EMILIO LEIVA
No me queda nada de tí
No me queda nada de tí
salvo la arena pegada en la miel de tus labios
salvo aquella roca al borde del precipicio
salvo el viento que con dulzura moldeaba tu pelo
y salvo la espuma que salía por una esquina de tu boca
y moría en la mía.
La verdad es que ahora te vivo en silencio,
en el recuerdo queda un espacio vacío de aire y viento
y una oquedad donde solo cabe mi cuerpo.
Ahora
somos sal y cuerpo
y antes fuímos
un sentimiento
o un fluído incandescente
que traspasó nuestros cuerpos.
Es bueno saberlo...
el aire y el viento
son sensaciones que a veces se tienen
y otras veces,
son sensaciones en las que se pudieron vivir
y yo me he instalado
en el mismo vértice donde el viento y el sol me dan de cara.
La noche
no me preocupa
la noche es mi aliada
y solo espero que su fuerza abra mis alas.
A veces y en alguna tarde
yo te espero...
se empieza a esconder el sol
oigo el latido de mi chimenea
y agudizo mi oído
esperando que tus nudillos golpeen la puerta.
Y PUNTO
No me gusta decir adiós. Odio decir adiós o hasta nunca o hasta que la muerte nos separe. Prefiero el hasta luego o nos veremos mañana o pasado o el año que viene, o cuando la música se calle o hasta que no nos aguantemos más y entonces y en conclusión, a partir de ese momento quizá y digo quizá, porque no creo en el absolutismo, quizá no nos volvamos a ver. Pero quién sabe y puede pasar y pasa, que han pasado 20 o 15 años y vas tan contento por una acera de tu pueblo y de repente se te cruza una mirada de otra persona que te resulta familiar y conocida y en fin, y lo es y porque es aquella vieja amiga que lo fue en aquellos lejanos tiempos y con la cual conviviste varios años. Pero claro y por gajes del destino vino a posar sus pies en tu pueblo. ¿Y que fue de tu vida? y ¿y qué tal estás?, ¿te has casado?, ¿has tenido hijos?. Y no da tiempo a contestar a tanta pregunta, además dichas preguntas son mutuas. Bueno, después de un breve psinosis de la vida de cada uno (demasiada superficial), pero tampoco le podemos pedir peras al olmo y después de 20 años, como uno puede tener el poder de sintetizar semejante período de tiempo en 5 minutos.
Además, esos 5 minutos es todo lo que hay. Es decir, después de esos 5 minutos no hay mucho más que nos podamos decir. Porque la fibra que nos unía hace más de 20 años está rota y podrida. Y entonces, es cuando se produce un intenso vacío de silencio. Y ahora que le cuento, ¿mis intimidades, mis profundos problemas personales o mis momentos de mayor felicidad y en donde ella ya no está incluída? o simplemente, me la quedo mirando y con una sonrisa tibia le digo: me alegro de volverte a ver, espero que te vaya bien y seguro que por casualidad, nos veremos otro día y a saber donde. Uno siempre deja una puerta abierta y porque volvemos a mi argumento del principio, es muy feo decirle a alguien a la que has querido, que nunca más la volverás a ver.
Claro que también puede pasar que la otra persona te pregunte con toda su retranca: ¿Te has casado?, ¿has tenido hijos?...y porque creo recordar que de aquellas decías que nunca te ibas a casar, que no querías tener hijos. Entonces, te has casado, has tenido hijos y que más cosas que me juraste que nunca jamás harías, no has cumplido. Tu cara es un poema, no sabes donde meterte ni como poder explicarle que en la vida se juran muchas cosas y que posteriormente y porque el mundo y la vida se cambian y se transforman y tú a veces, lo haces con ellas. Y la guinda del pastel, es cuando te dice que ella no se ha casado, no ha tenido hijos y como si ella fuera un compendio de la consecuencia y tú un falso que entre otras cosas le jodiste una parte de su vida. Te mira con cara de venganza y porque simplemente se está cagando en todos tus principios. Bueno sí, le dices...pero la vida y las circunstancias, ya sabes la vida cambia y van pasando cosas. Mientras ya estás dando un paso para acercarte a su cara y para largarle un par de besos y en tono un poco cortante le dices un hasta luego. Y porque ¿qué coño le vas a explicar de tu puta vida?. ¿Acaso te va a entender en algo o acaso tú le vas a entender en algo?. Está claro que no. Si a uno ya le resulta sumamente difícil explicarse a si mismo su propia vida, no digamos intentar explicárselo a alguien que supura desconfianza hacia tu persona. Un hasta luego y ya nos veremos en el infierno. Y punto.
