HIJOS

             
Siempre tuve la ilusión de ser padre y ahora que lo soy, ¿qué?, ¿qué pasa?. Pues que me queda apencar con ello. Ahora en serio, si me toca apencar, pero lo hago orgulloso de ello. Tampoco voy de la bola, que el que no es padre no sabe lo que se pierde, porque simplemente sólo se pierde ser padre, pero gana en otras cosas y tampoco vale lo contrario, no sabes lo bien que se vive sin tener hijos. Hoy en día no sé como se vive sin tener hijos, pero casi hasta los 40 años, si lo sabía y hubo momentos que viví cojonudamente y en otros lo pasé fatal, así que nadie me endiose el tema. Con hijos pasa igual, pero con la diferencia de que al tenerlos no llegas a tocar fondo en tú lado más negativo y si aún así llegas a las profundidades más profundas o te recuperas o te suicidas o sea, no puedes permitirte el lujo de estar mucho tiempo sumido en la lado oscuro.

                                      El tener hijos te da otras dimensiones distintas, otra manera de pensar las cosas, de activarte vitalmente y de descubrir otros sentimientos. También aumenta el peso de tú mochila, la mochila de andar por la vida, pero al mismo tiempo, tú ombligo deja de ser el único. De todas formas esto que digo, no deja de ser generalidades, pues en la viña del señor hay de todo, hay personas que con hijos o sin hijos, siguen siendo igual de egoístas y de egocéntricas y entonces, les dá exactamente igual, un gato que un perro o que un niño o que un amigo.

                                     No creo que haya fórmulas universales, pues la educación de los hijos se basan en unos principios y el que no los tiene no los tendrá nunca, pero donde se demuestran esos principios, es en el día a día y en la lucha de cada día, pues ahí es donde está el verdadero campo de batalla, en la lucha por sobrevivir, a veces y por vivir, muchas otras y no dejarte llevar por los problemas cotidianos. Y hay que pensar que por ejemplo en mi caso, esos problemas cotidianos se multiplican por tres, por cada uno de mis hijos, aparte del mío. Pero cuando uno está contento y satisfecho de si mismo y de lo que le rodea, se puede con tres y se puede con veinte. ¡He dicho!.

EL EFECTO PLACEBO

                          Todas las semanas leo "el Pais semanal", me gusta leerlo y siempre dejo para lo último, el artículo de la psicología. Nunca me sirvió para nada, pero cuantas cosas leemos en el día y no nos sirven de nada, quizá sea el dichoso por si acaso, el por si acaso ésta vez dicen algo interesante. Pues ésta semana escribe una tía en artículo y que se llama: "nuestra Mente y la Salud". Bueno, la tía al principio menciona citas de unos cuantos colegas y después entra al trapo, con un ejemplo. Resulta que la tía tuvo un accidente de moto y quedó echa una mierda, se jodió 9 vértebras, con fracturas, aplastamientos y fisuras de diversa consideración, lo que os decía quedó echa una mierda. Lógicamente tuvo que pasar 3 meses encamada e inmovilizada totalmente y después otro tanto, rehabilitando su musculatura atrofiado, en total 6 meses tirada como un trapo.

                                   El traumatólogo le auguró un mal futuro (a lo mejor tenía un mal día, ¿quién sabe?) y le dijo que alguna de sus vértebras quedaría aplastada de por vida. Y ella decidió desafiar semejante pronóstico y utilizó el efecto placebo: cada día visualizaba el crecimiento de sus vértebras y que podía moverse con total flexibilidad, además de seguir un régimen alimenticio que le sirvió para prevenir la descalcificación.

