Dormir debe ser lo más parecido al modo morir
o por lo menos, el estado más cercano a él.
A veces en el simple acto de dormir se acaricia la muerte
se puede sentir el húmedo frío de sus paredes
y hasta se puede notar la profundidad de su infinita
oscuridad.
La muerte se ve en blanco y negro
y algunas veces el tono gris se mete por el medio
y ahí se queda
y hasta que por fin se filtra el blanco puro de la nieve
o la negrura de tus peores presagios sobre tu vida
y a partir de ahí,
todo esto ya no depende de tí
y va a depender de una dura lucha entre dos titanes
la muerte lucha por un lado
y por el otro está tu instinto de supervivencia
y quién pegue mejor y sea más contundente
va a depender el resultado final.
Yo he visto a personas que estaban muertas
y por unos segundos volvieron a la vida
y para decir sus últimas palabras
o para dirigirte su última mirada
y para por fin,
volver a su lecho de muerte
emitiendo un largo y sonoro suspiro.

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