IRENE VALLEJO

 

En mi artículo para El País, recomiendo este libro, que semanas después de leerlo sigue resonando en mi interior. En “Apuntes para un naufragio", el italiano Davide Enia desvela el Mediterráneo que no queremos mirar. Lo que todos saben y fingen no saber. Los reglamentos que obstaculizan rescates. La externalización de la brutalidad fronteriza en manos de autocracias sobornadas. «Cuando sucede una gran catástrofe, la costa se ve invadida de féretros y televisiones. Después, todo prosigue como de costumbre. Naufragios de lanchas atestadas y desatendidas. En Lampedusa, las manos callosas de los pescadores, los relatos de cadáveres encontrados sistemáticamente al izar las redes».
La crónica delicada, feroz y humana de un hundimiento cotidiano.
Como dice un buzo al que entrevista Davide: «Yo no soy de izquierdas. De hecho, diría que todo lo contrario. Aquí salvamos vidas. En el mar cualquier vida es sagrada. Si alguien necesita ayuda, nosotros lo salvamos. No hay colores, etnias, religiones. Es la ley del mar». Esa frase es más que un mantra -dice el autor-. Es un auténtico acto de devoción.
Traducción de Miguel Izquierdo
Recomendación de los libreros de #LaCalders #Barcelona

SI HOY PUDIERA ABRAZARTE

 



¡Uyyy!... 

si ahora pudiera abrazarte,

y si hoy abrazarte pudiera,

me fundiría dentro de tu cuerpo

y al calor de tus benditos huesos.

Y es que si hoy pudiera abrazarte

extendería mi mano hasta tu médula

 para poder tocarte por dentro

y porque ansío conocer el fondo de tu alma,

y para que se calme éste dolor tan inhumano

que ahora padezco.

 Sé y yo lo sé...

sabes y tú lo sabes...

que nosotros no podemos esperar a la muerte

y es que si hoy pudiera abrazarte

mi alma entraría en modo calma...

y mi cuerpo volvería a su estado ardiente.


GERARDO MASUCCIO


Sin embargo, en los recovecos del pensamiento

donde todavía se

me da el traicionarme, la

impermanencia ata sus raíces

a superficies inciertas,

a lo provisional.

El número de los que ya no tienen voz

sigue - inerte -

en la rúbrica de los vivos,

el polvo persigue la ausencia

y en el cajón de la infancia

guardo una última canica.

YO NO TE NIEGO UN BESO



Yo no te niego un beso,

ni dos, ni tres, ni cien besos...

Yo te niego el hecho del beso,

te niego su humedad más íntima, 

su lujuria desatada,

su estructura, su emoción y su pasión.

Yo te doy el beso... y te lo doy,

pero será seco y aburrido,

será como besar a un cuerpo congelado,

será un espejismo del que se está muriendo de sed,

será una coartada inventada,

o será como un beso de serpiente,

primero, te morderé la lengua con mis dientes,

segundo, te ahogaré con mis manos,

y por último, te mataré sin piedad

y nunca sabrás si el hecho de tu muerte

ha sido por mi veneno mortal,

o por el poder mis manos.




SI TODO TRANSCURRE ASÍ



Si todo transcurre así,

así tan en silencio y tan suavemente,

.........lo dejaremos estar así.............

Porque yo adoro la soledad y el silencio,

porque ahora ya no persigo los sonidos de la 

noche,

ni siquiera oigo el estruendo y bullicio de su música,

ahora me adorno con mis cuatro o cuarenta plantas

y me sedo escuchando el susurro de la chimenea,

y escribo un rato y después, otro rato

y si pudiera estaría escribiendo todo el rato.

ME PIERDO


 


Claro que...


claro que me pierdo.

Me pierdo en cada instante en el que respiro,

 me pierdo por momentos,

a segundos, 

a retazos, 

o a lapsus..................

