Hay días que cuando uno se levanta
con la sensación de no estar haciendo muy bien las cosas
no es que uno se despierte derrotado
pero de alguna menera siente ese aliento en su cogote
y en consecuencia
suele verlo todo como demasiado negro.
Que pasada una hora
ya no veo la cosa tan igual de mala
ni tan podrida
ni tan jodida
pero tampoco me siento el tío más feliz del mundo.
Es un proceso progresivo que empieza fatal
que con el paso de los minutos
va recuperando su tono normal
pero que te ha dejado el miedo en el cuerpo
y como previo aviso
a que si no te cuidas
ya sabes lo que vendrá.
Y todo esto se solucionaría
o eso pienso yo
volviendo a hacer ejercicio
acostándote a la hora que toca
y despertándote de buena mañana.
Tampoco la solución es tan complicada
pero claro, hay que ponerse manos a la faena
y tal y como he hecho un millón de veces.
Pero bueno
ésta ha sido una advertencia más
y ya van varias...

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