TAMPOCO PIDO TANTO


 No me esperéis

conozco el camino

sé hasta donde va y hasta donde llega.

Sé que la vida es bella

y sé como se puede llegar hasta ella. 

Sé de sus dificultades

conozco cada piedra del camino

y sus mentiras, trampas y engaños

y donde se cruza con otros caminos

y hasta sé donde se hace sendero.

Conozco sus triquiñuelas

sus trucos de magia

sus falsas promesas

sus mentiras piadosas

y hasta sé sus puntos más débiles.

Nadie conoce ese camino más que yo

además, yo lo activo con un suspiro

y lo dejo rendido a mis pies.

No busco el camino más correcto

lo que yo busco es un camino

lleno de riesgos

difícil de andar

con buenas vistas 

que a veces se pierda en medio del bosque

y que en otras pase al lado del mar.

Tampoco pido tanto

camino, bosque y mar

y la esperanza de llegar hasta el final.













EN ESTOS TIEMPOS...

 

En estos tiempos

el que no pide no mama

y el que escribe tiene que reivindicarse

y hacer causa común con otros parias repartidos por el

 mundo

uno debe mantenerse fiel a sus principios

humildad, honradez, perseverancia

sacrificio y ganas de comerte el mundo

y bajo esos principios

seguir en la lucha a tumba abierta

doblegar voluntades que van en tu contra

sentirte valiente y decidido

aprovechar cualquier movimiento del enemigo

fijar tu causa y tu objetivo

planificar tu estrategia y tu plan de vida

subirte a los muros que nos dividen

romper cadenas y no buscarte otras nuevas

salir desnudo al mundo

y montarte en un meteorito

que te lleve hasta el fin del mundo.












UNAS PALABRAS QUE ME ENTIENDEN


 

NO VOLVERÉ A SER JOVEN. JAIME GIL DE BIEZMA


 

ILEGAL Y POBRE

 

THOMAS MANN


 

CAZAR O NO CAZAR


 Y como decía León Tolstoi: "hay quien cruza el bosque y solo ve leña para el fuego". Y yo soy uno de ellos. Claro que yo veo muchas cosas más y veo los helechos verdes que se agitan con la brisa, veo y siento esa inmensa belleza de los árboles y sobre todo me encantan los robles, las encinas, los hayedos, los castaños y hasta los pobres acebuches que no tenían el porte y la fachada de los árboles anteriores, aunque en realidad no descarto ningún tipo de árbol del bosque. Todos me gustan y todos me encantan. Me encanta la magia que emanan los bosques mágicos y ya sea en la vertiente de bosque del norte o en la otra, en la vertiente mediterránea. Y lo de la leña es una deformación profesional que arrastro desde hace unos cuantos años o es más que arrastro desde que era un niño y porque de aquellas no se vendía tanta leña como ahora y entonces, para encender la chimeneaque teníamos en mi casa, tenías que buscarte la vida. Y esa práctica me quedó grabada de por vida y por eso no puedo reprimir que al cruzar un bosque, piense en que ese tronco o que esa rama, me pueden servir como leña. La necesidad que tiene cada uno, en parte te marca tus deseos y si te has quedado sin leña en casa, a mi me pasa que voy viendo leña por todas partes y que si no me la llevo para casa, es porque a lo mejor hay que cruzar todo el bosque o es un tronco demasiado pesado. Pero si no me la llevaría toda. Lo dicho, deformación profesional. Unos ven el bosque en su conjunto y no se fijan tanto en los pequeños detalles y en mi caso, me encanta ver el bosque en su conjunto, pero también me encanta fijarme en todo tipo de detalles. Me gusta el musgo que cubre raíces o que cuelga de las ramas de un árbol. Las setas también son otro punto débil y no sólo las veo desde el punto de vista de que sean comestibles o no y porque amo la belleza de las setas y poco me importa que no me las pueda comer. Aunque hubo veces en mi vida, en que salía de caza para recoger setas comestibles y eso también me gustaba. Caza de setas, caza silenciosa sin tener que dar un disparo.

