ME FALTAN (Poema)

Me faltan cosas,
me faltan más de un millón de cosas,
pues tengo carencias
y necesidades incumplidas,
me falta tu aliento de maga,
y esas palabras que siempre repetías,
"te quiero y te querré siempre".

Me faltan tus risas de entusiasmo,
y tus ojos abiertos como platos,
y esa dulce mirada,
esa mirada entre tierna y entrañable.

Me faltan tus caricias,
tus besos, tus penas, tus llantos,
me faltan tantas cosas,
que yo mismo me atropello,
y sólo puedo decir,
Me falta, me falta, me falta,...

Me faltan cosas,
cosas que tuve entre mis manos,
o ¿ya no te acuerdas?
no te acuerdas de nada,
y como ponías mi brazo como almohada,
ni cuando te acariciaba el pelo,
y me decías entre susurros,
y risas nerviosas,
si esto no es la felicidad,
¿entonces que es?,
si tú, eras tú,
eras tú la abarcabas mi espacio,
y eras tú la que eras un chute de vida,
y también un trozo de mi cuerpo,
y
eras sangre de mi sangre,
y tus latidos eran los míos,
y ahora, mira como me tienes,
postrado ante tu sombra,
y recordando,
que un día me quisiste,
y yo ya no puedo más,
o vuelves a mi,
o seguiré encadenado al recuerdo de tu cuerpo.


MIEDO A MORIR (Poema)

Hay algo que se mueve dentro de mi,
pues noto sus extraños movimientos,
y tiene corazón, pues siento su latido,
y tiene sus piernas, pues anda y anda rápido,
y a veces, debe jugar a esconderse,
pues se para y después corre,
y cuando corre, me hace cosquillas,
y cuando se esconde,
me produce molestias,
y habla, canta y baila,
y al son que bailan mis tripas,
y cuando se cansa, descansa,
y observa las cataratas de mi sangre,
y como sus aguas revueltas,
hacen remolinos y burbujas de aire,
y como al final,
todo desemboca en un mar de sangre,
y ese mar es el que me atormenta,
ni duermo, ni sueño,
sólo siento tormento,
y miedo, mucho miedo,
miedo ¿a que?,
miedo a lo que llevo dentro,
porque no es un ser humano,
es otro ser y que está vivo,
yo sólo noto,
y siento como salta de órgano en órgano,
y como se tira por mis fascias musculares,
y como también
se ríe a carcajadas,
y es que el miedo me puede,
miedo a que un día se quite la máscara,
y estalle e invada mi torrente sanguíneo,
y se aloja en todos mis rincones,
y anide y se reproduzca dentro de mis células,
y me devore poco a poco,
y hasta que no quede nada de mi,
es miedo,
 y en definitiva, es miedo a morir.

PEQUEÑOS ATRACOS DE CADA DÍA


Acabo de ir a comprar tabaco y de repente en plena calle me entra un tío, yo ya lo venía venir, supongo que por instinto, ante que él disparase. Así que en cierta forma no me cogió desprevenido y ya esperaba su petición y efectivamente así la hizo y me dijo: "Tengo cáncer terminal de riñon y la medicina que necesito me cuesta 5 euros, ¿me podías dar algo?. Pensé a toda hostia en un segundo y medí todas las posibles opciones. Por un lado podía seguir mi camino y decirle simplemente que no, aunque en ese momento no pasaba nadie por la calle y si el tío se ponía farruco, pues me tendría que ir por patas y dejé esta opción como posible. Pensé en otra, en desmontarle claramente su tinglado y para eso llegaba  con preguntarle, que tipo de cáncer renal tenía, pero a continuación, podía venir un silencio tenso, de esos silencios donde te mides con la mirada y me pasó como en la primera opción, que la dejé en el candelero.

