PIEDRAS

 

Tú, no me has entendido,

yo soy de piedra y tú, también lo eres

además, tengo hongos en cara y cuello

y llevo siglos mirando tu rostro de piedra dura y caliza.

Nunca has respondido a mi mirada,

has permanecido impasible, frío y pétreo durante siglos

siempre mirando el suelo

y recelando de la dulzura triste de mi mirada.

Yo digo

que si rascas dos piedras

y una con fuerza contra la otra,

saldrían chispas

que quizá, podrían iluminarnos

o darnos calor humano.

Y eso es lo que debimos hacer:

prendernos chispas,

encender nuestra hoguera,

iluminarnos como dos faros

y al mismo tiempo

bailar desnudos con nuestros cuerpos de piedra.




















 Tú,

no me entiendes,

yo soy de piedra

además, tengo hongos en la cara y cuello

y llevo siglos mirando tu rostro de piedra caliza.

Nunca has respondido a mi mirada,

has permanecido impasible, frío y pétreo

siempre mirando el suelo

y recelando de la dulzura de mi mirada.

Yo te digo

que si rascas dos piedras y una contra la otra,

pueden salir chispas

que quizá, podrían iluminarnos

o darnos calor humano.

Y eso es lo que debimos hacer:

prendernos chispas,

encender nuestra hoguera,

iluminarnos como dos faros

y al mismo tiempo

bailar desnudos con nuestros cuerpos de piedra.

ALLENDE (Eduardo Galeano)

 

Por valija diplomática llegan los verdes billetes que financian huelgas y sabotajes y cataratas de mentiras. Los empresarios paralizan a Chile y le niegan alimentos. No hay más mercado que el mercado negro. Largas colas hace la gente en busca de un paquete de cigarrillos o un kilo de azúcar; conseguir carne o aceite requiere un milagro de la Virgen María Santísima.
La Democracia Cristiana y el diario «El Mercurio» dicen pestes del gobierno y exigen a gritos el cuartelazo redentor, que ya es hora de acabar con esta tiranía roja; les hacen eco otros diarios y revistas y radios y canales de televisión. Al gobierno le cuesta moverse; jueces y parlamentarios le ponen palos en las ruedas, mientras conspiran en los cuarteles los jefes militares que Allende cree leales.
En estos tiempos difíciles, los trabajadores están descubriendo los secretos de la economía. Están aprendiendo que no es imposible producir sin patrones, ni abastecerse sin mercaderes. Pero la multitud obrera marcha sin armas, vacías las manos, por este camino de su libertad. Desde el horizonte vienen unos cuantos buques de guerra de los Estados Unidos, y se exhiben ante las costas chilenas. Y el golpe militar, tan anunciado, ocurre.
Le gusta la buena vida. Varias veces ha dicho que no tiene pasta de apóstol ni condiciones para mártir. Pero también ha dicho que vale la pena morir por todo aquello sin lo cual no vale la pena vivir.
Los generales alzados le exigen la renuncia. Le ofrecen un avión para que se vaya de Chile. Le advierten que el palacio presidencial será bombardeado por tierra y aire. Junto a un puñado de hombres, Salvador Allende escucha las noticias. Los militares se han apoderado de todo el país. Allende se pone un casco y prepara su fusil. Resuena el estruendo de las primeras bombas. El presidente habla por radio, por última vez:
—Yo no voy a renunciar…


























TUTE


 

TUTE




 

HOY LLUEVE...

 

