GEMA CEPEDA


No sé si hacemos el amor o
el amor nos hace a nosotros.
Sábanas blancas al sol ondean
por un murmullo machacado.
¡Cuéntamelo al oído!
Aviso que las sardinas tienen más
agallas que algunos sentimientos.
Polvo de estrellas hacen migas
en una noche en pañales.
No todos besan igual, ni todos
los besos saben a frambuesa.
Humedad cristalina en
cada trozo de recuerdo.
No tengas temor a entregar el alma.
Se busca una eternidad en las costillas.
Llorar y llorar, limpiarse las lágrimas
y volver a sonreír.
Aferrarse al último halo de un sueño intacto.
Sesgar la herida para que vuelva a sangrar.
Tierra, fuego, oxígeno, luz y serotonina.
Salvando reos fugados de la
prisión de la pasión.
Se lustran las aldabas que abren
las llagas de un mutismo voluntario.
De los corazones salen voces,
de los lagos cisnes.
Los ilustrados escriben poesía
sobre unos pergaminos
tan especiales que
no se encuentran en ningún libro.
Un hombre y una mujer.































María García Zambrano


Olor a madrugada
Anduve haciendo viruta
con la madera de tu espalda
y al ver que no eras tú
amanecí
en el año del silencio.
Boca cerrada.
Me mordí los dientes y no brotó
la saliva de tus labios.
Es difícil no tener la tentación de embarcarse
en el crucero nocturno que ofreces.
Me contengo y enloquezco:
los barbitúricos se los doy al pájaro
me acuesto con la alfombra
me como tus camisas.
Una sombra ausente ha despertado.
Olía a madrugada.
Detrás de esa sombra estaba
todo el silencio posible.
Este valle tiene alas,
que aparecen en fragmentos.
A temperatura normal me desdoblo:
medio poeta medio ministra
pero siempre dividida por tu cuerpo.




















FINAL PARA UN CUENTO FANTÁSTICO - I.A. Ireland -

 

-¡Que extraño! -dijo la muchacha avanzando cautelosamente-. ¡Qué puerta más pesada!
La tocó, al hablar, y se cerró de pronto, con un golpe.
-¡Dios mío! -dijo el hombre-. Me parece que no tiene picaporte del lado de adentro. ¡Cómo, nos han encerrado a los dos!
-A los dos no. A uno solo -dijo la muchacha.
Pasó a través de la puerta y desapareció.




























GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ ("Un señor muy viejo con unas alas enormes")


En 1961, durante una visita al estado de Michoacán en México, García Márquez observó que algunos indígenas del lugar fabricaban ángeles de paja. Esta visión suscitó el germen primordial para la creación de “Un señor muy viejo con unas alas enormes”, en donde un ángel decrépito cae en el patio de una casa, tumbado por las fuertes lluvias que anegan los hogares del pueblo con cientos de cangrejos.
— Es un ángel –les dijo—. Seguro que venía por el niño, pero el pobre está tan viejo que lo ha tumbado la lluvia.
Al día siguiente todo el mundo sabía que en casa de Pelayo tenían cautivo un ángel de carne y hueso. Contra el criterio de la vecina sabia, para quien los ángeles de estos tiempos eran sobrevivientes fugitivos de una conspiración celestial, no habían tenido corazón para matarlo a palos. Pelayo estuvo vigilándolo toda la tarde desde la cocina, armado con un garrote de alguacil, y antes de acostarse lo sacó a rastras del lodazal y lo encerró con las gallinas en el gallinero alumbrado. A media noche, cuando terminó la lluvia, Pelayo y Elisenda seguían matando cangrejos. Poco después el niño despertó sin fiebre y con deseos de comer. Entonces se sintieron magnánimos y decidieron poner al ángel en una balsa con agua dulce y provisiones para tres días, y abandonarlo a su suerte en altamar.


