                        La tercera opción era darle algo y ya está, asunto arreglado, lo malo es que sólo tenía 5 euros y el tabaco me costaba 4,50, así que sin más vueltas, le dije la verdad, que ibas a comprar tabaco y que podía 50 céntimos. El tío  valoró que algo es algo y algo es más que nada, por lo que me dijo que sí. Compré el tabaco y pasé por la misma esquina y le dí los 50 céntimos. La verdad que estos asuntos resultan fáciles cuando vas asfixiado de pelas o sea con el bolsillo vacío, lo malo es cuando vas con pasta gansa, ahí si que te agobias y la solución es complicada. A mi por suerte cada vez que me atracaron no llevaba casi nada, vamos como casi siempre. Pero con una navaja por el medio, te cagas igual patas abajo. 

                      Recuerdo que cuando vivía en A Coruña, que en dos semanas me atracaron seis veces y lo mejor de todo es que no me robaron nada, tampoco llevaba nada. Pero de aquellas era más joven y al verlos venir ya preparaba mi estrategia de fuga y que consistía en que al mínímo descuido por su parte, pues le daba un empujón y a correr como un galgo, ¡tampoco era tan complicado!. Me hice experto en fugas, pero de aquellas no me quedaba otro remedio, pues eran yonquis enmonados los que me atracaban y un yonqui en principio nunca te cree y menos si le dices que no tienes nada y si está enmonado, aún menos. No es el primero que primero te inserta un navajazo y después te cachea, en cambio de hacerlo al revés.

                           Hombre, el tío de hoy pinta de yonqui podía tener, pero de yonqui menorquín o sea un yonqui light. Por suerte en ésta Isla no proliferan mucho las drogas duras. Además el elemento tampoco me sacó una navaja y menos me amenazó con nada y si lo llega a hacer, a lo mejor si que me rebelo, pues son reflejos condicionados y aprendidos hace muchos años, vamos de cuando yo era joven.

EL TÚNEL

                               Ahora acabo de llegar de llevar a mi hijo pequeño al pueblo de al lado y cuando iba conduciendo me acordaba de la sensación de TÚNEL, como de ir conduciendo por dentro de un túnel oscuro y sin luz al final ni hostias benditas, túnel de paredes de piedra y en éste caso de muros de pared seca, como se llaman aquí los muros construidos a base de piedra sobre piedra y sin necesidad de usar cemento. Esa sensación no es nueva, la tuve en muchos sitios, sitios alejados de las ciudades y siempre en carreteras comarcales y en donde casi no había casas. por A Costa da Morte (Galicia), era fácil tenerla, pues allí y de aquellas, era el culo del mundo y casas fuera del núcleo urbano había muy pocas, así que el túnel era casi continuo.

       También en Cádiz, en la Sierra, en la preciosa Sierra de Cádiz y donde fui y por suerte muchas veces. Tengo un recuerdo especial de Zahara de la Sierra, un precioso y pequeño pueblo puesto como una guinda encima de un montículo. Sus calles estrechas, su ambiente de pueblo coqueto, la luna que siempre iluminaba el cerro, la gente, las personas, todo se rodeaba de un halo especial y envolvente. Y ese recuerdo lo tengo muy dentro y de vez en cuando surge y me inunda de ánimo.

                            Aún me acuerdo de una noche que veníamos de vuelta de la Sierra e íbamos casi por caminos comarcales o eso me parecía y esa sensación de TÚNEL alucinante y el cielo negro y adornándose de abundantes rayos. Éste túnel tiene muchas chispas, pensé y aquello era surrealismo puro: lluvia a cubos, túnel cerrado y estrecho, cielo negro y amenazante y rayos alumbrándonos de vez en cuando, ¡que más se podía pedir a aquél decorado de película!.

                           Ahora tengo la ventaja de que ese TÚNEL lo tengo al lado de casa, pues en una dirección, lo tengo apenas a 1 kilómetro y después es sólo dejarse llevar por dentro del túnel y hasta ser vomitado en el pueblo de al lado. La sensación de TÚNEL no siempre es agobiante, pues a veces es liberadora y más si es un túnel sin luz y de paredes de piedras y su techo es de aire libre y al fondo y a lo lejos, se ve o se intuye, la cúpula negra del cielo. Y os juro que no me he drogado, ni siquiera me he fumado un porro, pues para alucinar yo, ahora, no necesito nada.