                            
                                        Dos meses y medio después obró el milagro, las vértebras supuestamente aplastadas de por vida rehicieron su altura y las recuperó al cien por cien. "Las vértebras están vivas y han crecido", concluía la tía. Pues joder con el efecto placebo, al carajo todas las medicina y hasta la cirugía. Si se trata de eso, de visualizar en plan positivo, pues yo me apunto a ésta escuela tan saludable y que tiene como lema: "La creencia activa la curación", dicho textualmente. Ya sabeis si os fostiais bien fostiado y quedais paralíticos, teneis que positivar la situación y apreciar el hecho de estar vivo y visualizar el futuro con la movilidad restablecida y como dice ella: "danzando en el Cirque Soleil", ahí es ná, con el Circo Soleil, nada menos.Y entonces ya creais la creencia, la de que podeis andar y eso al parecer activa la curación. Ya sabeis, para que no se diga que en éste blog no se dan consejos prácticos. O sea que a creer y a positivarlo todo. Las reclamaciones se las mandais a la tía que escribió sobre el tema, yo no me responsabilizo de nada, yo sólo aconsejo.

ESTOPA

              Hoy ya es día 17 de octubre y es jueves. Ya se acerca otro fin de semana y es que el tiempo es voraz como una piraña. Son las 13,30 de la tarde y la mañana transcurrió entre papeleos, bueno y ahora ya estoy al volante de mi máquina. Sigue el mismo calor de estos días y yo alucino, pues estamos a mediados de octubre y sin poder decretar el otoño y encender mi estufa de leña. Bueno, paciencia, dijo el santo Job, y paciencia, también digo yo. Como supongo que le pasa a todo dios, yo tengo cada vez más miedo a perder el momento en que me encuentro, pues cada día disfruto más de mi espacio vital y ya se sabe cuando uno se encuentra bien o mejor dicho se encuentra pletórico consigo mismo, el pánico intenta hacer estragos. De momento lo intenta y está controlado y es más, le hago un seguimiento que te cagas y si intenta levantar su cabeza se la corto por el cuello.

                                             Estos días me recorre una sensación extraña y que tiene que ver en como se deben decir las cosas y me explico. Llevo meses repartiendo estopa o  sea diciendo cosas pendientes y actuales, a quién lo requiere o que yo pienso que lo requiere y ahora empiezo a dudar en el método, pues es verdad, que tenía necesidad de decir lo que pienso, pero creo que las formas las he perdido. Vamos a ver, que no se puede ir por la vida diciendo, que tú eres un hijo puta o un cabrón de mierda y quiero que entiendas que tengo necesidad de decírtelo. Aunque no todo fueron malos asuntos y también he dicho muchas veces lo contrario, pero lo negativo hacia alguien, no se puede, ni se debe, expresar de esa manera o por lo menos no debes esperar que la otra persona te entienda. Si vas así de cara, tendrás que recibir también de cara. Y tampoco me preocupa en exceso recibir, pero sí me preocupa que a éste ritmo me quede sin amigos o amigas o sin nadie.

                                             
Y eso es lo que le estoy dando vueltas, estoy intentando ser en definitiva más asertivo o más comprensivo o sea entender más el funcionamiento de las personas y ponerme más en su papel. Llevará tiempo y tener mucha paciencia, como decía el santo Job, porque a éste ritmo no voy ni a quedar yo, pues yo también me doy estopa, no creais que no, me doy la misma que le doy a los demás, ni más ni menos.

LA CLANDESTINIDAD - Parte IV

                         Mi llegada al piso, fue bien acogida por mis compañeros, era una solución para tener que pagar menos. A los pocos días, empezaron a venir chavalas, venían a darme la bienvenida y de paso a darme un buen repaso. Resulta que me precedía la fama. Durante los dos últimos años en Vigo, se habían organizado muchas huelgas y manifestaciones de estudiantes y de todas y en gran parte se me hacía a mi responsable, en parte era cierto, pero seguro que no tanto. Ya se sabe que en esos momentos hacía falta crear líderes y victimas del franquismo. Y a mi de momento me tocó ser el líder de los estudiantes de Vigo y ésta era la fama que me precedía. Yo, por mi parte no me opuse para nada a aquél desfile de tías, era el rey de la selva y aquello era una orgía perpetua. Me dejé querer todo lo que pude y más, yo andaba como flotando entre tetas y más tetas y durmiendo sobre almohadas de pubis, ¡qué más quería!. Después empezaron los exámenes finales y hubo que hincar los codos y ahora lo de follar ya era sólo de vez en cuando.
 
