Algunas veces me pongo a leer cosas que he escrito
y hay momentos en que me hago las siguientes preguntas:
¿estás bien?
¿de verdad te encuentras bien?
¿hay algo que pueda hacer por tí?
porque la verdad es que me tienes preocupado
hay cosas que dices que son como para preocuparse
hay historias que cuentas que a mí personalmente,
me quitarían el sueño y hasta las ganas de comer.
Y si a eso añadimos
que te has pasado al lado más oscuro de la noche
y que duermes pocas horas
y que abandonaste el gimnasio y el pádel
pues no sé muy bien que decirte
desde luego no te voy a decir
que lo haces muy bien
que estás en el camino correcto de la vida
y porque en fin y te lo tengo que decir
has escogido el camino incorrecto
te has dejado ir
y te has pasado dos pueblos
y ahora es de suponer, que no sabes como salir
de semejante rompecabezas.
Tú, no me lo has dicho
que no sabes como salir de esa trampa
pero yo lo palpo y lo intuyo
se te ve en esa cara decaída y desvaída,
se te nota en los gestos cansados y aburridos
y en esa dejadez de tus movimientos alicaídos
y como si fueras arrastrando tu cuerpo por éste desierto
en el que ahora estamos viviendo.
Yo en parte lo entiendo
pero desde luego, no lo comparto.

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