LA LUZ

            Y son las 5 de la tarde y la noche empieza a extender su manto negro, vivir en éste Isla tiene sus grandes ventajas, las ventajas de vivir en los pueblos pequeños y más si es en una Isla, aún disminuyen más su tamaño, pero también tienen sus carencias y una de ellas, es ésta, en que en Invierno se hace de noche a las 5 de la tarde. Bueno yo como vivo dentro de mi burbuja y como también tengo la estufa de leña a tope, pues no echo en falta nada, quizá algo dulce, algo que me endulcé y suavice mis sensaciones, porque hoy son un poco radicales, hoy hacen un poco de daño.

          Hay sensaciones que da gusto tragárselas y disfrutas con su recuerdo como un loco. Y las hay que de primeras tiene muchas aristas y al tragarlas hacen daño, después puede que ya las digieras fácilmente y disfrutes con ello o puede que te produzcan una mala digestión y por tanto dolor de estómago. Hay veces que es una sensación lo que te hace entrar en el mundo de los recuerdos y otras veces es tu memoria la que te traiciona y te hace revivir otros momentos ya pasados. Pasados por el agua o pasados por las páginas de tú historia, pero al fin y al cabo, pasados.

            Al final los recuerdos te traen paisajes y caras, muchas caras y que pasan al mismo tiempo y a velocidades supersónicas. Y ahora me vino un recuerdo de cuando viví en Corcubión (Costa da Morte de Galicia) y me vino en forma de escalofrío, y no sé si de frío o fue de pánico. Pues las dos cosas viví allí, aparte de momentos sumamente placenteros, viví con mucho frío, pero no sólo frío físico, que también, sino y sobre todo, con frío del alma. Mi alma allí y al principio, hizo un intento por redimirse de tanto "pecado" y buscó una fórmula de tranquilizarse. Entonces intentó vivir en pareja y en una casa mala y húmeda, pero en la que puso todas sus ganas y sobre todo la dotó de calor humano. Pero bueno o no supe o ya era inútil, que más da, el caso, es que el frío volvió a mi alma.

               Y pánico también tuve, pequeños pero intensos momentos de pánico, quizá influidos por lo anterior expuesto, pero también buscados por mí solito. Creo que fue una de las épocas más destructivas de mi vida, arrasaba con todo a mi alrededor y también conmigo mismo. Después conocí la luz, la luz de Cádiz y sobre todo conocí a una persona de allí, quizá la mejor persona que he conocido en el mundo y de la cual y por supuesto de aquellas, me quedé más que enamorado. Y eso fue lo que me salvo del frío de los Infiernos y os juro que me salvé por los pelos. Desde esa mi alma anduvo a altibajos, caliente y fría, fría y caliente y a veces gélida. Y ahora desde casi 2 años y por otros motivos muy distintos, mi alma ha recobrado la luz de antes, la luz de Cádiz, luz cálida y brillante como ninguna.

VIGO

                     Yo estuve aquí y ¡tanto que estuve aquí!, pues fue donde yo nací. Nací en Vigo, en esta gran ciudad excavada en las laderas de montañas. Todo es cuesta en Vigo, todo son subidas y bajadas y muy pronunciadas, por lo tanto los vigueses no nos andamos con chiquitas, si subes subes y si bajas bajas, no hay zonas intermedias, no hay llanos, no hay dulces praderas donde pacen las ovejitas, allí o comes caza o comes pescado. Ciudad preciosa por su entorno, pues por dentro es una ciudad relativamente nueva, aparte que lo poco que quedaba en pie, ya se encargaron de joderlo unos cuantos alcaldes especuladores, lo dicho, en Vigo no hay puntos medios o especulas o eres del movimiento alternativo.

                    Vigo tiene unos potentes barrios periféricos y que ahora ya no sé, pero en sus tiempos tenían su propia identidad. Pues ahora yo puedo andar por Vigo como puedo andar por Lisboa, ya no me identifico con casi nada, las referencias me las da el mar, el mar sigue ahí y forma parte de una ría preciosa y eso es lo que me da la identidad de donde estoy. Hay cuatro cosas en pie que aún me sirven de faros, pero dado que el entorno las absorbió y las deglutió, me cuesta identificarlas.