                                   Prosiguió el verano sin muchos cambios, bueno sí, de nuevo volví a Vigo y me puse a currar en la cosecha de manzanas, ¡el kilo a peseta! y a principios de Septiembre, volví a Santiago. El 1 de Octubre de 1975, es una fecha que llevo marcada en el alma, nunca nunca se me olvidará el 1 de Octubre. Ese día me fuí con un amigo y compañero revolucionario, a matricularnos en la Facultad. Cogimos los papeles de las matrículas y nos fuimos a la cita con nuestro contacto. La cita era en una plaza grande y nosotros quedamos en una esquina determinada y al lado de una cafetería muy conocida en Santiago. Pasaron los minutos y el tío no llegaba, empezamos a inquietarnos, ya no sabíamos lo que hacer y ya empezamos a preocuparnos. Para que pasara más rápido el tiempo, nos sentamos en un alfeifer de una ventana y nos pusimos a cubrir la matricula, entonces con los nervios no parábamos de ver hacia donde suponíamos que tenía que venir el tio y a continuación seguíamos rellenado la matrícula.

                                      Era una sucesión, de miradas ansiosas y de escribir a ratos. Estábamos tan atontados, que no reparamos que hacia donde mirábamos con tanta frecuencia, había dos policías nacionales. Y claro, de tanto mirar hacia ellos, se fueron mosqueando y cruzaron la calle y empezó el baile. Como íbamos a una reunión clandestina, íbamos cargados de papeles y escritos y todos muy comprometidos. Así, cuando sacaron el primer papel raro, ya vino de inmediato una furgona con nosecuantos policías y pa dentro y a la Comisaría sin más preámbulos.

                                      La llegada a la comisaría fue interesante y muy bonita. Los policías hicieron una especie de sardana e hicieron un  círculo pero con nosotros en el medio. El primero te daba una buena hostia y llegabas al segundo, el segundo te la daba aún más fuerte y llegabas al tercero y así consecutivamente. Era una noria de hostias, un baile nuevo. Los policías se iban caléntando y ya no preguntaban nada, sólo estaban centrados en nuestras caras. Llegó un momento en que pararon un rato y me acuerdo que mi amigo quiso aprovechar éste momento y les dijo que por favor,
no le dieran en el ojo derecho, pues le habían operado del conducto lagrimal el día anterior. Empezó de nuevo el baile y ahora las hostias iban todas dirigidas al ojo de mi amigo, pronto aquello no era un ojo, era una tomatera. Cuando se cansaron de dar hostias, hubo uno que nos dió una pista de que iba aquello.

LA CLANDESTINIDAD - Parte III

                       Apenas duré dos meses en los Astilleros. Entonces, me fuí a otro curre, a una fábrica de gaseosas. Me tocó el peor curre, al ser el último en llegar, me tocó la cadena de producción. Esa que empieza a funcionar y sigue y sigue y sigue y es que no había descanso ni para mear. Se me ocurrió, que la cosa tenía que cambiar y me puse a ello, intenté empezar a hablar con los compañeros proletarios, a quejarme de tanto currar, que no hay derecho,  que sólo soñaba con botellas de gaseosa, etc... Y me llamó la atención dos cosas: una que eran todos muy jóvenes, bueno más o menos como yo, y la otra que en cuanto les hablaba del tema, se ponían a currar más. Hasta que un día se me apareció la Virgen, era Viernes y para pasar el fin de semana en sus casas, vinieron los padres de los demás currantes, a recogerlos. Me olió chamusquina eso de venira buscar a todos unos currantes proletarios, y de repente se levantó el telón y entonces me di cuenta que eran adolescentes con discapacidad mental y convenientemente explotados y que para ellos y para su familia, era un favor del patrón que les diera un puesto de trabajo y claro, pagándoles una puta miseria. !Maldita sea su estampa del cabrón del patrón!, no se conformaba con esclavizarnos en una cadena sin fin, si no que aquello, ya era una  explotación más vil, era el colmo del esclavismo.

