¿PORQUÉ?
GEMA CEPEDA
María García Zambrano
FINAL PARA UN CUENTO FANTÁSTICO - I.A. Ireland -
GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ ("Un señor muy viejo con unas alas enormes")
ADICTO
¿ARTISTA?
UN TÍTULO
Yo tengo un título igual que pude tener un piano, sólo que después aprendí a darle un sentido al título y me acabó gustando el tema. El tema médico a eso me refiero. Y por cierto y ya que estamos con ello, hablando de pianos, tengo primero que aclarar que para interpretar música creo que lo haría mejor un pato mareado. Que no para oírla y porque me encanta escuchar música y es más, la considero una parte esencial en mi vida. Sin música yo no sería nada o sería muy poquita cosa. Y creo tener buen gusto para ella y no es un asunto banal y baldío, escuchar música es de las mejores cosas que sé hacer y con las que más disfruto. Hay quién me dirá, escuchar música es un asunto muy simple, pero lo que él no sabe es que se requiere tener unas determinadas condiciones, que te guste o te entusiasme el asunto, que le pongas ganas y sobre todo, que tengas un fino gusto por ese dulce sonido. Nadie nació aprendido y al oído hay que saber cultivarlo con mucho tesón y cariño. Hasta hubo tiempos ya muy lejanos en que si no me gustaba la música que ponían en ese sitio, me iba a otro.
Yo a lo largo de mi vida hice muchas locuras y casi siempre esas locuras fueron acompañadas de música y por eso si ahora se escucho una determinada canción de inmediato me traslado a aquella antigua situación (es decir, la revivo), pero también tengo que decir que mis peores momentos vitales se acompañaron de música y por eso algunas canciones en concreto me siguen produciendo angustia y agobio. Ahora bien, mi vida tampoco ha sido tan loca como realmente me hubiera gustado. Mi locura, como mi cordura, fueron limitadas por eso que algunos llaman, precaución. Nada de que he sido libre por los cuatro costados y auténtico, sincero, loco y verdadero. He tenido una parte de pufo que mejor o peor fuí vendiendo. He sido héroe, pero también he sido villano y cobarde y miedica. He sido amigo de mis amigos, pero a veces he sido menos de lo que hubiera de haber sido. Años más tarde, he sido consciente de mis grandes fallos en éste aspecto y cuando ya era demasiado tarde para poder darle un remedio. Lo he intentado (el darle un remedio), pero claro el amigo que me había sufrido más que disfrutado, nunca entendió el significado del "oye perdona, me había equivocado" y porque su argumento se basaba "en no me jodas tío, han pasado años y décadas".
Pero como siempre digo y pienso, vida sólo hay una y es bueno que antes de quedarte tieso te enteres que tu amigo de aquellos viejos tiempos te está pidiendo el más sincero de los perdones y porque a éstas alturas de la vida que gano yo haciéndome el bueno de la película.
PRAZA DA QUINTANA
Mi querida praza da Quintana de Santiago de Compostela. A un lado se ve el muro de un convento (que nunca he sabido de que coño de congregación era) y de si realmente dentro de sus muros vivía alguien con aspecto de humano. En la parte superior se puede observar la casa de la parra (claro, la que tiene la parra) y a su lado, lo que hoy es una galería de arte (eso creo) y en el medio y presidiendo la foto, está la famosa escalinata da praza da Quintana, donde los estudiantes nos hacíamos los remolones y al mínimo rayo de sol aquello se llenaba de estudiantes con todo su bullicio. La foto está sacada desde el tejado de la catedral de Santiago, uno de los más hermosos sitios o lugares que yo he visto a lo largo de mi vida.
A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"
"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...
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Tengo escamas en los dedos de tanto nadar a contracorriente. Tengo telarañas en el techo por tanto pensar y que algún día tendré que limpiar...










