LOS PERROS ROMÁNTICOS (Roberto Bolaño)


LOS PERROS ROMÁNTICOS

En aquel tiempo yo tenía veinte años
y estaba loco.
Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba.
Ni trabajar ni rezar
ni estudiar en la madrugada
junto a los perros románticos.
Y el sueño vivía en el vacío de mi espíritu.
Una habitación de madera,
en penumbras,
en uno de los pulmones del trópico.
Y a veces me volvía dentro de mí
y visitaba el sueño: estatua eternizada
en pensamientos líquidos,
un gusano blanco retorciéndose
en el amor.
Un amor desbocado.
Un sueño dentro de otro sueño.
Y la pesadilla me decía: crecerás.
Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto
y olvidarás.
Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.
Estoy aquí, dije, con los perros románticos
y aquí me voy a quedar.


CAEN LAS HORAS (Sara Mesa)

 

Caen las horas como gotas de aceite,
pesadas, lentas, doradas, tibias.
El aire está inflamado de plegarias,
de cánticos oscuros y enigmáticos.
Yo sé que algo sucede.
Debe de ser que es jueves y algo pasa los jueves.
Debe de ser que es lunes y algo pasa los lunes.
Debe de ser que es sábado y algo pasa los sábados.
¿Por qué no quedan huellas de mis pies
en este asfalto ardiente?
Debe de ser que no peso bastante.
Debe de ser que está lejos la arena.
Debe de ser que el tiempo pasa lento
y aún no te he encontrado.

Se suceden las horas como un hondo rosario,
como un rosario en sombras.
Yo debería pensar ahora en otras luces,
nadar con otros peces.
Aquí estoy resguardada.
La lluvia no me moja.
Mis párpados se cierran sin asombro.

El tiempo pasa lento;
no duele, no me toca.

ÉRAMOS LOS ELEGIDOS DEL SOL (Vicente Huidobro)

 

Éramos los elegidos del sol
Y no nos dimos cuenta
Fuimos los elegidos de la más alta estrella
Y no supimos responder a su regalo
Angustia de impotencia
El agua nos amaba
La tierra nos amaba
Las selvas eran nuestras
El éxtasis era nuestro espacio propio
Tu mirada era el universo frente a frente
Tu belleza era el sonido del amanecer
La primavera amada por los árboles
Ahora somos una tristeza contagiosa
Una muerte antes de tiempo
El alma que no sabe en qué sitio se encuentra
El invierno en los huesos sin un relámpago
Y todo esto porque tú no supiste lo que es la eternidad
Ni comprendiste el alma de mi alma en su barco de tinieblas
En su trono de águila herida de infinito


PADRE

 

Aquí padre,

amanece antes

como hora y media antes

y como te contaría yo

que en nuestra tierra gallega

la primera maravilla del mundo

es nuestra puesta de sol...


Pero padre, por aquí nace el sol

y el espectáculo es el amanecer

y recuerdo como disfrutabas del atardecer sobre las islas Cíes

y como vendías patria y orgullo del entorno de tu alrededor,

pues yo te digo padre

que si llegaras a estar aquí,

al más extremo este de éste viejo y desdentado país,

estarías sentado todos los días en el balcón 

y para ver aparecer el sol. 


Ves, 

pocas veces te lo digo,

pero de vez en cuando me suelto

y tengo que sacar bandera por ti

y es que a veces cuando veo salir el sol,

me acuerdo de ti y de tus puestas de sol.


Gracias padre por estar siempre alrededor del sol.

CAEN LAS HORAS

 

Caen las horas,

a veces se pegan al paladar blando

y se te hace muy difícil que sean deglutidas

pero en otras,

serán digeridas antes de ser comidas

y la queja será la de siempre

el tiempo pasa y a la velocidad del vértigo.


Mientras afuera, 

el viento sigue su variable curso,

lleva tres días desatado,

levantando olas y mares,

esparciendo espuma blanca salada,

y aullando por los tejados como un lobo solitario...

ES SENCILLO


No me canso de decirlo,

mi idea es sencilla.

Quiero resumir la vida en una sola palabra,

decir por ejemplo... "vida"

y en un simple segundo vendría

una secuencia bestial de acontecimientos.


Es sencillo,

quiero llegar al máximo del minimalismo,

lo que antes ocupaban 99 palabras,

ahora lo ocuparán 99 silencios,

y la palabra restante, 

sería la única nota discordante.

MI HORA BRUJA



Oír la profundidad del silencio,
recordar el sonido de una gota de lluvia,
lamentar la fragilidad de lo sólido
y añorar el sonido vacío de lo hueco,
testificar ante un gran jurado
demoler el pasado,
atrapar el presente,
decir...yo me comprometo...
y cumplir lo prometido y lo que tantas veces has dicho,
hacer balance de todo y del todo,
certezas fueron pocas,
pero fueron sólidas,
desaciertos...
una legión incontable,
tantos que al final, te quedas con tres,
y por quedarte con algo.
dudas...colgadas en las telarañas de la vida,
y sobre los rincones de mis pozos insondables,
amores...algunos y fuertes e intensos,
apuntalados sobre fondo claro oscuro
algunos con luces brillantes,
otros opacos y grises
amaneceres casi todos fueron grandiosos,
tardes siempre amables y brillantes,
mi hora bruja
las tres de la tarde...