                    Supongo a todo el mundo le pasaría lo mismo que a mi, después de tantos años sin vivir  en ella, pues que me va a pasar, que la ciudad me la han cambiado. Mis mejores recuerdos de Vigo, están unidos al tranvía, que por supuesto años después, desapareció por culpa de un alcalde tiburón de lo antiguo y por tanto de lo que tenía alma, él prefería autopistas en vez de calles y de hecho yo creo que era la única ciudad del mundo, donde una autopista vomitaba directamente en medio de la ciudad, el "scalextric" se llamaba. Una autopista que pasaba a la altura de una segunda planta y que desembocaba donde interesaba, al lado del Corte Inglés. Insisto Vigo es Vigo y no nos andamos con tonterías.

                    Para mí Vigo vive de sus vistas, bueno vive de muchas otras cosas, pero lo único que te renueva el aire son sus espléndidas vistas y por supuesto sus alrededores, o sea el resto de la ría. De todas formas estos tampoco son lo que eran, pero aún les queda algo de su anterior aliento. Por supuesto y debido a sus pronunciadas cuestas los vigueses presumimos de tener una fuertes piernas, "piernas de escalada" y cada vez que me enfrento a una cuesta pronunciada, me acuerdo  de mis queridas cuestas de Vigo. Cuestas que me enseñaron a pensar y a meditar, pues era la mejor manera de subirlas, montarte una película dentro de tu cabeza y sin darte cuenta, ya habías coronado la cima. Después ya era otra cosa, sólo era cuestión de controlar el freno.
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CURAS y CUERVOS

             

Y hoy es de nuevo sábado y día 23 de Noviembre y aquí sigue el frío polar. Día oscuro tirando a negro, bueno más o menos acorde a como voy vestido, pero no, aclaro, a como yo me siento. Porque a veces me apetece vestirme de luto y sin haber difunto o también es posible que sea la casualidad de lo primero que me pongo. Yo creo que es más bien esto último, no tener que comerme el coco con lo que me pongo y el negro es ideal para eso, es negro y punto y el negro se combina perfectamente con el negro o con el blanco o con cualquier color.

                            No sé porque el negro se equipara a dolor y también con la seriedad de un evento, pues el negro en sí, es un color muy bonito y creo que es más alegre de lo pensamos. ¡Hombre! también hay el negro de las sotanas de los curas y ese negro que si que es negro al cuadrado. Yo tengo fobia a las sotanas, me recuerdan tiempos siniestros, tiempos de hostias y de procesiones, de rezos y de castigos, de semana santa y sin poder ir al cine. Curas negros vestidos de cuervos, curas vengativos y rabiosos, curas alimañas y llenos de odio, curas resentidos y torturadores.

     Como veis tengo un lindo recuerdo de los Curas, pues ellos fueron mis educadores y maestros en mi parte más oscura, pues me educaron perfectamente en la venganza, en la crueldad, en la mentira, en el resentimiento y en el odio. Estos son los principios fundamentales que aprendí gracias a ellos. Para que se diga que en los Colegios de Curas no se aprendían principios humanitarios y es que su principal virtud, era enseñarte a ser un hijo puta.cada vez que veo un Cuervo me acuerdo de los Curas, pobres Cuervos, que culpa tienen ellos.

UN MUNDO MÁS HUMANO

A raíz de éste espléndida foto y digo espléndida, no porque sea preciosa o una buena foto, pero si es espléndida por la humanidad que irradia, esa sonrisa sincera de la médico que atiende a lo que al parecer es un bebé de 5 meses, pues sinceramente no es muy frecuente. No es frecuente ver a personal de emergencias destilando humanidad, porque entre otras cosas no entra dentro de la valoración profesional. Es decir, no cuenta para nada que seas más o menos humano, tú serás un buen médico y además reconocido profesionalmente, si sabes mucho o haces que sabes mucho y por supuesto, si tienes buenos contactos políticos o peloteros y lo serás igual si mantienes esa pose de distanciamiento con el paciente.

