Luis Cernuda

 

«Cuando la muerte quiera
una verdad quitar
de entre mis manos,
las hallará vacías».

EL ÚNICO CONSEJO QUE OS PUEDO DAR

 

Menos mal que en la vida existen los subidones o esos ataques de gloria, de esperanza utópica, de optimismo desbordante, de romperlo todo y sin que te importe el no quedarte con nada, pues la cuestión está en el proceso, en la construcción del proceso y el como disfrutas de todo ello. El subidón no tiene ninguna lógica, pues puede aparecer en los momentos más malos o más buenos y también puede tener o no, una causa determinada. Puede aparecer por el vuelo de una puta mosca que te está calentando los cojones o porque hoy el mar está precioso o porque he dejado mi estudio (estudio o habitación preparada para estos menesteres y que son más de escribir que de estudiar) de rechupete y listo para mi guerra interestelar. Y por ese montón de pequeñas y diminutas causas, la cosa o el subidón, se dispara por si solo.
A veces has pasado una noche de espantoso insomnio y cuando el primer rayo de sol te da en el careto, de repente, se despierta el monstruo del subidón. Con el subidón el mundo se te hace pequeño y te sientes un dios en la tierra y si estuvieras en el cielo, destronarías al que dicen que es el dios verdadero. Yo creo que ese el gran problema de los humanos, que somos ambiciosos y como lo queremos todo, pues pasa que queremos estar con el subidón en modo perpetuo y de ahí, vienen los cuelgues de las drogas que estimulan o destrozan el cerebro o que lo dejan en un estado de bienestar adormilado.
En el fondo, todos queremos ser como las águilas que dominan los cielos. Pero para ser un águila antes tienes que ser ratón y aún así, la cosa no está asegurada, porque puedes ser ratón y quedarte en ese estado para siempre. Yo no soy nadie para dar consejos y porque además el mundo está lleno de ellos, además ya sabéis como va el tema: tienes que ser positivo, tienes que ser honrado y modesto, tienes que ser bueno y buena persona, tienes que ser sincero y empático, tienes que saber poner el culo y sonreír a su vez y tienes... y tienes que ser un gilipollas redomado para tragarte todas éstas monsergas patrañeras. Cada uno es como es y punto, y si yo coincido con alguien pues le daré un beso en la boca o en sus partes, según tercie y convenga. Y éste es el único consejo que os puedo dar.

John Mayer - Free Fallin' (Live at the Nokia Theatre)

Tom Waits - I want you

DEMIAN (Herman Hesse)


DEMIAN (Herman Hesse)
«El estigma fue lo que existió en un principio y en él se basó la historia. Hubo un hombre con algo en el rostro que daba miedo a los demás. No se atrevían a tocarle; él y sus hijos les impresionaban. Quizás, o seguramente, no se trataba de una auténtica señal sobre la frente, de algo como un sello de correos; la vida no suele ser tan tosca. Probablemente fuera algo apenas perceptible, inquietante: un poco más de inteligencia y audacia en la mirada. Aquel hombre tenía poder, aquel hombre inspiraba temor. Llevaba una «señal». Esto podía explicarse como se quisiera; y siempre se prefiere lo que resulta cómodo y da razón. Se temía a los hijos de Caín, que llevaban una «señal». Esta no se explicaba como lo que era, es decir, como una distinción, sino como todo lo contrario. La gente dijo que aquellos tipos con la «señal» eran siniestros; y la verdad, lo eran. Los hombres con valor y carácter siempre les han resultado siniestros a la gente. Que anduviera suelta una raza de hombres audaces e inquietantes resultaba incomodísimo; y les pusieron un sobrenombre y se inventaron una leyenda para vengarse de ellos y justificar un poco todo el miedo que les tenían. ¿Comprendes?»

 

LA LUNA Y YO...



No existe nada ni nadie allá en el espacio tiempo del infinito.
No sé lo que tengo que hacer fuera de hora o fuera de sitio.
No sé si ponerme a dar vueltas sobre mi propio eje
y buscar ondas vitales entre mis satélites.