Del otro tipo de caza y en que se trata de matar a un animal, paso dos pueblos y porque primero no me gusta matar a un animal y segundo, porque aborrezco cualquier tipo de armas de fuego y menos dentro de un hermoso bosque. Y con esto no dicto sentencia y a quién le guste cazar, pues que cace pero sin pasarse ni un pelo. Que su matanza sea la justa y necesaria y eso no les gusta a una mayoría de cazadores. Pero eso a los cazadores es pedirle mucho y porque rápidamente le cogen el gusto al gatillo y a veces, hasta se les pone dura matando ciervos, lobos o cervatillos. Los cazadores son un mundo aparte, aman los campos y los bosques, pero a los animales no los aman tanto. Yo nunca cacé y a estas alturas de mi vida, tengo claro que nunca cazaré. Además ni me apetece ni tengo ninguna curiosidad. La caza es un tema complicado que lógicamente debe estar muy controlado y porque a la mayoría de los cazadores se les va mucho la mano y son de gatillo demasiado fácil. No todos, pero hay una amplia mayoría que cumplen con ese criterio de querer cargarse a todo bicho viviente. El ansia de matar también ayuda en esto. Y hasta hay algunos que justifican la caza y porque todos al fin y al cabo, todos hemos sido cazadores en otros tiempos y hace muchos siglos y cuando andábamos con taparrabos. Y con ese argumento de mierda, intentan justificar que el cazador tiene derecho a cargarse todo tipo de animales y sin límites y que no tengan que parar hasta que les duele el dedo que aprieta el gatillo y no puedan disparar más. Y para ellos, esta sería la única limitación que verían posible. El dolor del dedo que aprieta el gatillo. Y que razón más buena, ¡Hay que joderse!.












LEÓN TOLSTÓI


 

PADRE. JOAN MANUEL SERRAT


Padre, decidme qué le han hecho al río que ya no canta
Resbala como un barbo muerto bajo un palmo de espuma blanca
Padre, que el río ya no es el río
Padre, antes de que vuelva el verano esconda todo lo que tiene vida
Padre, decidme qué le han hecho al bosque que no hay árboles
En invierno no tendremos fuego ni en verano sitio donde resguardarnos
Padre, que el bosque ya no es el bosque
Padre, antes de que oscurezca llenad de vida la despensa.
Sin leña y sin peces
Padre tendremos que quemar la barca
Labrar el trigo entre las ruinas, padre
Y cerrar con tres cerraduras la casa y decía usted, padre
Si no hay pinos no se hacen piñones, ni gusanos, ni pájaros
Padre, donde no hay flores no hay abejas, ni cera, ni miel
Padre, que el campo ya no es el campo
Padre, mañana del cielo lloverá sangre
El viento lo canta llorando
Padre, ya están aquí
Monstruos de carne con gusanos de hierro
Padre, no tengáis miedo, decid que no, que yo os espero
Padre, que están matando la tierra
Padre, dejad de llorar que nos han declarado la guerra.

JULIO CORTÁZAR

 


LA IMAGEN. JUAN JOSÉ MILLÁS

 

Si la extinta reina de Inglaterra mostraba sus perritos a los invitados de honor, Milei presume de ese artefacto que no ladra, pero enseña los dientes. La motosierra como mascota del hogar. Milei y Kast la acarician con la actitud de quien posa junto a un caniche o a un sabueso de raza. La brutalidad, claro, no reside en la máquina, que carece de inteligencia y alma, sino en los dos bípedos, que deberían gozar de ambas. La motosierra convertida en emblema, en programa político, en pensamiento aspiracional. Pero la motosierra no corta con la precisión o el talento del bisturí. Arrasa porque no distingue entre la rama seca y la viva, entre lo superfluo y lo imprescindible. Que dos dirigentes políticos se representen a sí mismos mediante ese objeto revela una concepción del mundo en la que gobernar se parece a la tala. Han reducido, en fin, la complejidad económico-social a mero estorbo que impide el paso del mercado o de las ideas (lo de las ideas es un decir).
Resulta inquietante la satisfacción con la que se ­exhiben junto a ella. No hay pudor ni conflicto moral. Hay sed de sangre y huesos astillados, como si el dolor ajeno fuera una variable de carácter técnico. Como si la cultura, la educación o la sanidad fueran obstáculos a los que conviene aplicar un tratamiento de acero y fuerza bruta. El Estado convertido en serrín. El humanismo, en cambio, implica duda, cuidado, escucha, quizá también un poco de silencio: lo contrario de lo que simboliza el animal de compañía de Milei. No es, como se deduce de la sonrisa de los retratados, una foto provocadora, sino una foto triste.

JULIAN BORGER

Un tal Alex lópez nos dice: El prestigioso editor del The Guardian, Julian Borger, nos dejaba un artículo este sábado que creo que debería s...