Días ...así.
Días ...así.
Noches de aquella manera.
Tardes en que nunca se acaba la tarde.
Mañanas extrañas como mis entrañas.
Horas muertas sin estar realmente muertas
horas de densa niebla en mi cerebro
minutos de espacios interminables
instantes de paz en horas muertas y sin sepelio.
En realidad,
estoy deconcertado,
me puede el ansia y me puede el miedo,
se me nubla el sentido que dice tener el cerebro,
mientras el alma
se funde con las costilllas
y juntos
hacen que mi alma siga viva.
Días...así
y noches de aquella manera
y tardes de arena mojada en aquella playa.
Casi nadie sabe de mí.
Casi nadie sabe de mí.
De cada vez,
menos se conoce de mí.
Me escondo mejor,
me acoplo a cualquier esquina
que me oculte un poco más de la curiosidad del mundo.
Vivo entre mis cuatro paredes,
eso sí,
paredes antiguas y fuertes
que podrían aguantar la fuerza bruta de un terremoto.
Vivo solo
y no espero a nadie
salvo a mis tres hijos y cuatro amigos.
Vivo y que dios me perdone...
vivo y reivindico mi derecho a vivir.
Ni dios ni nadie
tiene derecho a decirme
hasta aquí debes vivir.
El día en que mis pulmones
sean dos estertores en ebullición
tendré el derecho a pedir...
que alguien o algo me ayude a morir.
Y si nadie acude a mi llamada
yo mismo me encargaré
de darme una muerte dulce.
Odio que además de morir
tengas que sufrir más de lo que en vida has sufrido.
Yo, en realidad,
he disfrutado más de lo que he sufrido.
OTROS MUNDOS
Dádme 10 de dedos
y te entregaré 20.
Tengo ese poder
y puedo dividirte en dos partes
o partirte en mil pedazos.
Tengo el poder de la mitosis
y hasta yo me veo en el espejo
y me digo
soy yo desde el otro lado.
Hay quién junta y no parte,
y yo a veces junto
y fundo mil velas en una sola vela.
No tengo especiales poderes,
yo, observo y contemplo,
después, añado o deshago
y al final, pongo la guinda del pastel
y levanto el mástil y la vela
y pongo rumbo hacia otro nuevo mundo.
Me gustan los mundos que hay más allá de este mundo.
Ahora
YO NO ME ACTUALIZO
Yo no me actualizo. Por mucho esfuerzo que ponga en ello, siempre me quedo en medio del camino. No me actualizo aunque sea esa la prioridad del día. Me quedo, simplemente me quedo contemplando algo, una flor recién salida, una planta, una enredadera que trepa por los muros, una libélula, un ciémpies, un hormiguero y su lento traslado o simplemente me quedo petrificado viendo el fuego de la leña o escuchando su ruido o mirando la luna y si estoy en el liugar adecuado contando estrellas fijas y fugaces. Por mí, me quedaría siempre en el medio, embobado y aletargado. Yo ya dejé de ser vanguardia de algo, de lo que sea y porque ya no me importa ir detrás de otros que se consideran más importantes que yo (que no mejores). Ya no me parto la cara por nadie, bueno sí, por causas humanas e inhumanas, pero de algún modo lo que quiero decir, es que ya no voy a la vanguardia de las causas perdidas, es decir de las que nacen perdidas y morirán perdidas. Ahora, necesito pequeñas o diminutas victorias que me sirvan como estímulo. Las banderas hace mucho tiempo que las abandoné. Las patrias se las dejo a los grandes estrategas que se divierten diviendo el mundo (aunque lógicamente, los combato). No soporto las injusticias y los abusos de poder. Nadie es mejor que nadie, nadie es más grande o más pequeño que el otro y en tal caso será distinto o diferente. Amo la diferencia y lo contradictorio.
En fin, que me he quedado antiguo, que añoro lo viejo y su sabor añejo. Que disfruto viviendo en una casa con más 120 años de existencia, pues las paredes hablan y además, escuchan. A veces, me siento el guardián entre una nueva y vieja dimensión. Y no digo, que no me gusten los móviles, los ordenadores y los aparatos electrónicos, porque en realidad, me gustan y solo pasa, que los manejo al 50% de sus posibilidades. No tengo tiempo ni ganas de llegar hasta su 100% y porque hay un millón de cosas que hacer en ésta vida y entre ellas está el pensar y que eso lleva más tiempo del que pensamos. El tiempo es oro, nos decían y yo digo, que el pensar es oro líquido reforzado con capas de titanio. Ni lo nuevo, ni lo viejo son mejores el uno que el otro. Son distintos o diferentes y a veces, abres una puerta hacia un lado y otras veces la abres hacia el otro.