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD (Charles Chaplin)


Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.
Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.
Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.
Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.
Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.
Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!
No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

EN REALIDAD...NO TE DIJE NADA NUEVO


En realidad...

no te dije nada nuevo.

Yo sé que me repito

y que canso y agoto

y que de vez en cuando me reboto

como un yonqui enmonado...


Yo sé que soy pesado,

que insisto con persistencia,

que peso como un peso pesado,

que no me convences tan fácilmente

con cualquier argumento...


Dios me dotó de dientes

y para morder y masticar

pero también me dotó de mi lado más terco,

soy tozudo,

soy un incansable tozudo

casi nunca daré mi brazo a torcer

ni casi nunca te diré

¡qué fácil es la vida!.

EN REALIDAD...


En realidad tengo dos hermanos,

dos hermanos de los que nunca hablo

y por estar emborronados, 

difuminados 

y tachados de mi mapa mental.


En realidad fueron mis dos hermanos,

ahora quedan antiguos vestigios de su existencia

pues ahora y desde hace un tiempo, 

he pasado página,

cambié de capítulo

y hasta tiré el libro de familia.


Y ahora son o fueron mis hermanos

porque llevamos los mismos apellidos,

porque tuvimos los mismos padres,

pero no queda una señal amable dentro de mi alma,

ni amable, ni cariñosa,

ni una sonrisa conmovedora,

ni siquiera queda un recuerdo que merezca la pena ser recordado.


Al final,

dirán que yo he sido el malo de la película

y lo he sido...

pero que quede igual de claro,

que ellos no fueron de buenos.

 Y si yo he sido el malo

ellos han estado a mi altura.

¿O ha sido al revés?.

CON LAS MANOS (Gata Cattana)

Mural de Álvaro Díaz García

CON LAS MANOS

No aman de igual forma
los ricos y los pobres.

Los pobres aman con las manos.
Los pobres aman en la carne y con gula,
en las peores estampas,
en condiciones famélicas y con
todo en su contra.

Los pobres aman sin bonitos decorados.
Entienden de lunes y de tedios domingueros
y de gastos imprevistos
de facturas y de angustias
que embisten
mes a mes
a quemarropa.

El amor de los pobres
no sale por la ventana
aunque el dinero entre
por la puerta,
(que nunca entra),
(aunque no haya ventanas).

Los pobres han aprendido
a amarse a oscuras por eso mismo.
Han aprendido a amarse mal alimentados
mal vestidos, malqueridos,
porque el hambre agudiza el ingenio
y en sus jardines también crecen las flores
(aunque no haya jardines).

Los pobres han aprendido a aprovechar
los vis a vis, entre jornada y jornada
de trabajo,
(aunque no haya trabajo)
y saben darse placeres nunca tasados
de valor incalculable
y han aprendido a disfrutar las circunstancias
y la sopa de sobre,
el viejo colchón y la cuesta de enero.

Y parece que su amor se yergue
indestructible a pesar de,
a pesar de las miles de plagas,
de los sueños frustrados y fracasos andantes,
de las crisis cíclicas y de hambrunas y de guerras,
más valiente que Heracles,
más Odiseo que Odiseo.

Y parece que su amor se extiende y se multiplica
al ritmo que se multiplican los pobres,
al ritmo que se multiplican los infortunios
y los desastres naturales que golpean
siempre en las casas de los pobres.

Y ese amor está a la altura de Urano,
a la altura de Urano y de Gea juntos,
y es el única arma
que tienen los pobres
para defenderse.

Por eso han aprendido a cultivar flores
y a cantar bien sus penas
y han inventado las mejores obras
y los mejores instrumentos.
Por eso entienden de arte y saben
encontrarlo donde lo haya,
aunque no lo haya,
(que siempre lo hay).

Y han aprendido a aprovechar el carisma
y la jerga,
y a escribir poemas inmortales
sobre amores complicados,
y saben de cosquillas,
y saben de boleros
y saben de desnudos
y de darlo todo,
que no es más que lo puesto,
las manos y la lengua
la forma de otear el horizonte
y los cánticos en contra del patrón.

yo solo se amar de esta manera
yo te amo como aman los pobres
y me temo
que por mucho mucho tiempo

esto seguirá siendo así

Juan Vicente Piqueras | “Oficio de cobardes”

  Nadie es perfecto, claro, y nadie sabe que por eso está vivo, que le debe la vida a sus defectos, que vivir es tarea de astutos, de cobard...