ADICTO


Sigo ahí, de pie y con la frente alzada y enfrentándome a las malditas estadísticas. Me he liberado de los números y cifras y me importa una mierda que ahora me lean 2.500.000 que 5.000 personas o cifras que representan las veces que me están leyendo. Iba por las 2.500.000 pero ya no me ata ese número, ni me alimenta el ego, ni como he dicho siempre no me hago esclavo de mis propias estadísticas. Ahora prefiero lo poco y bueno o no es que lo prefiera, pero mi pretensión es que no me influya y me esclavice. Además mi personalidad tiene muchos rasgos de adicto y me convierto en un ser totalmente compulsivo y entusiasta y con una facilidad que te cagas. Toda mi puta vida fuí adicto a algo. De pequeño estaba atado a mis pensamientos, pensaba que eran tan profundos y atrevidos que podrían hasta tener de valor de poder atravesar el mundo. Después me hice adicto a la militancia política, empecé por sentirme un poco jipi, un poco rebelde y le añadí unas dosis de revolucionario y de esa sopa viví unos cuantos años. Hasta que un día se me cayó todo mi chiringuito al suelo y eso fue un golpe muy fuerte, demasiado fuerte diría yo y porque había dejado tantas cosas en el camino y por la revolución pendiente, que a continuación me sentí vaciado de todo principio.

Después me hice adicto del descontrol, bebía como un cosaco y más y para poder olvidarme de todo lo que me había bebido y por eso empecé a darle a las pastillas dormideras y que mezcladas con el alcohol, era una mezcla cuando menos que explosiva. Después y durante unos años me hice adicto a la heroína, aunque entraba y salía y volvía a entrar y de nuevo salía y hasta que un día dije basta. De la cocaína no, porque la cocaína me excitaba demasiado y por tanto me descontrolaba al instante. Y después me hice limpieza interna y externa y tuve mis muy buenos períodos sin ningún tipo de enganche. Tuve épocas de psiquiatras y loqueros y psicólogos, a que me los pasaba a todos por el mismo forro. Me encerraron dos veces y por petición propia, en un loquero. Dos meses en total los pasé entre rejas y entre pastillas de todos los colores y formas.

Nada que objetar, esa fue mi puta vida en plan resumida en cuanto a mis adicciones. Desde luego al sexo no me hice adicto, aunque tuve mis pinitos que fueron más bien cortitos. Ahora vivo del cuento, vivo dentro de mis recuerdos, hago ejercicio, me cuido por dentro y por fuera y una vez al mes y como mucho, me hago una paja. Ahora soy adicto al escribir y eso que he bajado la frecuencia y la intensidad de mis escritos.


























¿ARTISTA?


Hay tanto arte desperdiciado
que hasta a veces me cuesta pensar en clave artista,
claro que cuando pienso en esto, me pregunto...
¿artista de qué?, ¿de qué película?
Y lo único que puedo contestar
es de mi película o de mi vida
y ahí sí que me siento el protagonista
el que llora, ríe, ama y quiere y sufre
y lo hace sobre sus propias carnes.
Soy el que no duerme si está despierto
el que no ama si así no lo siente,
el que se rebela si alguien le oprime
el que se cabrea si alguien le ataca.
Hay tanto de artista en mí
como lo puede haber en tí.

























UN TÍTULO

 

Yo tengo un título igual que pude tener un piano, sólo que después aprendí a darle un sentido al título y me acabó gustando el tema. El tema médico a eso me refiero. Y por cierto y ya que estamos con ello, hablando de pianos, tengo primero que aclarar que para interpretar música creo que lo haría mejor un pato mareado. Que no para oírla y porque me encanta escuchar música y es más, la considero una parte esencial en mi vida. Sin música yo no sería nada o sería muy poquita cosa. Y creo tener buen gusto para ella y no es un asunto banal y baldío, escuchar música es de las mejores cosas que sé hacer y con las que más disfruto. Hay quién me dirá, escuchar música es un asunto muy simple, pero lo que él no sabe es que se requiere tener unas determinadas condiciones, que te guste o te entusiasme el asunto, que le pongas ganas y sobre todo, que tengas un fino gusto por ese dulce sonido. Nadie nació aprendido y al oído hay que  saber cultivarlo con mucho tesón y cariño. Hasta hubo tiempos ya muy lejanos en que si no me gustaba la música que ponían en ese sitio, me iba a otro.

