Fernando Portolés Reboul
Ahora vivo dentro de mi vejez
Ahora vivo dentro de mi vejez
a veces contento con mi forma de ser y de existir
en otras sobrevivo difuminado en mi propia nube
desde luego ahora, las alegrías son más cortas
más esporádicas
ni son más sencillas ni más complicadas
son simplemente alegrías de un tío viejo
son diferentes como lo fueron en cada etapa de mi vida
sólo pasa que en la vejez
tu conocimiento no se corresponde con tu fuerza física
porque mientras uno va en aumento
el otro va en caída libre
y hasta que se convierta en un amasijo de carne y hueso..
¿El ánimo?...
el ánimo es demasiado perverso
y por la mañana te despiertas desanimado
y a veces llega la noche
y estás en las mismas nubes
o al revés ¿qué más da?.
Yo siempre funcioné a base del ánimo
y ahora me cuesta mucho más encontrar ese mínimo
indispensable
o ese ánimo que me ayude a volar a más altura que antes
o que simplemente me de la placidez del sentirme bien.
Ahora mismo estaba pensando
que uno de los pilares para encontrarse mejor en la vejez
es mantener un orden en el pensamiento
ver, observar y planificar
y mantener y ahora más que nunca
que cumplirás lo previamente planificado.
Ahora ya no hay
el si no es hoy será mañana
y porque puede que ese mañana ya no exista
y por eso cada día
hay que dejarlo todo atado y bien atado.
A veces me gustaría sentirme un pobre viejo
que principalmente, demanda cariño
o un buenos días simples y cariñosos
o una hermosa caricia sobre lo que era tu pelo
o un guiño de complicidad...
Pero me temo que tengo que reconocer
¡que no puedo!
mis ganas de amar se están agotando
mis deudas de amor me están reclamando
y ¿porqué no decirlo?
estoy casi seco de sentimientos
y entonces
¿qué es lo que puedo pedir?.
Antes hacías un plan quinquenal de este tipo
y con suerte te duraba la cosa para más de 10 años,
pero ahora las cosas cambian cada mes
y por no decir, cada día
y como mínimo tendrás que elaborar
un plan cada 15 días.
Aunque también es verdad
que no surgen tantas cosas como antes surgían,
aquellas preocupaciones laborales,
la educación de tus hijos que eran tan pequeños,
el papel que antes tenías socialmente
y que ahora, has dejado de tener.
Porque tengo que decirlo claramente
yo me he anulado en todo
menos en lo de escribir.
¿Y eso no sé si es bueno
o muy malo?.
Pero mi instinto me está diciendo...
que vas por mal camino.
Anne Sexton
A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"
SOL Y SAL Y POCO MÁS.
ANTES Y AHORA
Antes no me pasaba
pero es que antes no soñaba con ser un río
y en cambio ahora
siento que mi cuerpo y mis pensamientos son cada día más
fluídos
o son más de río
escucho con más nitídez la sutileza del mar
por cierto, la siento cada vez más cerca de mí
oigo sus rugidos de olas reventándose contra la arena,
también percibo como los desesperados graznidos de
gaviotas
van oradando mis sensibles oídos
y percibo los imaginarios aullidos del viento
pasando entre las rocas.
Me siento como si estuviera metido
en un río antes de dar su última curva sinuosa
para por fin, poder morir en el mar.
Siento que ahora,
hay nuevas corrientes submarinas
que cada vez tiran más de mí
y que es el mar el que va tomando el mando
además, el agua ya no es tan dulce como lo era antes
el lodo del fondo se va transformando en arena fina, blanca y
movediza
y mi cuerpo puede flotar un poco más que antes
pero eso no me salvará de que me hundiré igualmente
y sé que nunca podré decir
que mi último sorbo no será de agua marina
ni que mi último grito será debajo del agua
y pidiendo socorro...
me tragaré a la vez
los tres mares que he tenido en mi vida
empezaré por el océano Atlántico
seguiré por el mar Mediterráneo
y acabaré, por desecar el mar de mis lágrimas
y a partir de ahí
iré reposando mis huesos y carnes en el fondo marino
y como colofón dejaré a toda la tierra seca desde el Este hasta
el Oeste
y pasado un prudente tiempo,
se presentará un maremoto que se producirá próximamente
y a la vez mi cuerpo será arrastrado
por esas inmensas corrientes submarinas
y hasta depositarme en una fosa Atlántica
y allí me quedaré para siempre
y esperando que se acerque otra criatura
marina
que tenga tantas ganas de querer
como las que tengo yo.
DEREK WALCOTT. "Desenlace"
NO HAY PRIMAVERA SIN OTOÑO Y SIN INVIERNO
No hay primavera sin otoño y sin invierno,
como no hay llegada sin previa salida.
Ahora, en éste instante,
estoy a la espera de que el otoño me abrace
y me envuelva en sus húmedos y suaves dedos.
Deseo sus días cortos y
sus noches largas y eternas
que me llenan de esperanza.
Suspiro por sus días de lluvia intensa,
por su caricia viscosa y erótica,
por sus hojas caducas adornando el viejo suelo que las
esperaba desde hace demasiado tiempo,
por sus cielos atormentados por tanta lucha
entre el ser y el no ser.
Deseo el otoño, de veras así lo deseo,
deseo su luz tenue, su luz fluctuante de vela,
sus sombras alargadas a media mañana,
su sol tímido y apocado,
que templa pero no molesta.
Su mar, opaco, melancólico, triste y amenazante,
sus colores vivos, que se combinan con los que se están
muriendo,
su marrón claro y oscuro,
su verde de helecho y musgo,
su azul más tenebroso
DICEN...
Dicen que el que persiste e insiste... al final lo consigue... Yo llevo más de 6 largos años persistiendo e insistiendo y con una fe rozando...
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Tengo escamas en los dedos de tanto nadar a contracorriente. Tengo telarañas en el techo por tanto pensar y que algún día tendré que limpiar...