                                  Entonces decidí, que esto del proletariado se lo dejaba para otros, a otros más fuertes y aguerridos que yo y eso sí, me hice la fuerte promesa de poner en mi lista de sitios pendientes de ser quemados, aquella fábrica de mierda. A partir de ese momento tenía muy claro lo que quería y sólo quería estudiar y el proletariado se los dejaba para otros.

                                 En ésta fábrica aguanté cuatro meses más, ¡qué remedio!, se me hicieron cuesta arriba, la moral la tenía por los suelos. Después ya me centré del todo en mis estudios y no dije nada a los demás, pero mi decisión ya estaba tomada. ¡A tomar por culo todos los trabajadores del mundo! y mi trabajo a partir de ahí sería, aparte de la revolución, el incar los codos con toda mi devoción... Y así hice, pero al no tener ingresos me quedé sin pasta, entonces tuve que plantearme el volver de nuevo a mi casa. Así, que volví a mi casa con el rabo entre las piernas, pero en el fondo muy contento y con la esperanza de que llegara el momento de irme. Y así fue, hubo una convocatoria  y que tuve la suerte de poder aprovecharla y como en Febrero aprobé y en marzo, ya me trasladé a estudiar a Santiago.

                                        En Santiago me tocó contactar con mis nuevos camaradas, a los cuales por supuesto no conocía de nada. Por tanto, tuve una cita clandestina en una cafetería. A la cual acudí con periódico doblado, tenía que ser un periódico raro, que no fuera común en un estudiante, creo que fue el ABC. El tema era que quien tenía que contactar conmigo, de alguna manera tenía que identificarme ante él y de ahí que llevara un ABC y si aún así se tenía alguna duda, mi contacto me hacía una pregunta muy rara, por ejemplo: ¿Como se llama el perro de tú vecino? y yo tenía que dar la respuesta correcta, que era a su vez igual de extraña, y yo respondía, "se llama me pica el culo" y tenía que ser ésta la respuesta.

                                     Despues ya nos ibamos de la cafetería y ya concertábamos otra cita para la primera reunión en mi Santiago del alma. Que ilusión tenía y que alegría de poder estar allí, libre y a mi puta bola. Como llegué en el mes de Marzo, a través de mi contacto revolucionario pude irme a vivir a un piso,en el que no conocía a nadie, pero al parecer eran todos fiables. Así, que un día me trasladé a mi nueva casa, tenía tres compañeros de piso y como llegué el último, me tocó la habitación que quedaba libre. Era una mierda de habitación, cutre hasta la bandera y es que apenas cabía la cama, era interior y sin ninguna ventilación, pero era lo que había y a mí de aquellas lo que menos me importaba, era el
como era la habitación..

¿NACIÓN?

                           Con estos follones del derecho a la autodeterminación y de independencias y de naciones, salen a la superficie viejos interrogantes, que desde tiempos remotos tengo. Yo sinceramente no tengo claro que es una nación e insisto en que no tuve nunca una respuesta clara. Porque yo pienso que el concepto de nación se basa sobre todo en el idioma y el resto de los atributos patrios, derivan de ese concepto y me explico. Pues de el idioma deriva la cultura nacional, algo que les une como una tribu. Después les unen costumbres sociales, deportivas, que no siempre se cumplen, etc...Los himnos y banderas, no determinan nada, vale de ejemplo, que entonces serían nación los equipos de fútbol y creo que así no es. Y lo del idioma tampoco se cumple siempre, pero bueno es el nexo que encuentro más frecuente dentro de lo que son las naciones.

                                             Porque después los rollos históricos son componendas o añadidos, que valen para unas cosas y para otras no. Por ejemplo que una nación fue independiente durante un siglo o más tiempo y después resulta que lo fue a la fuerza, por ejemplo. Pues si sólo tenemos en cuenta ese criterio, Gibraltar, Ceuta o Melilla, cumplirían ese requisito y en cambio no son naciones, son territorios ladillas. Por tanto y volviendo al principio, ¿qué es lo que se define como nación?.

