Y ahora y sin darme cuenta de ello

 

Y ahora y sin darme cuenta de ello

he colocado una frontera entre

cuando curraba y cuando dejé de currar

y como si fuera una nueva línea divisoria

entre el currar y el no currar.

Yo desde luego

no la puse ahí conscientemente

ella sóla se fue incorporando

y se hizo con su propio espacio

y por eso está dividiendo mi vejez

en dos nuevos espacios

o esa, entre el antes y el después de currar.

¿qué si me gusta o no, el no tener que currar?

pues de momento no lo sé

llevo ahora mismo y justo en éste momento

un año jubilado

y aún no sé muy bien

si tengo que celebrarlo.

Por motivos de sueldo

va a ser que no

ahora gano menos de la mitad de lo que antes ganaba

y eso se nota un huevo

pero habrá que seguir adaptándose a lo que hay

y porque lo que hay, debe y tiene que ser suficiente.

El no tener que madrugar los días de guardia

en principio, podía ser un aliciente

porque yo nunca fuí de madrugar mucho

pero también es verdad

que me ayudaba a mantener un horario

y por eso no andaba metido en ese horario nocturno en el que

 ahora vivo.

Yo pensaba que la noche ya estaba superada

y porque llevaba muchos años

dándole la espalda a la noche

pero la noche es demasiada atractiva para un noctámbulo

 empedernido

que adora el silencio de la noche

y a esa hermosura que de vez en cuando

nos regala la luna llena.

Además me encanta sentirme el único habitante de éste

 pequeño pueblo

ni los vecinos de enfrente salen a fumar a sus ventanas y

 balcones

ni siquiera pasan coches por mi calle

ni nadie se llama a gritos

ni nadie se mueve de su respetivo sitio.

La noche es tan poderosa para mí

que hasta hay veces en que me asusto de su poder

y debería decir, de su poder mágico y tenebroso

y porque a la vez que me atrae

me va hundiendo poquito a poco a lo largo del día

y cada vez más me levanto peor

y más hundido y más fundido

y como me siga dejando llevar por ella

acabaré pasándolo muy mal

y porque una posible depresión está a la vista.

Por eso está llegando la hora de decirle

hasta aquí hemos llegado

hemos estado muy bien y los tres hemos disfrutado

pero yo ahora estoy en ese momento en que hay que saber

 decir que no

y lo siento noche y lo siento luna

pero yo de éste viaje me bajo ahora mismo

y espero que sin mí, os vaya por lo menos también

como nos fue a nosotros.

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