Hoy llueve sobre mojado. Bueno se supone que va a llover y porque lo dicen "los del tiempo", que ya no son como eran en mis épocas jóvenes y cuando fallaban más que una escopeta de feria. Ahora en general aciertan más o menos y para ser más concreto, aciertan más veces que las que fallan. Balance positivo para el tema problema. Yo en cambio y en el terreno de los sentimientos, si que tengo más fallos que aciertos (proporción 10 fallos por 1 acierto, 10 a 1). Pero bueno, no es el momento de ponerse a llorar y venga a darle vueltas "al pobrecito de mí". A lo hecho pecho y el que no quiera verlo así, que se vaya a tomar por culo. Uno tiene que ser radical consigo mismo y sino quieres lentejas...pues las dejas. Nada es imposible, pienso a veces. Todo es una mierda, pienso otras veces. No me vengas con gaitas templadas, me digo cuando sin darme cuenta, me estoy reconciliando.
Porque mi tendencia natural es buscar el conciábulo de mi entendimiento con buenas palabras y mejores sentimientos, pero coño, pasa que el camino (nuestro camino vital) es muy intenso y muy contradictorio y eso suele traer muchas interferencias... que precisamente no te dejarán oír bien lo que dice la otra persona. Bueno, eso es lo que se dice para el quedar bien y todas esas cosas, porque en realidad yo no escucho a quién no quiero escuchar y que además me toca los cojones tener que hacer que le escucho. Por tanto, directamente no le escucho y adoto el gesto del que te vayan dando muchacho. Ahora mismo, estoy escuchando a unas golondrinas dando todo un recital con sus trinos guturales (sonidos de la puta calle, que muchas veces es mucho mejor sonido, que el tener que escuchar a una persona plasta) y a veces, me encanta escucharles (como ahora) y en cambio otras veces, odio su puto de trinar de pájaro, que además las muy cabronas, suelen cagar en los coches (debe ser un acto de venganza contra los humanos). A según como te pille, decía el otro y va a tener razón ese otro. Porque si te levantas cruzado de cables tendrás un día horrible por delante y por detrás y eso, no habrá quién lo cambie.
Pues yo partiendo una lanza a favor de los que predicen el tiempo y mirar por donde, hoy no tiene ninguna pinta de que vaya a llover. Estuvo negro y estuvo el cielo muy oscuro, pero debió venir el encargado de limpiar el cielo y cuando volví a levantar la cabeza y esperando ya el primer gran chaparrón, pues resultó que el cielo estaba más limpio que una patena. Y ahora entre el trinar de las golondrinas y el maravilloso cielo azul sería el momento ideal para hablar de filosofía barata. La mía es una puta filosofía barata de mala que es. Lo mío es... o lo coges o lo dejas y si lo dejas o lo coges, atente a las consecuencias. Y eso es todo lo que tengo que decir. Mi tintero está seco de ideas...Y otra más... o te vas o te quedas y si te vas, diría lo mismo que antes (atente a las consecuencias) y si te quedas yo me quedaré contigo (lo dicho, más simple imposible). Filosofía llorona y deprimente, filosofía de pobre gatito mío ven aquí con tu dueño y mientras el gatito ronronea de tanto gusto y de tanto amor y después hablamos de que las putas fotonovelas son un pasteleo vil y torturador (que lo son), pero mi ñoñez es cuando menos que repulsiva. Para eso, sería mejor tener una puta mascota que por lo menos me acompañara en los momentos más deprimentes. ¡Coño! que me sacara a pasear el puto perro... y que......y mejor no sigo...porque yo sé perfectamente hacia donde voy.



























PELÍCULAS DE MI INFANCIA

 

La patria vende voluntades y crea más descerebrados con bandera que gente de bien sin fronteras. Y de bien, me refiero a gente que no piensa igual que yo, pero que me respeta como a un ser humano que soy o que pretendo ser. Además... no agredo, ni muerdo, ni la chupo a la primera de cambio y a la segunda, puede que un poco. Pero que tampoco nadie se engañe, yo no soy un chollo. Dicen las malas lenguas que verbalmente agredo y puede que sea verdad, pero también hay que entender que yo era un ser agresivo por todos mis poros y si me ha quedado alguna reminiscencia verbal...pues que le vamos hacer. Algo siempre tiene que quedar del chasis inicial. Y porque además si nos ponemos en ese plan yo empiezo a dar explicaciones y entonces, os vais a cagar patas pabajo. Podría empezar por mi puta infancia, que según me dijo aquella psicóloga infumable que parecía toda una señora de alto postín y con cara de lechuga, en mi infancia tengo el comienzo de todas mis inseguridades y problemas de comportamiento ( y como si yo fuera todo un vil asesino de serie) y porque en definitiva, no tuve una infancia feliz. Y todo porque me lo decía ella, añadiría yo.