                                                Pues yo creo sinceramente, que se define según el peso que tenga la reivindicación, tanto internamente o sea que el pueblo que lo exije, esté convencido al cien por cien o casi y por tanto depende de la fuerza que hagan y como externamente, depende del peso que tenga esa nación a nivel internacional o si internacionalmente, resulta que ahora interesa que ese pais se independice y aclaro, que también puede pasar lo contrario, que por cuyuntura geo política o como le llamen, interese que ese pais se anexione a otro o que se fusionen o hagan el pino. Y por supuesto, el vínculo que tenía con el Estado en que estaba o está, ahora se muestra más débil, por ejemplo si el Estado en que estaba inmersa esa nación se va debilitando y sirva por ejemplo el caso de Catalunya.

                                                 Pues en épocas de vacas gordas y donde la crisis era inexistente, el clamor independentista era un grito solitario y a medida que ese Estado se ha ido debilitanto, ese grito se va convirtiendo en clamor. No sé si me explico, pero os juro que lo intento. De todas formas, sigo diciendo que el clamor, es por el derecho a la autodeterminación y si llega un momento, que puede llegar, en que fuera un clamor independista, pues que se separen si quieren, están en su derecho. Pero ví la necesidad de aclarar esto, pues estoy harto que se mezclen argumentos y que se meta historia por meter y la historia en sí no es determinante. De todas formas, sigo casi en la misma duda que al principio, ¿qué es lo que en realidad determina que un pueblo sea una nación o no lo sea?.

UN PUNTO NEGRO (Poema)

                                                                                Soy un punto negro,
un punto apenas perceptible,
apenas perceptible en la inmensidad de la ciudad,
me veo, me contemplo
y me percibo en otra dimensión,
 y observo como el punto apenas se mueve,
y como juega al escondite,
a veces se muestra y en otras se pierde.

 Es un punto oscuro, milimétrico,
  un punto entre millones de puntos,
y que es un punto lanzado al azar,
y que es una abeja dentro de un panal,
cruza, anda, se para y de nuevo se pone a caminar.

Desde el espacio yo lo contemplo,
y apenas lo percibo,
pues es un punto dentro de la globalidad.

Soy un dios en los infiernos,
soy un te quiero en el olvido,
soy la esperanza sin vuelta atrás.
Soy la miseria en vida,
soy el mensajero de la muerte,
en fin, soy lo que quiero ser,
un ser con sed de vida,
una alimaña del tiempo,
un espíritu con alma,
y sí, aquí estoy,
soy y seré ese punto negro,
ese punto negro, que a duras penas se ve.

LA CLANDESTINIDAD -Parte II

                       Al otro Director de Instituto, al anterior, que presumía de ser un tio muy rojo, pero que en clase era un cabrón fascista, que se reía, humillaba y ridiculizaba a todo dios y con esa prepotencia que sólo da el poder, aunque fuera un poder muy pequeñito, pues le pasó que empezó a circular una idea y pensamos en su Volswagen rojo, que él amaba tanto. Y un día cualquiera y aún ahora no sé el porqué, el coche apareció en llamas y quedó en un esqueleto carbonizado. No sé, ¿a lo mejor por la noche le cayó un rayo?, la casualidad tiene su aquél, pero el caso es que ardió como una cerilla. El pobre desgraciado prepotente y después de ésta anécdota, también acabó dimitiendo. En las asambleas programábamos las acciones y revueltas, una de ellas era conseguir que el autobús escolar fuera gratis, así que convocamos a todo el Instituto a subir en el mismo autobús oruga (los que son muy largos y en el medio llevan una especie de fuelle), lo hicimos en masa y dentro nos desplazamos a su parte trasera y todos al tiempo nos pusimos a saltar y claro el autobús hizo crak!, se partió en dos, petó por su punto más débil, por el fuelle. Despues de ésta nos quedamos sin bus, pero sin bus para nada, ni gratis, ni pagando y así que nos pusimos a andar y esto si que era gratis.