Al mismo tiempo quiero conocer mi luna,
mi bella luna romántica,
mi valiente luna que con todo se atreve,
esa luna que se atreve a subir y bajar mareas,
que convierte a los lobos en hombre lobos,
la que desquicia, más si cabe, a los locos,
la que aumenta el número de partos...

Esa luna que cuando me alumbra me pregunto...
como enciende sus luces blancas evanescentes,
como dibuja sus contornos de sombra de ojos,
como enternece desde al más iracundo
hasta la bestia más inmunda
quiero saber su funcionamiento interno
y conocer en que se basa su potente poder,
pues yo a su lado, no soy nada ni nadie,
sólo soy un admirador apasionado
yo haría lo que ella quisiera,
yo amo a la luna y por encima de todo
y que nadie ose tocarla,
ni la insulte, ni le falte al respeto,
la luna y yo somos gemelos
con el mismo epitelio
nacidos el mismo día y a la misma hora,
pero ella se llevó la mejor parte
y yo en cambio,
me tengo que conformar con este trozo de cuerpo.

LO BUENO DE LA VIDA


Lo bueno de la vida, es que...es que... es que ya no sé lo que digo. (Otro intento)...Lo bueno de la vida es que es como un buen vino o sea que mejora con el paso de los años, salvo los que ya nacieron avinagrados y ni el vino, ni la vida, les pueden sacar de su amargo ácido. Lo bueno de la vida es que pudiste hacer lo que te dio la real gana y si hiciste cosas malas, nadie salvo tu propia conciencia, te va a pasar cuentas y si lo hiciste más o menos bien, la gente te aplaudirá por las calles y tú irás más ufano y satisfecho que un pavo real. Lo bueno de la vida, es que mucho depende de tu conciencia y la conciencia se educa como todo: si de pequeñito le enseñaste a que se quedara muda y callada, ahora no asomará su cabeza. La conciencia al fin y al cabo, es una serpiente venenosa, pero si le quitas los dientes, ya no importa su veneno, sólo asusta, pero no mata. Hay que vivir sin conciencia, al libre albedrío y sin remordimientos o como dicen otros, a la buena de dios...o al abrigo del mismo demonio, en fin, con el que te sientas mejor. En definitiva para lo que nos queda en el convento, nos cagamos dentro. Y asunto zanjado y arreglado.

Jaroslav Seifert


"Puede que el paraíso no sea
sino una sonrisa
mucho tiempo
esperada,
y una boca
que susurre nuestro
nombre".

¡sigo jugando!.


Yo soy muy propio

tengo mi madriguera más o menos arreglada,

14 escalones subo y bajo todos los días

y a mis canas considero que las tengo dominadas.


Duermo despierto,

sueño dormido,

me despierto cuando se duerme el gallo 

y casi nunca levito sobre la miseria de éste mundo.


Creo, que me incrusto en ella

que me hago agujero

y me cubro con un caparazón de tortuga,

después me dedico a jugar a escondidas

buscando un tesoro entre el lodo de mi vida...


Tesoro hasta ahora nunca encontrado,

pero en un juego

poco importa el fin

y lo que importa es el desarrollo de la historia.


Y por eso a éstas alturas

¡sigo jugando!.

ÁNGEL GONZÁLEZ

 


JOAQUÍN SABINA


 Igual que el sueño y la sed.

No estoy en contra, mi amor, de que tengas

un alma para la eternidad,

pero a mi cuerpo le aburren las fiestas

del más allá.

Hoy lo que quiero es hincarle algún diente

a un buen trozo de carne mortal

sin pensar en la noche siguiente

del funeral.

Igual que el hambre,

igual que el sueño y la sed,

son estas ganas de entrar

en tu piel.

No hay mejor cielo que tus caderas;

dámelas, no me gusta esperar,

a plazos no sé vivir,

desnúdate para mí,

por caridad.

Que no se escape la noche del sábado,

ningún Dios te la devolverá.

Ese tigre, mi amor, si lo suelto

te morderá.

A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"

"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...