LAS FISURAS DE UNO

Me estoy demostrando a mi mismo que ya no soy el superman de antes, el guerrero invencible que todo lo podía y cuantas más batallas y frentes tenía, yo me fortalecía más y más. Era como el efecto de cargarse con una dinamo, a más velocidad más carga positiva. Bueno, esto tiene algo o mucho de bueno, pues después de estar en el cielo ahora me toca chingar en la tierra y en ese aspecto, me hace ser más humano. Supongo que al estar menos fuerte, puedo llegar a entender mejor al más débil.

Claro que eso tiene un límite y porque no hace falta sentirse el más deprimido de la Tierra para entender a los deprimidos o el más borracho o el más pirao. Un límite nunca claro, un límite bastante difuminado, un límite oscilante como un péndulo, un límite fluctuante y al vaivén de las mareas. Pero yo no me dejo llevar por esas muestras de "debilidad", me rebelo contra ellas y porque mientras fui un superman he sido el tío más feliz de la Tierra y eso te deja poso y un buen sabor de boca. Y sé que a veces me he pasado y que he cortado cabezas que pude dejar indemnes, pero el gusto que tuve en hacerlo me ha compensado con creces.

Y además hay que pensar en el efecto rebote. Por tanto después de varios años sumido en la depresión, lo lógico es que cuando te encuentras en la cúspide, es que se te escape un poco la mano. Es como vengarte de la depresión o es como si después de estar enterrado vivo, ves de nuevo, la luz del sol. Lo normal, es que aprietes los dientes con fuerza y que actúes con rabia vengativa y lo de la mala conciencia se la dejas para otros. No sabéis lo bonito que es sentir que uno nunca se equivoca o que nunca mete la pata y si alguna vez sientes que la metes, no pasa nada, pues son gajes del oficio, pues es como el dar un paso atrás, pero no para quedarse atrás, sino para coger más carrerilla y así ir dar un gran salto adelante.

ASESINAS NEURONALES

Yo la verdad es que no daría ni un euro por mí y porque no me fío de mí. No me fío en algunos momentos y aunque hoy en día son momentos transitorios, supongo que poco a poco se irán agrandando. Son como pequeños precipicios pero que de cada vez, son más altos y profundos y eso mismo y en otras ocasiones, me ha llevado a tener que hacer una revisión de mis neuronas o lo que es lo mismo, al que psiquiatra me apriete las tuercas sueltas. Y por tanto ya sé el método, pastillamen a espuertas y a dejarme tieso y seco como una mojama al sol.

Primero te dejan seco y enjuto de coco, después te van bajando la dosis y por último, empieza un cierto amanecer de cuatro ideas y por la tendencia psiquiátrica que vi últimamente, antes te dan unas clases someras pero intensivas, del como debe ser un buen comportamiento. Y ahí sí que ya no sé lo que debo hacer, porque si sigo sus pautas al pie de la letra, os aseguro que me quedaré gilipollas de por vida, pero si no las sigo y aunque sea parcialmente, me quedo al margen del funcionamiento social "como es debido" y ya está, ya me clasifican como un puto marginado.

Y tampoco tengo las pilas tan cargadas como para luchar contra muchas de las normas sociales, por lo menos no las tengo para luchar yo solito. Siempre pensé que mi ideal sería hacer una revuelta en uno de esos loqueros que frecuenté, y yo de líder de la película y siguiendo las pautas del Nido del Cuco y por eso de decir que se sigue alguna pauta, porque por mí, ni pautas, ni rejas, ni muros, ni loqueros. La "Rebelión de los locos" y contra el poder de los cuerdos, contra esos señores tan autosuficientes que para mantenerse en su pedestal, usan la alquimia de las drogas que algunos llaman "legales" y que otros llamamos, "asesinas neuronales".

REYES Y MAGIA

Pues si señores, estoy en pleno día de Reyes y hasta ahora estoy disfrutando como un niño con un juguete nuevo. Levantada mañanera y porque mi hijo pequeño estaba despierto desde las 4 de la mañana y ya con eso lo digo todo, la ilusión de un niño vale más que mil palabras. Y esa ilusión se contagia, es como un virus de la Gripe pero mucho más rápida y juro hasta por mis muertos que mientras al niño le quede una sola brizna de ilusión en los Reyes, yo seguiré al pie del cañón con él.