Yo a lo largo de mi vida hice muchas locuras y casi siempre esas locuras fueron acompañadas de música y por eso si ahora se escucho una determinada canción de inmediato me traslado a aquella antigua situación (es decir, la revivo), pero también tengo que decir que mis peores momentos vitales se acompañaron de música y por eso algunas canciones en concreto me siguen produciendo angustia y agobio. Ahora bien, mi vida tampoco ha sido tan loca como realmente me hubiera gustado. Mi locura, como mi cordura, fueron limitadas por eso que algunos llaman, precaución. Nada de que he sido libre por los cuatro costados y auténtico, sincero, loco y verdadero. He tenido una parte de pufo que mejor o peor fuí vendiendo. He sido héroe, pero también he sido villano y cobarde y miedica. He sido amigo de mis amigos, pero a veces he sido menos de lo que hubiera de haber sido. Años más tarde, he sido consciente de mis grandes fallos en éste aspecto y cuando ya era demasiado tarde para poder darle un remedio. Lo he intentado (el darle un remedio), pero claro el amigo que me había sufrido más que disfrutado, nunca entendió el significado del "oye perdona, me había equivocado" y porque su argumento se basaba "en no me jodas tío, han pasado años y décadas".

Pero como siempre digo y pienso, vida sólo hay una y es bueno que antes de quedarte tieso te enteres que tu amigo de aquellos viejos tiempos te está pidiendo el más sincero de los perdones y porque a éstas alturas de la vida que gano yo haciéndome el bueno de la película.




















PRAZA DA QUINTANA


 Mi querida praza da Quintana de Santiago de Compostela. A un lado se ve el muro de un convento (que nunca he sabido de que coño de congregación era) y de si realmente dentro de sus muros vivía alguien con aspecto de humano. En la parte superior se puede observar la casa de la parra (claro, la que tiene la parra) y a su lado, lo que hoy es una galería de arte (eso creo) y en el medio y presidiendo la foto, está la famosa escalinata da praza da Quintana, donde los estudiantes nos hacíamos los remolones y al mínimo rayo de sol aquello se llenaba de estudiantes con todo su bullicio. La foto está sacada desde el tejado de la catedral de Santiago, uno de los más hermosos sitios o lugares que yo he visto a lo largo de mi vida.

ESTRATEGIA


 Yo tengo una estrategia muy clara, ser claro y conciso y al pan, pan y al vino, vino. Intento ser consecuente y sino puedo jurar una cosa y porque nunca se sabe, pero si puedo prometer que moriré en el intento. Pasó mi época de juramentos incumplidos y porque sabéis una cosa, uno jura más veces y más intensamente conforme se encuentre más inseguro. La seguridad no te hace jurar en vano, la seguridad te hace sonreír todo ufano y orgulloso de estar vacío y hueco por dentro, la seguridad te asienta sobre fuertes pilares y por eso, cuando de verdad la tienes casi no te tambaleas. La mierda con sangre entra, nos decían cuando éramos pequeños, aunque ellos, los mayores, de aquellas se referían a que la letra con sangre entra. Por eso me sé todo el abecedario y por eso me sé de memoria lo que es vivir entre la mierda y por eso hice ese añadido. Pero no nos recreemos en ello, la mierda pasa como pasa todo en ésta vida que nos han dado y por tanto e igual que algunos me piden que no me recree en la depresión, pues otros me piden que me quede metido en la mierda hasta el cuello. Ahora bien, en éste mismo momento tengo que aclarar varias cosas: primero, porque ahora no lo estoy y segundo y más importante, porque no me apetece arrastrarme por el fando como una larva inmadura. Yo soy de los que levanto el vuelo rápidamente, pues para eso tengo unas preciosas alas blancas que despliego cuando huelo un mal rollo. Y cobarde no es la palabra correcta, es más bien ser precavido y el estar hasta los cojones de tantos malos rollos.