Y ahora sería el momento de hablar de que mi madre me dio leña a destajo y que hubo un par de curas al que les gustó demasiado mi culo prieto sonrosado (a mi también, me gustaba)... y esa brecha la aprovechó la psicóloga (y con otras palabras más finas... pero vino a decir lo mismo). Y claro, yo me quedé a cuadros y porque le había narrado como si nada, mis disfunciones de niño medio rico tirando a menos, pero que siempre pude veranear y en la mejor playa de mi Vigo natal y sin más problemas mentales... y va la tía se aprovechó de esa brecha de forma descarada y entonces concluyó lo que ya quería concluir desde un principio: fui un niño mal criado que por una parte, sufrió violencia y que por la otra, fue toqueteado por las manos grimosas y asquerosas de algún desaprensivo cura lascivo.
Pues si señor, todo eso ocurrió. Pero mi diferencia con la señora psicóloga que parecía toda una princesa de sangre azul, se basaba en que yo no me había quedado colgado de aquellas historias. A los curas les mandé a tomar por el culo y por ello tuve que cambiar de colegio y de mi madre ¿qué os puedo decir?... que durante un tiempo sólo quise venganza y sangre...pero que llegados a esa especie de estado adulto donde se caen las manzanas por su propio peso, pues pasó... que le perdoné y que la perdoné a pies juntillas. Y por lo tanto después, me tocó sufrirla mucho más...y mira que mi madre era insufrible y terca y pesada y descerebrada y autoritaria y hasta donde se perdió el conocimiento, pero que una vez que yo dí el grito de tarzán y ésta es mi selva, se acabó toda aquella autoridad materna con sus putas pamplinas de películas de buenas normas y de clases sociales que solo tocaban el piano en las grandes fiestas de sociedad tipo "lo que el viento se llevó".
Pues todo esto que os acabo de contar, la psicóloga no me creyó ni una sola palabra. Yo para ella, era un payaso que no sabía en que circo había caído y ella se sintió con la obligación de mostrarme el camino correcto y no se cortó ni un pelo y venga a darle vueltas al tema de que yo había sido un niño infeliz y resentido. Y vamos a ver...y como yo podía contarle a la señora psicóloga que mis veranos fueron los mejores del mundo y que mis septiembres fueron maravillosos y que mis inviernos y junto a mi chimenea (la que había en casa de mis padres) era como encender mi nave espacial y para salir volando hacia el espacio...pues ¿qué pasó?...que yo me quedé en silencio viendo como mi nave espacial llegaba hasta el espacio y es que hay cosas que no merecen la pena de ser contadas y porque sobre todo, no se merece que se las cuente a esa otra persona.




















NACÍ...

 

Ahora

no es que todo, me coloque

pero metafóricamente hablando

me coloco más que nunca...

El viento me coloca,

la luna me pone,

el sol me desquicia,

la lluvia me apasiona,

el frío me hace un ser más íntimo,

la niebla me alucina,

las setas me enamoran

el olor de la leña me eleva por encima de la tierra,

y la música...no sé como expresarlo...

pero me hace perder el juicio.

Soy un ser sencillo,

me gustan cuatro cosas,

me entusiasman otras dos más

y me encanta escuchar

la lluvia contra el cristal de la ventana.

Nací, 

crecí,

me hice persona

he tenido tres hijos

y ahora estoy buscando en donde por fin, acomodarme

y para morir en paz y dignamente.

Claro, que eso llegará

cuando realmente me toque.


 

















EL PADRE DE MIS HIJOS

 

El padre de mis hijos
es un señor que habla mucho tiempo...solo,
que a su vez,
casi todo se lo come... solo
y que después, se lo traga y lo digiere...solo.
El padre de mis hijos
dice que sabe
y en realidad,
no sabe casi nada,
piensa que es un señor que tiene un gran poder en sus manos
mientras sus hijos crecen como la hiedra...
él se encoge y decrece su esqueleto,
y al final,
se convertirá en una china en un zapato,
incordia... porque es su misión,
molesta...porque es un granito de piedra,
y al final, acabará siendo herida abierta.
El padre de mis hijos
es de sangre caliente,
respira por sus agallas y como un animal enjaulado,
tiene escamas en su vieja piel dura y orgullosa,
y a veces, le dices algo
y él responde
con el más absoluto de los silencios.
Creo que al padre de mis hijos
le encanta el silencio...
Yo, juraría que sí.



















DOMINGO 8 DE SEPTIEMBRE DEL 2.019

 