Porque además pienso que después de la ilusión que tiene un niño en el día de Reyes, ya no se vuelve a tener otro momento en la vida, tan alucinante. Lo único que se me ocurre de algo parecido, es cuando te enamoras de alguien, pero creo que también hay diferencias evidentes, por lo menos referente a la magia que desprenden los Reyes en un niño. Porque menuda bola y menuda mentira y en cambio los niños se aferran a ella todo lo que pueden y además, claro que es gran palo el día en que te enteras que son tus padres los verdaderos Reyes. Es como pasar del mundo de la magia al realismo de la puta vida.

Magia también tiene el enamoramiento, pero es de otra manera. Es más tipo de magia humana y aunque los ojos te hagan chirivitas y que no puedas respirar como es debido, la otra persona y por muy endiosada que la tengas, es humana y sabes que tiene fisuras y debilidades, otra cosa es que tú no quieras verlas y valorarlas. De todas formas, no sé porque le doy tantas vueltas al tema, son dos cosas distintas y diferentes y punto y pelota y ojalá a lo largo de tu vida puedas vivir la magia de ambas repetidas veces. Yo sería el primero en apuntarme a ese carro.

UN FOROFO MÁS

A pocos y a poquitos empiezo a estar hasta los huevitos. Ya llega de fiestas festivas, ya sobra tanto despiporre de comidas pantagruélicas, de tanto dispendio gastronómico, de tanta mierda suelta entre tantos polvorones somnolientos, de tanto andar a ciegas y haciendo que crees lo que nunca creíste en tu vida, ya está bien de Navidades estelares y de tanto santo apostólico, de tanta familia  podrida y con ese tufillo a gusano rancio. Un poquito hasta hace gracia, un demasiado te produce nauseas y vómitos incoercibles y un término medio, te produce mareos con olor a pedo de pozo negro.

O sea, hasta aquí llegamos o somos lo que somos o no somos nadie y es que en la guerra no existe el término medio, o matas o te matan. Pero la verdadera cuestión es preguntarse, ¿el porqué hay que matarse?. Pero aterricemos sobre la realidad y por tanto, volviendo al asunto que toca en éste momento, hoy es víspera del día de Reyes y yo estoy hasta los huevos de mi existencia. Claro que siempre están tus hijos por delante y que por cierto, ya no se creen que la Virgen fuera bendita, ni que los ángeles fueran asexuados y que los tres Reyes Magos vengan cargados de regalos.

Aunque hay que decirlo todo, con la llegada de los Reyes y con el tema de ver los ojos de mi hijo pequeño llenos de ilusión desbordante, llega para que yo me haga el más tonto de la Tierra y sea el tío más creyente que hay debajo de las estrellas. Vamos, que si hace falta me hago Satánico o me monto una secta divina, divina de divina y divina de la muerte. Si en el fondo de lo que estoy harto, es de tanta fiesta eclesiástica y de tanto puñetero villancico, si todo éste tinglado que se monta se hiciera en silencio respetuoso, menos el día de Reyes en el que es de agradecer el acompañamiento de gritos de niños, yo sería un puto forofo más de la Navidad.

LA MUERTE CARA A CARA

Mañana, que vuelvo de nuevo al redil de mi trabajo, tengo faena acumulada. Tengo que bajar fotos y fotos al Blog, tengo que pasar a limpio los escritos navideños que se quedaron en el tintero. En fin, que tengo faena para dar y tomar y por supuesto, lo primero es centrarme en el curre, que ahora y después de casi un mes, pasa que me encuentro desentrenado y fuera de onda. Hoy tengo que hacer un profundo análisis del como prepararme de nuevo para encontrarme otra vez con la muerte cara a cara.

Porque cada guardia es una nueva batalla y la muerte tiene demasiada fuerza y cuando tira del posible fiambre lo hace con inusitada fuerza. Es cuando te espeta a la cara de a ver ¿quién coño eres tú para desafiar sus órdenes macabras?. Yo ante la muerte no soy nadie, pero si puedo aplicar mis artimañas puede que la engañe y mientras duda, es un tiempo ganado y mientras se lo piensa es un fiambre que arrancas de sus manos. Y espero que no sea vengativa y que no me tenga en la lista de espera.

