tener delante un puto poster del Trump y venga a vomitarle en la cara y con sumo gusto y placer.
Bueno y mientras tanto, otra matanza en yanquilandia, mejor dicho, dos matanzas. Pero eso sí, dice el Trump y sus acólitos, que los yanquis son muy responsables con sus armas de matar y por eso se van cargando a todo dios que vive tranquilamente. Sí esa es la sociedad que algunos quieren, pues yo gustosamente se la cedo y se la regalo. Armas no y porque las armas matan si se les aprietas el gatillo. Vamos a ver...tenemos los días contados. Nos estamos cargando el planeta. CO2 a tutti plen. Calentamiento global no, no y porque todo hierve y quema y nos cubre de mierda gris y negra (como están nuestros Pulmones).
En fin...
lo que hay es lo que hay
y lo que hay
o lo cambiamos o lo transformamos,
pero nunca lo debemos dejar estar
porque si lo dejamos estar
ya sabemos lo que hay y lo que vendrá...
y el ¡no hay futuro!
resonará con más fuerza que nunca,
por tanto, a luchar y hasta el juicio final...

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