¡HA MERECIDO LA PENA!

Antes de ser tal y como soy ahora

he sido muchas cosas, antes

a veces las he sido a la vez y al mismo tiempo

en otras, he sido guiado por el caos de mi propio universo

y en algunas otras, he sido demasiado estúpido

y he creído a alguien que sabía que me estaba mintiendo

pero tenía tanta necesidad de sentir su sinceridad

qué ¿porque no?

y ¿porque no darle otra oportunidad a alguien con un gramo

o un miligramo de humanidad?

y porque hay veces en que la humanidad se lleva tan

 escondida

que ni el mismo sabía de su existencia.

Y he aquí, uno de mis grandes fallos

yo lo intuía

y ese era mi único argumento de peso,

la simple intuición.

Y claro con todo ese argumentario a cuestas

llevé palos por todos lados

me dieron hasta en el paladar blando

me partieron el alma y como si fuera un jarrón de cristal

cuando cae al suelo

me dijeron de todo

y hasta lo que no tiene nombre

me condenaron al ostracismo más vil

pero aún así, yo seguí allí

vivo pero jadeante, 

disimulando hasta mi propia respiración, 

sintiendo cada bofetada en mi cara

y esperando una debilidad por su parte.

Todo en ésta vida tiene su momento

y hasta el enemigo más poderoso

baja la guardia en un determinado instante

y ahí, entras tú

tú con tu pequeña guerrilla de alucinaciones

a paso ligero

pero hiendo al centro neurálgico de sus operaciones

y entonces cobra sentido todo:

tanto tiempo de espera en silencio

tanto tragar saliva ante tantas humillaciones.

Y es cuando te dices

¡ha merecido la pena!

y al mismo tiempo

te calientas las manos con el calor que desprenden sus llamas.

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ROBERTO FONTANARROSA