Domingo 8 de septiembre. Domingo como toca, fiestas en el pueblo de al lado, en consecuencia este bonito pueblo (el de aquí, el mío) se ha quedado casi vacío. Las campanas de la iglesia están sonando todas locas y debe ser porque muy poca gente acude a su reclamo tan ruidoso. La gente habla bajito y no sé porqué. Hace calor pero ya no es la bestialidad del calor de agosto. Acabo de volver de desayunar y todo lo encuentro como demasiado quieto. Hay momentos así, momentos en donde todo va a cámara lenta y es cuando te preguntas ¿en qué dimensión estoy viviendo?. Pero bueno, viene por la calle un capullo en moto y a toda hostia y con el tubo de escape que más bien parece que lleva incorporada una metralleta y te destroza toda esa especie de inmensa paz interior, que tanto me gusta. Y vuelta a empezar de nuevo y venga a recomponer el anterior decorado, la botella de agua estaba en esta esquina de la mesa, el móvil estaba en modo silencio en medio del teclado, la tele estaba apagada, la ventana sigue abierta y por ella penetran, aparte del puto estruendo de la moto, escasos sonidos, algunos imperceptibles y otros en cambio, ruidosos a más no poder. Y es que otra moto con tubo de escape a todo volumen, acaba de pasar. Y ya lo voy a dejar y voy a pasar al plan B de mi película. Y a partir de ahora me van a importar un pito los ruídos, es más ahora reclamo ruídos ensordecedores que atronen y sacudan mis viejos y patéticos sentidos.
Domingo dominguete y para cuadrar la rima y que te den por el culete. Los domingos de mi infancia, eran domingos de misa por la mañana. Y por supuesto eran los días de ponerse las mejores galas y de lucir todo lo estrenado. Me acuerdo de mi polo gris de tela fina y tacto agradable, que sólo me ponía los domingos y porque así estaba estipulado por mi madre (y lo que decía mi madre, iba directamente a misa y nunca mejor dicho). Domingos, misa y después venía lo mejor de todo el día, los aperitivos, que en mi tierra gallega eran más que abundantes y sabrosos. Y aquellos ricos Berberechos o aquella preciosa nécora o aquella tapa de pulpo con cachelos que era para comerse los dedos. Aparte que los mayores o sea mis padres y sus variopintas amistades, se ponían tibios de vino y bueno, hasta el más antipático se ponía graciosillo y simpático. Otros en cambio, los menos, se ponían pesados y empalagosos y porque se habían pasado de dosis o porque el vino les ayudaba a descubrir como en realidad eran. También había el puto tocón de los cojones, que te pasaba su pezuña toda pringosa por la cabeza y después, de tocarse sus asquerosos huevos sebosos.
Estaba muy claro que el domingo estaba partido por dos partes. La mañana que era grandiosa y espléndida y la tarde era triste y casi lacrimógena. Por la mañana te desbordaba el optimismo y todo te parecía fútil y pequeño, en cambio por la tarde te caían los huevos al suelo y porque poco a poco se aproximaba la hora del lunes lunero. Mañana cole, te decías. Era como ver al domingo desde la trastienda o entre bambolinas y viéndole el culo a los actores. Yo llevaba fatal lo de los domingos por la tarde y no sé... y me entraban unas ganas enormes de desaparecer para siempre. Pero nunca lo conseguí del todo. En cambio y muchos años más tarde, le encontré el gusto a la tarde del domingo y porque me enamoré de su aire melancólico y de su inmensa paz aburrida. Me gustó su enorme vacío y su quietud con ese aire a decadente de vieja canción. El domingo por la tarde, me suena a "fado" portugués cantado por ejemplo, en una calle siempre mojada (porque tiene que llover, sino no vale) y con su aroma a piedra mojada y en mi hermoso Santiago de Compostela...pues Santiago para mí es el culmen de lo entrañable y melancólico...






















Mi perspectiva ahora

 

Lunes día 12 de febrero. Y otro día primaveral. con cierta rasca pero al fin y al cabo, ante otro día soleado. Se ha calmado el viento y estamos en calma chicha. Aunque hay que algunos que por dentro lo estarán más que otros, pero eso senota en el puto careto de cada uno. Hay tormenta por dentro y el careto se pone tenso y cabreado. Pero hoy que es lunes, mi careto es de recién saliente de guardia y eso supone careto de cansancio y hastío. Se podía decir también, que estoy de mal humor. Pero ni eso ni lo otro, estoy entre dos aguas y por un lado estoy confuso y agotado y por el otro, estoy que echo chispas y porque de vez en cuando, se me cruzan los cables. Ahora bien, también estoy para que nadie venga a tocarme los cojones con un vacile o una bromita pesada, porque dadas las fechas de carnaval, los graciosillas escondidos detrás de cualquier disfraz, abundan como la mala hierba.

Carnavales, estamos en carnavales. Y yo diría y a mí ¿que me importa?. Pues realmente no me importa nada de nada y me da igual el carnaval que la semana santa o la navidad o el fin de año o mi santo o mi cumpleaños. Todas esas fechas son simplemente fechas que no me dicen nada. Hay personas en este mundo de dios que se guían y mucho, por las distintas festividades que se dan a lo largo del año. Yo me guío por la luna, el viento, la lluvia y el sol y por los colores de cada estación. Mi autoestima es un poco estacional y sube como la espuma con la primavera y el otoño, baja demasiado en el verano y se queda a medias en el invierno. Los días de la semana no me influyen en absoluto, pues me da igaul un lunes que un martes o que un sábado. Yo salgo de guardia y ese día para mí, es un sábado.

Mi perspectiva ahora, es vivir día a día y espero verme al día siguiente. Y hasta ahí es hasta donde llego. Día a día, hora a hora y minuto a minuto y si me apuráis más, puedo distinguir entre el día y la noche y entre la mañana y la tarde. Las tardes son mis preferidas y las noches lo eran antes. De las mañanas me quedo con sus primeras horas y con su delicioso desayuno. Prefiero el anochecer al amanecer, aunque a este tampoco lo desprecio para nada. Me encantan las tardes de frío y lluviosas hasta empapar la médula de mis huesos. El sol otoñal e invernal, es el sol que más me agrada. Al calor del verano, no lo soporto y prefiero el aire acondicionado.


















A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"

"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...