                          Pues si, yo ya llevo un buen montón de años currando en esto y nunca, pero nunca, salvando un pequeño apartado que me dieron en un Master de Emergencias, se habló o se trató de éste tema, de la humanidad de la medicina. Ni charlas, ni cursos, ni casi publicaciones, es un tema tabú a todos los niveles y empezando por las altas esferas sanitarias. Ellos te pueden felicitar por haber sido un hacha medicamente hablando o ser un cerebrito que se lo sabe todo y eso está muy bien, pero para nada valoran o fomentan éste aspecto tan importante, el aspecto humano.

                         Todo va de otras cosas, todo va de protocolos de actuación, de pautas de tratamientos, de diagnósticos diferenciales, de tiempos de actuación, de Items, de objetivos y  estadísticas de servicios y ahora, la famosa palabra de moda, también de ahorro, pero ni una sola mención a éste tema y tiene que venir un fotógrafo humano y un periodista igualmente humano, para titular ésta sonrisa espléndida: "Como la sonrisa más tierna del 061". ¡Ojalá hubiera cincuenta mil sonrisas así en el personal sanitario!.

                         Pero tampoco pequemos de lo contrario, no es cuestión de poner sonrisas permanentes y forzadas y porque vengan en un protocolo de actuación, pues sonrisas como ésta, sólo salen del alma y hay pocos, por desgracia, que tengan ese alma y eso  se nota. Yo lo único que pido desde aquí, es que de una vez por todas se reconozca y se valore la cualidad humana de un trabajador. Y ya sé que es muy difícil que pase eso, pero para que estamos aquí, pues para seguir soñando en que alguna vez haya un mundo mejor y sobre todo, un mundo más humano.

FRÍO

                     Hoy si que hace raspa o como también se dice: "cuando el grajo vuela bajo hace un frío del carajo". Día desapacible pero entrañable, día de quedarse en casa y al calor de la lumbre o al calor de otro ser humano. Bueno lo de la lumbre y la casa lo tengo fácil, lo del ser humano, como que no, que va a ser más difícil. El consuelo es que tengo perro y algo de calor también emana, por lo menos para calentar los pies.

                     Es curioso lo de los pies, me refiero a esa necesidad de tenerlos calentitos, yo no soporto la sensación de frío en los pies y eso me pasa más en la cama. Soy incapaz de sobarme con los pies fríos y si hace falta me pongo 20 mantas sobre los pies y ahora que lo pienso, quizá sea herencia de otros tiempos aún más gélidos, por lo menos yo los recuerdo así y eso que era chaval, pero mi infancia la recuerdo con mucho frío. No había calefacciones centrales ni estufas eléctricas, yo sólo recuerdo una estufa de gas butano que daba más olor a gas que dar calor.

                   Y como las camas eran témpanos de hielo, todos las noches calentábamos o mejor dicho hervíamos agua para esa bolsas llamadas de agua y ese era nuestro calentador de cama. Y recuerdo sobre todo la humedad, esa humedad que penetra en tus huesos y que te hace encogerte como un ovillo. Frío he pasado, frío húmedo, pero era lo que había y si te quejabas siempre obtenías la misma respuesta: "Más frío se pasó en la guerra". Y entonces que otra te quedaba, que joderte aterido de frío


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EL TALÓN DE AQUILES

           


     Y hoy son las tres de la tarde y por fin tengo un rato para mi. Acabé la guardia a las 8 de la mañana y empalmé con otra guardia de avión y ya no he parado hasta ahora. Pero bien, me encuentro bien y con muchas ganas de todo. En el avión me llevé a Palma de Mallorca dos averiados de las coronarias que iban a desatascarlas y de vuelta para Menorca me traje a un viejillo bastante entrañable. El tío venía de que le frieran un poco o un mucho el culo, es decir de radioterapia porque el pobre tenía una Neo o Cáncer de Colon. Era alto y bien parecido y hablador empedernido. Vivía en el campo y también vivía de él y lo primero que me llamó la atención fue su nivel cultural,.pues tenía conocimientos muy amplios. Y como no paraba su perorata, pues poco a poco me fuí enterando de su vida.

