Lo tuyo fue una bala disparada desde lejos,
desde muy lejos
desde demasiado lejos
y como era de cabeza hueca
acabó explotando dentro de mi corazón.
Yo te felicito
tuviste la puntería necesaria para solo destrozar mi corazón
y sin tener que hacer prisioneros
me disparaste a larga distancia
y aún así, partiste mi corazón.
De todas formas y porque todo hay que decirlo
en cuanto sentí que me apuntabas
me dibujé una diana en mi pecho
y para que no fallaras en tu intención de partirme el corazón.
Yo soy así
y poco o nada puedo hacer.
Ni siquiera yo, puedo hacer algo por mí.
En el fondo sé que me encanta que me rompan el corazón
y que me lo hagan trizas
y como decía aquella famosa canción
tengo el corazón partío
y yo lo tengo partío de tal manera
que lo he convertido en un corazón compuesto por trozos
diminutos y microscópicos
y obré el milagro de haber convertido cada trozo en una nueva
ilusión.
En fin, que tengo un corazón troceado
pero quiero que sepas
que cada trozo de mi corazón
es un nuevo canto al amor.

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