Me pierdo..., me pierdo...,

me pierdo si me duermo y despierto con tu cuerpo,

me pierdo si me dices que me quieres 

y que nunca quisiste más y aún sabiendo que es mentira,

me pierdo entre tus caricias y el sonido de tus latidos

me pierdo entre tantos recuerdos que me saben a tí,

 que perderme es el menor de mis pecados.


HAY CARAS



 Hay caras que se parecen a otras caras y porque sí.

Hay caras que no se parecen pero te suenan a algo.

Hay caras que es mejor no verlas,

por oscuras de alma y espíritu,

por cerradas de mente,

por su mirar intransigente,

por mirarte de lado,

y por señalarte con el dedo acusador...

Hay caras que nacen oscurantistas,

de mirada y pupila fija

de mueca y sonrisa de hiena,

de rictus congelado,

de desprecio marcado en la frente,

de hielo en los labios,

y de espuma blanca que sale de su boca.

Y SOLO CONTRA TODO


Y quién levanta su mano

y dice aquí estoy yo,

Pues, yo lo digo... 

Yo estoy aquí solo y solo contra todo,

yo con mi escudo de apariencia,

con mi voz entrecortada y falsa,

yo con mi túnica de seda deslustrada,

yo, con mis antecedentes personales y penales,

 yo que doy más pena que gloria,

yo que me voy quedando solo,

pero por eso no lloro, 

ni pierdo el sentido,

ni la vergüenza, 

ni siquiera altero mis sentidos,

pero me va quedando más claro

que yo me estoy quedando solo,

y yo solo y solo contra todo.

MI IDEA



Mi idea

era tener un millón de ideas

y todas rebosantes y adorables,

y todas sensibles y admirables...

Mi idea era que crecieran las flores por doquier,

que el asfalto de la calle se derritiera

y sobre sus escombros 

naciera una alfombra de musgo verde

sólo interrumpida por los árboles...

Y musgo, cielo, 

árboles y flores

y yo curado de mis ardores

y respirando por mis pulmones.

PODRÍA HABERTE DICHO TANTAS COSAS


 


Podría haberte dicho tantas cosas

que al final, 

sé que apenas te he dicho alguna,

porque no hubo tiempo,

porque aquél no era el momento,

porque tenía tantas y tantas cosas dentro de mi cabeza,

que no sabía por donde empezar

porque hoy no y será mejor mañana,

o al día siguiente 

o  para el año que viene...

Ahora y en éste momento

te veo tan preciosa con esa luz otoñal

que se me nubla la vista y la razón,

y solo quiero comerte a besos

y dibujar sobre tu piel

 un mapamundi de caricias

y hasta que no pudieras más

o saltaran las alarmas de tu cuerpo

y hasta que me dijeras...

 ¡socorro, me muero!

y es que podría haberte dicho tantas cosas

que al final...

sé que apenas te he dicho alguna.

MIS DERROTAS

 



Que sí,

que yo soy un triunfador,

mejor dicho...

un pequeño triunfador que reconoce sus derrotas.

Yo sé...cuando he vencido,

yo sé...cuando me he vendido,

yo sé...cuando me vestí de miedo

o cuando me disfracé de mendigo,

yo reconozco mis victorias,

pero también reconozco mis batallas perdidas, 

mis carencias personales,

mis intentos vacíos y baldíos por ser alguien,

y como no, 

conozco el nombre de mis queridas impotencias...

yo he tocado la gloria y conozco su grandeza,

 yo he flotado entre las nubes de colores vivos

y me he deslizado por los interminables toboganes de la duda,

yo he vivido en sus castillos de agua, arena y aire...

yo he estado mascando mis derrotas,

digiriéndolas, adornándolas, trapicheándolas,

como si las derrotas fueran dulces caramelos

y no unos putos estallidos que a veces destrozaron mi cerebro.

Lorena Larrañaga. "Lo que sostiene el aire"

Hay una hora en que la casa se llena de caballos que nadie ha llamado. Sus crines recorren los pasillos como agua peinada por una madre muer...