Pero por eso digo, que me gusta estar en el medio y un día me pongo al día y al siguiente, me involuciono y vuelvo al útero materno. El gran problema que tienen las puertas, es que no te pilles los dedos al cerrarlas. Y si una puerta se abre habrá que cerrar la otra y al revés también vale la cosa. Seamos seres fluídos y flexibles y un día nos hundimos y al otro, nos levantamos. Nadie sabe que pasará mañana y como nadie lo sabe...pues que le den por el culo al mañana. Importa el hoy y el ayer que te pueda ayudar a superar el hoy. Lo que hay que hacer: es que tenemos que aprender de cada momento, analizar los fallos y victorias, levantar cabeza y tener prohibido ponerse de rodillas. Vivir de rodillas ante nada ni nadie. Hay que vivir de pie, con la mirada de frente, las pupilas puntiformes, la respiración nasal sosegada, con los labios sonrientes pero medio sonrientes, el entrecejo medio fruncido, el mentón levantado, el cuello estirado y mantener esa postura más tiempo que el contrario. Y si esto lo has conseguido, es que has vencido....pero como lo de humillar tampoco va con nosotros, pues todo puede acabar en un cariñoso abrazo.
Leda Fuertes
Aquí no hay viejos,
solo que llegó la tarde.
Viejo es el mar y se agiganta,
viejo es el sol y nos calienta,
vieja es la luna y nos alumbra,
vieja es la tierra y nos da vida,
Viernes 8 de diciembre
Viernes 8 de diciembre. Recién salido de guardia. Bueno, mentira, porque nada más salir de guardia me fuí al baño y a continuación y junto a mi hijo pequeño, nos fuímos los dos juntos al gimnasio. Hora y media duró la cosa y ahora empiezo a sentir (después de más de 3 meses) el placer que se tiene al liberar endorfinas en el gimnasio y puede a que a mi edad (cerca de los 68 años) esté descubriendo el placer que da tener un cuerpo cuidado. Yo que pensaba que a éstas edades estaría más cerca de una silla de ruedas que de estar levantando pesas. Pero debe ser que como siempre funcioné al revés, me voy a sentir más joven que nunca (dentro de lo que cabe). Y tengo mis dolores y mis déficits sensitivos y motores, que se han convertido en algo más que habitual y porque lógicamente la vejez hay que pagarla de alguna manera. No pensemos en sentirnos como cuando teníamos 20 años y porque es imposible. Yo asumo mis casi 68 años, pero de alguna manera procuro paliar las consecuencias de la vejez. Ni tengo ni voy a tener un cuerpo danone, pero tampoco quiero tener un cuerpo totalmente caducado.
Y entre esos 3 días a la semana que voy al gimnasio y esos 2 días que voy a jugar al padel, creo que me estoy poniendo cachas (e insisto en ello, dentro de mi cuerpo viejo). Me veo currando hasta los 70 tacos y eso me obliga estar en la mejor forma posible. Por necesidades económicas y liquidación de préstamo hipotecario y demás zarandajas y pamplinas, tengo que currar hasta donde me dejen y hasta donde pueda. Y eso tope de 70 años lo marca la ley. Cosas que uno no piensa, porque uno nunca piensa que alguna vez será viejo y que currar a éstas edades no es lo mismo que a los 30. De todas formas y como decía el otro, que me quiten lo bailado, que me quiten todo lo que he disfrutado y sinceramente lo digo y con el corazón palpitante en mi mano: todo lo que sigo disfrutando.
Éste año, por fin me librado de la cena o comida de navidad que se hace en el curre (como en casi todos los curres). Pero éste año he decidido no ir porque no quiero y porque no me apetece y así lo digo y lo planteo. Porque me aburren un huevo, porque la mitad de sus asistentes me parecen gilipollas y porque no me gusta mezclar y para nada, asuntos del curre con asuntos de diversión. Yo soy así. No tengo especiales argumentos que den peso específuco a mi decisión, pero no los necesito y porque mis argumentos son una mierda como tales argumentos, pero eso es lo que siento. Y no pretendo que nadie me de la razón y porque sé que no la tengo, pero mis argumentos de mierda son válidos para mi mismo y eso es, lo que realmente cuenta. He tardado demasiado tiempo en darme cuenta que soy un tipo raro y extraño.
A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"
"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...
-
Tengo escamas en los dedos de tanto nadar a contracorriente. Tengo telarañas en el techo por tanto pensar y que algún día tendré que limpiar...










.jpg)