                            Resulta que era asturiano y que se había escapado de casa con 9 años ya ya no volvió, decía que porque su padre lo molía a palos y desde esa se buscó la vida y curró cuidando vacas hasta los 12 años en que trabajó de minero y trabajó en la mina hasta los 32 y que por casualidad vino de vacaciones a Menorca y decidió quedarse aquí y aquí ejerció de campesino y hasta ahora. Era rompedor y presumía de ser historiador, pero historiador crítico y hablaba con mucho conocimiento de causa. El tío despachaba con seguridad, como subido en un púlpito y yo pensado para mis adentros, si yo llego a su edad me gustaría ser como él, así de seguro y algo.subidete a la parra.

                           Pero a veces la cabeza te traiciona y sin darme cuenta, estaba intentando indagar en su punto débil o sea tenía curiosidad por saber cual era su talón de Aquiles, pues todos absolutamente todos tenemos algo que no funciona como debe o como debía. Le tiré del hilo y me comentó que ahora veía de vez en cuando con una amiga y eso aún me dio más envidia. ¡Joder! que más se podía pedir, vivir sólo a los 85 años y en medio del campo y tener una amiga con la que se veía periódicamente. le pregunté si tenía hijos y me dijo si, le entendí que dos hijas y sin decirle nada, siguió hablando.

                          Él había estado casado y posteriormente se separaron y las hijas como las había educado la madre y eran del mismo palo de ella, pues él prefirió que se fueran con la madre y esto lo dijo sin pestañear y con una mirada fría y casi cortante. Concluí que el viejo no tenía ni el mínimo remordimiento por ser un fracasado como padre y después de tantos años sin verlas, no le temblaba ni el pulso ni la voz, no le temblaba nada. Entonces entendí que sí, que ese era su Talón de Aquiles. Un viejo enrollado y  culto e independiente y sin ninguna conciencia de haber sido un mal padre, lo dicho, todos tenemos nuestro Talón de Aquiles

CARNICERO

                             Hoy estoy de Guardia y tengo el día estudioso, me he zampado un curso sobre las grandes hostias torácicas. ¿Que cosas estudio yo?, verdad, pues todos mis temas son parecidos o son cráneos explotados contra un muro de hormigón o de pared seca o un tío que se queda sin sus dos piernas y tú debes saber escoger con que trozo de pierna te quedas y hacerle la reanimación postraumática o no hacerle nada, tú decides todo, si tiene o no tien pulso, si está caliente o está fría, o definitivamente es una pierna catastrófica, y mirar hasta donde llega la cosa, que para éste último tema se hace otro curso. "La piernas catastrófica", que bonito tema para pasarlo bien éste fin de semana. También hay más cosas, hay niños ahogados en la piscina o en el baño y alguno que se quedó atrapado dentro de un coche, otro tema presioso.

                            Hay volantes clavados en un pecho o hay un tema y que a mi me gusta mucho, que es como coger las tripas que están esparcidas por el suelo y volverlas a meter en la cavidad abdominal. Y eso tiene un orden concreto y cada pieza abdominal tiene que estar en su justo sitio y eso es bonito, bueno para mí es bonito, pues porque es como hacer un puzzle de tripas y restos de órganos. Después de empaquetar al tío y con sus tripas bien colocaditas, debes hacer una inmovilización circular y alrededor de su cuerpo, para que no salgan las vísceras disparadas hacia alguien y punto y pelota y vámonos que nos vamos.

                           Es bonito éste trabajo, es agradable estar recomponiendo cuerpos y pegando trozos y buscando restos de manos o de pies por el suelo o un ojo atravesado por un objeto metálico y tu sacando de tu bolsillo una canica de cristal para ponerla en su órbita, por eso de ser buen médico y evitarle el shock postraumático, ¡que coño! que hay que ser humanos. Y yo me hago la reflexión, éste curre tiene poco de humano y mucho de carnicero. ¡A que sí!. O a lo mejor es que yo empiezo a tener las primeros síntomas del síndrome de Burnout y empiezo a estar harto de tanto cuerpo despedazado y medio muerto o muerto entero y sólo quiero ver a los cuerpos enteritos y saludables y si están en pelota picada y en mi cama, pues mejor que mejor. ¡Qué más quiero!.

A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"

"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...