Ida Domimijani
"La inversión de las causas y los efectos ha sido siempre uno de los pilares del discurso sobre la violencia política. En una jornada entera, no he oído ni una sola vez —con dos excepciones: Massimo Cacciari y Daniele Vicari— mencionar la guerra, el rearme y la catástrofe climática entre los factores violentos y generadores de violencia de nuestro tiempo. (Como mucho, alguien balbucea algo sobre la inflación y el coste de la vida). Mucho menos se mencionan las políticas represivas de los gobiernos (en Italia vamos ya por el octavo decreto de seguridad). O la descomposición de la UE, presentada durante veinte años como el faro luminoso de la novela de formación de la «generación Erasmus» y las siguientes.
Lo único que uno debe hacer, es vivir
Lo único que uno debe hacer
es vivir
y no mal vivir
ni arrastrarse por el suelo en plan baboso
ni mostrarse sumiso y complaciente
ante el que le pisa o le oprime
y decir que sí, cuando es no
o decir te quiero
cuando ya has dejado de querer
y me da igual por el motivo que sea
y porque yo no estoy aquí escribiendo
para indagar en el porqué de sus actos
ni de quién tiene o no, la razón
ni siquiera si has actuado correctamente
y porque lo hecho, hecho está
y a mí ahora
me importa el día a día
y lo que pasará al día siguiente
y porque al mes, puede que ya no esté
y al año, puede que esté bajo dos metros de tierra
y entonces ¿para que ver más allá?.
Hoy me siento luciérnaga sideral
emito energía positiva por donde voy
y hasta me siento un ser dotado de luz propia
y no entiendo muy bien ¿porqué me pasa eso?.
Dormí como casi siempre
bien en horas y mal en sueños o pesadillas
me desperté como muchas veces me pasa
totalmente envuelto en un sueño
y me costó y mucho, salir de él
y el día amaneció lloviendo
la lluvia repiqueaba en la claraboya del tejado
el tono de luz estaba amortiguado o casi borrado
y el gris era el tono dominante.
Pensé varias veces
que estaba en mi tierra gallega
y que ese tono de luz medio apagado o medio encendido
iba a durar más o menos lo que dura un mes
y que el otoño daría paso
a un invierno muy largo
y que un día cualquiera y entre la bruma de la mañana
se abriría paso una primavera preciosa.
Y yo que me siento un ser entrañable y otoñal
estoy preparando mi nido
ya pienso en setas y castañas
en leña para mi estufa de leña
y en la manta y en el sofá
y en poco más
y porque en todo esto
el escribir siempre está y estará presente.
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Tengo escamas en los dedos de tanto nadar a contracorriente. Tengo telarañas en el techo por tanto pensar y que algún día tendré que limpiar...