                                               En Vigo, en nuestra vida cotidiana, no todo era revolución. Nos daba tiempo a divertirnos y tambien a follar como cosacos. Esto último tenía su guasa, pues a la hora de organizar orgías ya no había ideologías. Nos juntábamos anarquistas, troskistas, comunistas y maoístas, todos en piña, en el campo o en la casa de cualquiera. Una vez presté mi casa de la playa mejor dicho la de mis padres y a los cinco minutos, tirando a mucho, ya estaban todos chingando como brutos, yo empecé a agobiarme y a pensar como iba a quedar la casa después de éste folleteo. Yo veía bragas, calzonzillos y condones por todas las esquinas, así que en ese mismo instante decidí que a partir de ahora, me era mejor ir a follar a casa de los demás y nunca más en la mía.

                                          A los 16 años o sea un año después, la revolución ya ardía por mis venas y sólo pensaba en la lucha armada y como derrocar al poder y por supuesto en como instalarme en él. Así,que empecé a estar más incómodo en casa y para irme provoqué que el ambiente se hiciera irrespirable, para mi y mis padres. Llegaba a casa siempre tarde, hacía lo que me venía en gana y así las broncas fueron el plato de cada dia y claro, que llegó el momento esperado, una gran bronca, un portazo y asunto arreglado. Me fuí con mi orgullo a cuestas a vivir a otro sitio, ya sabía a donde iba, todo estaba perfectamente planificado y pensado, y me instalé en un piso junto a otros dos iluminados más. La vida transcurrió, pero hubo que hacer varios cambios. Al no tener pasta, no quedaba otra que ponerse a currar y lo primero era pasar a clase del Instituto nocturno, así podría currar por el día. Así lo hice y empecé currando en unos Astilleros. Aún se deben estar meando de risa los currantes, al ver a un chico fino, con cuerpo y manos de señorito, en aquel tugurio lleno de ruidos  metálicos y de un fuerte olor a soldadura y a tabaco.

LA CLANDESTINIDAD - Parte I

              De Santiago de Compostela, recuerdo que también fueron tiempos de clandestinidad y de revoluciones, aparte de Universidad, pero no sólo en Santiago, también en Vigo aprendí éstas artes de esconderse, disimular, camuflarse, escaparse y también, acojonarse. Yo a los 15 años, era una especie de hipie ya casi en extinción y al mismo tiempo, era una esponja que absorvía la nueva moda, la era de la revolución, la revolución pendiente. Entre éstas dos aguas andaba y en ese verano se me ocurrió hacer un viaje por toda España y cuando junté la pasta necesaria, me puse un día a hacer dedo y emprendí mi viaje a lo desconocido. Por el camino quedaron Astorga, Asturias, el Pais Vasco, Navarra, Cataluña , Valencia y vuelta de nuevo al hogar y por la vía recta. No fuí capaz de completar el círculo, pues en mis planes estaba dar la vuelta a toda la península Ibérica, pero después de un mes de dormir en los parques urbanos y a veces en alguna pensión de mala muerte, estaba ya muy cansado, aparte de sucio y hasta los cojones de hacerme el hipie. De éste viaje, no saqué muchas conclusiones, quizá la de que ahí fuera, había un mundo extraño y no conocido hasta ahora y me quedé con la firme promesa de conocerlo más adelante.

                                                  Ese invierno, yo seguía con mis flores cultivadas dentro de mi cabeza, hasta que un reciente amigo  empezó a comerme el coco: que si las libertades, que si los derechos sociales, que si la clase trabajadora....., y yo enganché el anzuelo rápido y como siempre que me meto en algo, me metí hasta el fondo y hasta las entrañas y así pronto estaba organizando paros, manifestaciones y asambleas. Sin apenas darme cuenta, ya estaba metido hasta las trancas y ahí aprendí a saber manejarme en ese submundo, que es la clandestinidad.  Las reuniones eran de 3 o 4 personas, no más, por cuestiones de seguridad. Para llegar al sitio previamente concertado, había que cumplir una serie de normas, que estaban dentro del catálogo de la clandestinidad. Pasar por comercios con amplio ventanal y a través de su reflejo ver si alguien te seguía, pararse a atar un cordón del zapato y observar, dar unas cuantas vueltas a la manzana antes de entrar y por fin ver a las ventanas del piso de reunión, si las persianas estaban alzadas, era vía libre y si estaban bajadas, es que había un problema y había que acudir a la próxima cita en otro lugar ya concertado con anterioridad.