De todas formas hay que ser sincero y la muerte me gana 10  a 1. O sea, de cada 10 se salva 1, uno que respira y mueve su coranzocito, del resto de órganos y aparatos ya no me hago responsable. Lo digo porque algunos se quedan lisiados en sillas de ruedas o quedan tontos de capirote y sólo se dedican a vegetar y a comer papilla de niños. Pero eso en su momento del estar el tío parado y patitieso, nunca se sabe, pues se han dado casos de tíos de estar parados una hora y de pronto vuelve a sonar su corazoncito y al cabo de un mes, te lo encuentras andando por la vida y con sus cinco sentidos. O sea que éste juego de ir salvando vidas, entraña sus riesgos, pero esto ya lo sabía cuando me metí hasta las trancas en éste puesto de trabajo.

UN RELOJ QUE MARCA LAS HORAS

Puede que tengan algo de razón los catastrofistas, los que anuncian de continuo que va a llegar el fin del mundo y si es hoy, pues será mañana y sino pasado o el año que viene. La cuestión es vivir siempre con esa espada de Damocles, con esa angustia catastrofista, con esa histeria colectiva. Pero bueno, a mi me da igual que se acerque el fin del mundo porque mientras no llega yo me resarzo cada día, yo cada día me levanto como si ese día fuera el último de mi vida y entonces le meto estopa, caña y aprovecho los minutos hasta su último segundo.

O sea que yo soy un catastrofista de conveniencia y me viene muy bien la propaganda que dan al asunto esa panda de alucinados. Yo me subo a su carro para crear ese clima de que el tiempo se acaba, pero en el primer apeadero me bajo de su carro, me bajo y los mando al carajo. A partir de ahí sigo mi camino yo solito y si vamos directamente hacia el Averno me la refanflinfa. Yo no soy de los busca refugio subterráneo, más bien lo contrario, me gusta dar la cara y el ponerme en pelotas en las fechas anunciadas como los días D del fin del mundo.

La cuestión es levantarse a sabiendas de que hoy puede ser el último día de tu vida, pues te levantas orgulloso de tu existencia, desayunas a lo bruto y por eso de si con la catástrofe vas a pasar hambre. Al mediodía te dices, tío no ha pasado nada y por si acaso aprovechas hasta que el último rayo de sol se apague. Por la tarde, ya empiezas a dudar del asunto del que sea hoy y no mañana o pasado, pero otra vez por si acaso, escribes tus últimas letras y hasta de cierta manera te despides sin decir nada.

 Llegada la noche, ya te sientes pletórico, otro día más de mi existencia, otro día ganado a pulso, otra pequeña batalla vencida y es cuando te planteas que si la cosa te pilla durmiendo, que más le puedes pedir al mundo, que el morir durmiendo y sin enterarte de nada. Y así pasan los días de mi existencia, cada día es un lujo de película, cada día es un regalo de sombras y luces y la cuestión es: aprovechar cada día hasta su última décima de segundo. Aquí no hay trucos ni falsas promesas, aquí sólo hay un reloj que marca las horas...

¡LIBERTAD SEXUAL!

Cuando veo que dos personas se quieren, yo no soy el primero en quitarme el sombreo, porque no soporto los sombreros, pero si los tuviera al uso, me lo quitaría y con una generosa genuflexión de reconocimiento y no me hago un trío con ellos, porque no me dejan, sino en ese tren, yo me apuntaría a ser el vagón del medio. Pero señores los tríos ya no están de moda, ahora estamos en tiempos de monogamia, ahora ya nadie se plantea que va a ser de la pareja y ese concepto rupturista de que rompamos fronteras y rasguemos banderas, ha caído en la cuneta.

Lo que se anduvo en sus tiempos, ahora se desanduvo y se retrocedió en el tema siglos y siglos y ahora estamos más cerca del medievo que del siglo XXI. Volvemos a la parejas de hecho y de cohecho y si ya no me quieres es porque estás muy equivocado y a lo mejor lo que tienes que hacer es el ir al psiquiatra y para que te reajuste y te ponga las pilas. Vamos que al final, te aburres de tanta comedura de coco y de tanto pastilleo y te llegas a convencer de que anteriormente habías metido la pata. Y vuelves como un corderito obediente al redil de tu pareja y que seguramente ha pasado la misma angustia que tú, sólo que se lo ha guardado y hasta que reviente o muera.

