Somos productos perecederos,
pero a veces perecemos antes de morir.
Yo...tenía un amigo...
que nunca te decía lo que pensaba y lo que sentía,
pero por dentro sé que se lo pensaba y que se lo callaba,
en fin,
que un día me quedé sin amigo
y me quedé sin su aliento tan lleno de vida
tan generoso y tan espléndido
pero sobre todo
era el aliento de una buena persona,
que nunca y jamás te diría
porque lo era.
Y ahora tengo la rabia de haberlo perdido
y ¡mea culpa!...
me digo en mis peores días.
A veces el viento de la noche
me trae consigo el aliento del mar
y me inunda de algas y ansiedades marinas,
mientras la espuma blanca me aclara la garganta
y me concede permiso para bostezar.
A veces
y mientras los demás duermen,
me entran unas inmensas ganas
de convertir el silencio de la noche
en una algarabía llena de ruido y bullicio
y así y poco a poco,
se encenderían luces desesperadas y malhumoradas
y entonces y en ese mismo momento
diría a voz en grito
¡he sido yo!
y una vez que todo el mundo estuviera despierto,
yo me iría tranquilamente a mi cama
y entonces sí
y entonces sí que por fin, me dormiría en paz.
Ahora cuando te veo
observo que te has quedado sin brillo y deslustrada.
Con la luz apagada
ya no te intuyo
ni te percibo
además, ya no me haces temblar
ni balbucear ni carraspear nerviosamente
simplemente has sido y en ello me reafirmo
has sido un punto negro en mi expediente vital.
A veces me acusan de insensible,
pero en realidad mi cara es de perplejo
y porque hay cosas que alarman mi perplejidad,
perplejo es quedarte abierto de brazos y piernas,
es poner cara de haba,
la boca media abierta y algo babeante
y con una ligera caída de párpados
y si se admitiera algún sonido
sería un ¡oh! entrecortado y en modo admirativo
¡oh...no puede ser!
y en cambio...¡ha sido y es!.
En realidad,
"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...