                                                Esta película de ciencia-afición, se repetía en cada reunión. Esto le daba sabor a miedo, pero tambien la daba emoción y ésta emoción siempre era más grande, que la propia reunión. La salida, era de uno en uno, con espacios de cinco minutos y ya en la calle ya no nos conocíamos en absoluto. Desde aquí, desde ésta célula clandestina, organizábamos todo: asambleas, pintadas, manifestaciones,...El resto del trabajo era transmitir órdenes a diestro y siniestro y hacer que se cumplieran. En mi Instituto, recuerdo las asambleas, los paros y demás protestas, que organizábamos. Recuerdo el día en que el Director del Instituto se puso a llorar en la clase, por tanto lío montado y allí mismo, delante de todos y con las lágrimas cayendo por sus mejillas, anunció su dimisión. A nosotros no nos dió mucha pena, no eran tiempos para penas y menos para lágrimas, eran tiempos de luchas y de reivindicaciones. ¡Así era de dura la revolución!.

QUEJARSE, SIEMPRE QUEJARSE

       Quejarse de todo, es innato a nuestra condición humana. Nos quejamos, por ejemplo, cuando nos levantamos temprano. Tambien nos quejamos si nos levantamos antes en la hora, como si es en la hora programada e igualmente, si nos despertamos tarde. Esto es pura condición humana, la llevamos marcado en nuestra constitución genética. Si llueve, porque me mojo. Si hace sol, porque no llevo gafas de sol. Si está nublado, porque quería verlo claro. Si hace viento, porque el viento me altera y además me despeina, etc...

                                   Hoy en mi curre, salí de una guardia de 24 horas, agotado y cansado, pero a la vez muy contento. Ayer por el día, tuvimos tres asistencias muy banales y patateras, en cada una de ellas, salió como correspondía, el comentario de siempre:  "Para esto, necesitan avisar a una UVI Móvil". Esto era cierto, pero es verdad que nunca estamos contentos, pues era verdad, la futilidad de los tres avisos, pero al mismo tiempo esto debía de ser un alivio, no has tenido un buen marrón y eso siempre es de agradecer.

                                   La noche, por suerte, fue tranquila. No tanto para mí, pues me costó conciliar el sueño y no caí en los brazos de morfeo hasta las 3 de la mañana. Me levanté de motu propio, a las 7,30. Hice mis meadas y lavativas, y a las 7,44, hice lo que nunca hago, me lo pensé dos veces y no tres. Me fijé en la hora y me dije para mis adentros que sólo quedaban 15 minutos para salir y me dejé llevar por el ansia y las ganas y ya no me pude reprimir más y comenté en alto a los compañeros: "Ayer tuvimos tres avisos, menos mal que nos respetaron el resto de la guardia" !!Que se me ocurrió decir!!, la cagué y sin quitarme el pantalón, no pasó un sólo minuto y sonó el teléfono con toda su urgencia y nos mandan para un buen marrón. La cosa fue complicada y más que se complicó. La asistencia desde las 7,45 se prolongó hasta las 10. En éste aspecto rompí una norma básica, no se debe hablar nunca, pero nunca, de lo bien que nos va, por lo menos hasta que no tengas in corpore presente, a tú relevo.

