Y como me voy a olvidar de aquellas tardes
en que mientras me acariciabas la espalda, me decías
eres un ejemplar único que estás en período de extinción
y me lo decías con todo tu recochineo
pero a continuación, insistías con el tema
casi no queda nadie como tú,
eres único, eres como el mejor vino que he bebido,
eres tan cariñoso, tan honesto y tan buena persona
que me estoy quedando sin argumentos
para poder mantener la distancia que hasta ahora nos
separaba.
E iba, parte en broma y parte en serio
y es que entre esas dos aguas te encantaba jugar
y de repente me espetabas a la cara
y como si fuera una bofetada
yo me iría a vivir contigo
y yo pensando por mis adentros
pues yo no
de momento, no
y mañana no sé lo que haré
y porque tampoco sé lo que puedo pensar mañana.
Pero mañana seguramente te diré el mismo, no
el mismo no que ahora te acabo de decir.
Yo soy un tío de principios
aunque mis finales tienen su propio peso específico
y no sé cual de los dos es el peor
¿si mis principios o mis finales?
y si afuera está lloviendo a gota gorda
y yo estoy escuchando su tintineo sobre el tejado
entonces yo,
no me responsabilizo de mis actos
y porque me hago un monstruo de dos cabezas
y empiezo a echar fuego por una de mis bocas
mientras que por la otra mastico mis miedos
y después, los escupo al suelo.

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