Ahora me va el buen rollete, pero claro, a mí manera. Es decir, no busco ni de coña que todo el mundo me quiera y porque sólo tener que pensar en ese todo tan dispar y tan lleno de marrones, me hunde en la miseria. Pocos y escogidos es lo que yo quiero, pocos y muchos menos que antes y porque con el paso del tiempo nos vamos haciendo más selectivos y exquisitos. Si somos pocos nos entenderemos mejor, habrá que hablar menos tiempo, podrás explicarte mejor y tendrás más facilidad para que ellos se centren en tí y tú en cada uno de ellos. Tampoco quiero ir de lobo solitario aúllando en las noches de verano, pero tampoco quiero formar parte de ninguna manada y menos cuando las manadas son jerarquía en estado puro. Yo, por libre y de vez en cuando aceptando un roce o una caricia. Aunque ahora estoy escuchando al paso del tiempo y él me está diciendo, que de cada cosa bonita que hay en la vida de cada vez habrá menos y al final de nuestros días, se convertirá en un bien altamente escaso. Besos, caricias, miradas tiernas y amorosas irán poco a poco desapareciendo y lo único que en mí va quedando, es la bondad de las palabras cariñosas y que de alguna manera yo sigo conservando. Quizás tenga un almacén de palabras cariñosas y yo ni lo sabía.




















Hoy pensaba en tí

 

Hoy pensaba en tí

hoy fugazmente pensé en tí

fue una idea que traspasó mi cerebro

fue una foto que nos hicimos

fue ese aroma a nuez moscada

fue una historia que jamás debió ser contada.

















HAY DIFERENCIAS


No soy yo el que tiene que decir las cosas a algunas personas. Bueno, soy yo y son otros y todos hacemos piña, pero eso no quiere decir que nos vayamos juntos a la cama. Hay diferencias, hay sutilezas y hay detalles que se nos escapan, pero que al fin y al cabo, nos vienen a decir que no somos una secta cerrada a cal y canto. Yo no tengo mucho que ver con algunos que como yo, les gusta meter caña. Meter caña es lo único que nos une y aún así y todo, meter caña es un término demasiado genérico que se puede interpretar de tantas maneras que es como decir, yo creo en la vida. Y yo también y me sumo a la causa, pero sabemos que cada uno se sumará a la causa por millones de diferentes motivos. Es difícil estar de acuerdo con alguien que no conoces, pero como lo que escribe coincide bastante con lo que tú dices, pues ya piensas que todo el monte es orégano y bueno y si tú piensas que eres buena persona, gracias al adn y a la lógica, sacas la conclusión de que también ella es buena persona. Lo del adn es una quedada, pero algo hay que hacer ante tanto aburrimiento. Y porque seamos claros y concisos, el día de hoy está siendo una mierda y no sé si aún estoy a tiempo de salvarlo.

A veces me viene a la cabeza un viejo pueblo gallego, suelo empedrado, un pequeño río lo corta por el medio, donde toca la banda de música del pueblo está bajo la plaza que hay debajo de nuestro balcón, al lado y justo al lado, tiene un balneario que tampoco diría que es hermoso, es un balneario y punto y que es más parecido a un polideportivo lleno de agua por todas partes. Pero el pueblo en sí, es precioso y entrañable por sus cuatro costados. Gente tranquila, aunque los que venimos de fuera siempre tendemos a pensar que sus paisanos son tranquilos y muy aburridos. ¿qué coño harán a lo largo de todo un año?. Pues lo mismo que hago yo en mi pequeño pueblo de Menorca, vivo, existo, respiro, suspiro y escribo y de vez en cuando me cago en alguien me cae muy mal o fatal. El aburrimiento no depende sólo de eso, del tamaño del pueblo o ciudad y porque mira que hay gente aburrida y sóla en medio de cualquier gran ciudad. Yo os puedo asegurar y hablo por mí, que no me aburro ni un segundo al día y si me abrro me pongo a ver una buena película o voy al gimnasio o quedo para jugar al padel o simplemente vagueo medio tirado en el sofá. Simpre hay cosas pendientes por hacer y sino las hay, te las inventas y ya está.

















A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"

"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...