Nada de lo que digo es inhumano, más bien al revés, rezuma sentimientos reales, sólo que los humanos y según la época que nos toca vivir, miramos para un lado o para el otro. O nos tiramos a la vorágine sexual y sin medida o nos hacemos los recataditos y estreñidos. Y así no debe ser la cosa, la cosa debe tener diversidad y muchas opciones que se puedan tomar, la cosa debe ser de pareja para quién la quiera o de puto contubernio para quién lo desee, somos muy libres de elegir y tanto ahora como en el siglo XXI. Y señores como mínimo ya van perdidos 15 años de libertad sexual.

CREO QUE NO...

Yo soy de los que digo, no me puedo quejar y a continuación y sin que medie una pausa, me quejo sin más. Tengo esa jeta o tengo esa coraza especial que solo poseemos los que tenemos más cara que espalda. Algunos simplemente le llaman tener jeta, sin más. La verdad es que hasta hace poco me sentía indemne de ese mal y no sé muy bien el porqué, quizás sea un tema defensivo y por tanto, que no quiera verme a través de mi espejo vital. Borrón y cuenta nueva, como siempre hice y con dispares resultados.

A veces me salió bien la estrategia y en cambio en otras, me salió el tiro por la culata y acabó estampándose en mi puta cara como una granada de mano. Él me salió bien es un decir, pues el efecto boomerang hay que contarlo y sopesarlo, pues todo lo olvidado, después vuelve con más fuerza. O sea que menuda mierda de estrategia me he montado para andar por la vida, hubiera sido más fácil ser un tío sensible y delicado sin más florituras, un tío apocado, un tío tímido y callado, un lechugino que nada dice, un tío amorfo y sintético, un tío de puto plástico, en fin, un tío metido para sus adentros y hasta sus ancestros.

 Mejor me hubiera ido por la vida, por lo menos nadie se fijaría en mi cuerpo casi decrépito y menos en mi personalidad esquizofrénica. Sería un tío sin más en un mundo que no da para más, sería una hormiga más del hormiguero, una oveja que  bala menos que las demás, un insulso, un desaborío, un imbécil más entre los demás imbéciles, pero eso sí, no sería un objeto diana y el estar expuesto a que me lancen todos los dardos envenenados. Pero la pregunta está: ¿en que si yo seguiría siendo yo y tal como soy ahora?. Pues creo, que no...

UN PROBLEMA DEL AZAR

Ya bostezo, últimamente bostezo por todo y ya me está mosqueando el puto bostezo de mierda. No sé si bostezo porque ahora me río menos o porque me cabreo con más facilidad y como veis todo apunta hacia lo mismo, a volver a mi estado embrionario. Allí entre aguas placenteras, allí colgado de un cordón umbilical y recibiendo nutrientes sin apenas mover un dedo, allí chupando del bote y sin tener que salir a ver de que va el mundo y el tener que ver sufrimientos, maldades y muchas necedades.

Yo me apunto a volver a ese estado, al cálido vientre de tu madre. Dicen que cuando te encoges y  haces con tu cuerpo una especie de ovillo, es que quieres volver a tu estado de feto. Yo no sé si será cierto, pues considero que esa postura es más bien defensiva e innata y ¡ya la he cagado!, pues innata es algo que significa que lo llevas dentro y por tanto, es una postura instintiva y al final, tengo que estar de acuerdo en que es una postura fetal y punto. ¡Joder!, que nadie te ha enseñado a escoger esa postura, ni hiciste carrera sobre las posturas corporales, ni hiciste un master magistral.

No sé como acabaremos en el hoyo, si encogidos de nuevo en postura fetal o volando con el resto del polvoriento cuerpo y hacia destinos digamos que..., que desconocidos. Yo siempre esperé y espero, que después de muerto algo de vida me quede, que una sola célula de mi cuerpo se salve de la quema y que esa célula germine con otra que coincida por el paseo entre la vida y la muerte y así empiece de nuevo el ciclo de la vida. Y sino es así, me da igual, pues ya no será un problema mío, será un problema del azar...