                                    Volviendo al tema que toca. Al salir a atender a una asistencia tan grave, aquí hay que poner los cinco sentidos y alguno más extra, además de tener que usar toda la parafernalia que se usan en las emergencias médicas . Y esto supone concentración y tiempo, mucho tiempo, en concreto éste servicio nos llevó 2 horas y 15 minutos. En éste caso, aparte de la mala suerte, pues quedaban 15 minutos para realizar el cambio de turno, dada la gravedad de la asistencia, empiezan los comentarios sobre éste tipo de actuación:  !menudo marrón!, ya podía no ser nada y así haríamos el cambio a la hora que toca y ya estaríamos cada uno en su casa,...Como si el esnafrado eligiera esa hora para jodernos.

                                   En conclusión, si los avisos son banales, el problema está en su propia banalidad y como somos, en éste caso, "grandes especialistas de las emergencias médicas", que pintamos en este tipo de asistencia. Y si el aviso es una emergencia real, el problema está en la gran trabajera que nos queda y la mala suerte que tenemos por caernos este aviso a la hora que no toca. La cuestión está de nuevo en quejarse de todo.
     
                                  Claro que, los hay más propensos a quejarse de todo. Algunos llevan la queja hasta la extenuación, se hacen cansinos y jartibles y te hacen perder los nervios .Esto se puede deber a dos causas: una, que se quejen porque son de por sí, unos auténticos coñazos y la otra causa se debe, a que para templar sus nervios, tienen que vomitar todo lo que llevan dentro y hacia los demás, claro. En definitiva, tener el punto medio, el del equilibrio imperfecto, el perfecto no existe, el ser lo más objetivo posible, el no demostrar tús nervios y el mantener una actitud y compostura acorde con la situación y que en situaciones extremas, se hace cuando menos que imprescindible mantener, no es tarea fácil, no lo es.

                                  
Como veis en todos los sitios cuecen habas y el tema en conclusión es el mismo. ¡Quejarse, siempre quejarse!.
 

LA CEREBROCTOMÍA TOTAL

   Miércoles 16 de octubre y hoy luce el sol en todo su esplendor y sin cortarse un pelo. Hoy me siento 8, de la escala del 0 al 10 o quizá un 7, pero no más ni menos. En cambio de empanada mental me pongo un 10, por lo menos de momento. A veces pienso que en mi vida de asueto, debía pasarme como en el curre y tener que pasar de 0 a 100 en un segundo, para quitarme de un tirón esa costra morriñenta y llena de legañas de color miel o meliráceas. Porque es lo que tiene la vida de pueblo y más en una pequeña Isla, que para que pase algo tiene que venir Mariano Rajoy, por lo menos.

                                    Hoy y no sé el porqué, el asunto va de gafas, quizá sea porque las mías están opacas y rayadas. Pero el caso es que pensaba que no sólo se usan gafas para corregir los deficits visuales, sino que hay otro tipo de gafas. Son gafas invisibles a nuestra penosa vista humana, pero existir existen, me lo dijo el pajarito de Nicolás Maduro, el lindo pajarito Hugo Chavez, que por cierto también usa chandal con la bandera venezolana. Bueno pues pensaba, que hay gente que usa esas gafas invisibles por distintos motivos, unos se las ponen y así sólo ven pasta o guita, otros  sólo ven su ombligo, otros más, sólo ven tías en pelotas y otros, sólo ven defectos en el otro y un largo etc... Como veis cada uno cubre su déficit o su paranoia, el problema está, cuando se juntan varios defectos en su cerebro, porque de momento no hay lentes progresivas para solucionar éste tipo de deficits y sólo hay una solución quirúrgica, la Loboctomía radical o mejor dicho la Cerebroctomía total, que no les queda ni una pizca de cerebro, que es mejor prevenir que lamentarse después. Y para que se sientan útiles, se les pone en una esquina a vender cupones de los ciegos, por ejemplo y así se solventaría el problema de la Once, que carecen de ciegos verdaderos. Que ya está bien de que los golosos se aprovechen de los ciegos, que como no ven, van esos golosos o también mal llamados diabéticos y les quitan su puesto de trabajo, el
ser vendedor de la Once. ¡Joder que los golosos monten su propia organización!.

         

A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"

"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...