Tú, no me has entendido,
yo soy de piedra y tú, también lo eres
además, tengo hongos en cara y cuello
Tú,
no me entiendes,
yo soy de piedra
además, tengo hongos en la cara y cuello
Tú, no me has entendido,
yo soy de piedra y tú, también lo eres
además, tengo hongos en cara y cuello
no me entiendes,
yo soy de piedra
además, tengo hongos en la cara y cuello
Ahora
no es que todo, me coloque
pero metafóricamente hablando
me coloco más que nunca...
El viento me coloca,
la luna me pone,
el sol me desquicia,
la lluvia me apasiona,
el frío me hace un ser más íntimo,
la niebla me alucina,
las setas me enamoran
el olor de la leña me eleva por encima de la tierra,
y la música...no sé como expresarlo...
pero me hace perder el juicio.
Soy un ser sencillo,
me gustan cuatro cosas,
me entusiasman otras dos más
y me encanta escuchar
la lluvia contra el cristal de la ventana.
Nací,
crecí,
me hice persona
he tenido tres hijos
y ahora estoy buscando en donde por fin, acomodarme
y para morir en paz y dignamente.
Claro, que eso llegará
cuando realmente me toque.
Lunes día 12 de febrero. Y otro día primaveral. con cierta rasca pero al fin y al cabo, ante otro día soleado. Se ha calmado el viento y estamos en calma chicha. Aunque hay que algunos que por dentro lo estarán más que otros, pero eso senota en el puto careto de cada uno. Hay tormenta por dentro y el careto se pone tenso y cabreado. Pero hoy que es lunes, mi careto es de recién saliente de guardia y eso supone careto de cansancio y hastío. Se podía decir también, que estoy de mal humor. Pero ni eso ni lo otro, estoy entre dos aguas y por un lado estoy confuso y agotado y por el otro, estoy que echo chispas y porque de vez en cuando, se me cruzan los cables. Ahora bien, también estoy para que nadie venga a tocarme los cojones con un vacile o una bromita pesada, porque dadas las fechas de carnaval, los graciosillas escondidos detrás de cualquier disfraz, abundan como la mala hierba.
Carnavales, estamos en carnavales. Y yo diría y a mí ¿que me importa?. Pues realmente no me importa nada de nada y me da igual el carnaval que la semana santa o la navidad o el fin de año o mi santo o mi cumpleaños. Todas esas fechas son simplemente fechas que no me dicen nada. Hay personas en este mundo de dios que se guían y mucho, por las distintas festividades que se dan a lo largo del año. Yo me guío por la luna, el viento, la lluvia y el sol y por los colores de cada estación. Mi autoestima es un poco estacional y sube como la espuma con la primavera y el otoño, baja demasiado en el verano y se queda a medias en el invierno. Los días de la semana no me influyen en absoluto, pues me da igaul un lunes que un martes o que un sábado. Yo salgo de guardia y ese día para mí, es un sábado.
Mi perspectiva ahora, es vivir día a día y espero verme al día siguiente. Y hasta ahí es hasta donde llego. Día a día, hora a hora y minuto a minuto y si me apuráis más, puedo distinguir entre el día y la noche y entre la mañana y la tarde. Las tardes son mis preferidas y las noches lo eran antes. De las mañanas me quedo con sus primeras horas y con su delicioso desayuno. Prefiero el anochecer al amanecer, aunque a este tampoco lo desprecio para nada. Me encantan las tardes de frío y lluviosas hasta empapar la médula de mis huesos. El sol otoñal e invernal, es el sol que más me agrada. Al calor del verano, no lo soporto y prefiero el aire acondicionado.
"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...