YO ME REBELO

Y hay quién dice miedo a la primera que surge y hay quién no dice nada y por muchas cosas que le surjan, pues hay de todo en la viña del señor. Hay quién no tiembla nunca ante las adversidades y es más se crece ante los imponderables y claro, eso me hace pensar que también hay seres insensibles y que a base de hostias vitales su sensibilidad se le ha ido al carajo. Porque no nos engañemos, hay seres que pierden sus receptores a base de hostias y palos.

Bueno y también hay puntos intermedios, hay los que sufren a veces y en cambio en otras, disfrutan como  animales ante una suculenta comida. Pues yo estoy entre estos últimos o sea soy ambidiestro y cuando se escapa mi mano zurda disfruto como un león en la selva, pues me como a la víctima que ha caído en mis garras y hasta dejar sólo su esqueleto mugriento y cuando tengo que hacerme cargo del asunto con mi mano derecha, pues simplemente hago lo que puedo, araño pero no hago sangre, muerdo pero muerdo sin dientes y mi mano derecha carece de fuerza instintiva, carece de ese zarpazo definitivo y en el que te cargas al enemigo.

Claro que después pasas por la balanza y ésta te va a indicar si tiras para tío feliz o si tiras para lo contrario, por ser el más infeliz de los humanos. Pero como en la ITV, te tienes que hacer el pesaje por lo menos una vez al año, que no hace daño y además te indica de que va a ir el año. Y yo ya me he pesado y me sale que éste año voy para gordito feliz o sea que he desarrollado con primor mi cinturitas de abeja y se me está poniendo cara de bollo o de zampabollos. Bueno y como se dice siempre..., si yo estoy dispuesto a permitirlo y a consertirlo, que somos humanos y por tanto tenemos poder de decidir lo que queremos y más si hablamos de nuestro propio cuerpo. Que quede claro, que yo me rebelo...

DONDE PONGO EL OJO, PONGO LA BALA

Y ahora y por no cumplir mis deberes navideños, tengo pendiente faena burocrática. Tengo que buscar material fotográfico y bajarlo al blog, que hay que cuidar el estilo y las formas estéticas. Además tengo que pasar a "limpio" mis escritos navideños, que son entre 30 o 40 escritos y eso es lo más difícil de hacer, el pasar los escritos sin echarles otro vistazo y por tanto, aguantar las ganas de hacer algún retoque. Pues el principio de éste blog es más que claro, es el que querer reflejar que cada día es diferente y lo que escribes hoy, no lo escribirás mañana y al revés, también vale.

Y valen repetir los temas, no importa que hable mil veces por ejemplo, "de la importancia del influjo de la luna sobre la maduración de los tomates", lo que importa es que sea capaz de reflejar que cada día la luna influye de forma distinta sobre los tomates. Nada está prohibido en éste blog, salvo el copiar y pegar un texto ni mío ni de nadie. El blog tiene que ser puro e impoluto y escrito con sudor y sangre del escribiente. Los poemas tienen que ser desgarros del alma, trozos de algodón con sedimentos del alma.

Puede que al final lo consiga, que consiga ver en el texto el reflejo de mi alma inmunda. Como se dice de los maricones, pues lo mismo, sólo que yo necesito sacar mi alma del armario y después aprender a interpretarla. En cuanto a mi cuerpo lo tengo claro, quizá pude ejercer de maricón algún día que otro y tuve mis dudas al respecto, pero la verdad es que esas dudas me duraron poco, pues he comprobado que tengo una atracción fatal con todo lo que lleve un buen par de tetas y una sonrisa vertical entre las piernas. Yo es que dudé de todo, en un momento dudé si era asexuado, en otro, si era maricón perdido y en algunos, si tenía exceso de celo y en consecuencia, si iba rozando las esquinas porque me escocían los huevos de tanta calentura.

Pero al final concluyo, que soy un tío más del gallinero, que a veces soy como un gallito de pelea, ese que suelta bravuconadas y al que nadie le hace caso y en cambio en otras ocasiones, soy la como la gallinita ciega, esa que va picando donde le dejan y que suele ser en territorio llamado "neutro"o sea en zona en que lo que se come, es lo que sobra al resto del gallinero. Puede que sea gallinita ciega, pero por dentro soy gallo, gallina y tengo mucho ojo de águila.Y por eso me dicen, que donde pongo el ojo pongo la bala.

A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"

"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...