LORENA LARRAÑAGA. "Inventario menor de las cosas de mi madre"

Primero fue el dedal.
Lo busqué en el costurero
y no estaba,
y nadie dijo nada.
Luego la cinta de raso
que le recogía el pelo
del lado izquierdo,
el imperdible prendido al borde del delantal
por si acaso,
por si nunca.
Las cosas pequeñas no se despiden.
No hacen el ruido de una puerta al cerrarse,
no dejan en la pared
el rectángulo más claro
de un cuadro descolgado.
Se deshacen como el azúcar en el agua
mientras remuevo,
distraída,
otra cosa.
Un día abres el cajón
y pesa menos.
La lima de uñas,
el botón de repuesto
dentro de su bolsita de plástico,
el lápiz que afilaste hasta dejarlo
del tamaño de una falange.
No sé en qué momento dejaron de estar.
No sé si alguien los tira,
si aprenden despacio
a no ocupar sitio,
o si marchan a otras casas a construir otros recuerdos.
Al final queda el cajón,
su madera,
su rumor de nada,
y mi mano dentro
buscando
lo que ya no recuerdo que se ha ido.

Oscar Wilde.

 "Todos estamos en el mismo pozo, pero algunos miramos las estrellas".












CAMBIOS QUE TIENE LA VIDA

 

Antes y hace ya un tiempo, se te jodía el lavavajillas y como no lo tenías (eran otros tiempos), te daba igual y ahora en cambio, se te jode y es mejor dejar tu casa y plantearte la opción de irte a vivir a un Camping de medio pelo y hoy en día hay que añadir, que te toca esperar al Técnico y será mañana o será pasado o será dentro de un mes o de un año y como el que vendrá será un Técnico de la NASA que sacó un Master de lavavajillas en Houston y haciendo sus prácticas en un simulador de vuelo que le salió por un ojo de la cara, se va a vengar contigo y te va a dejar en pelota picada. Además como va a venir a bordo de una Nave Interestelar que se hizo él con sus propias manos...Pues pasa, que lo siento mucho por tí y porque te quedaras ciego y sin los dos ojos. A veces me planteo que mierda de sociedad tenemos, resulta que todo está en Garantía pero cuando llega el Mc Giver del Técnico, te toca pagar a tocateja...y porque la garantía nunca cubre esa avería. No sé si de verdad somos tontos, pero en realidad lo parecemos y por eso aún sigo escuchando las carcajadas del Técnico cuando le dije que eso lo cubría el seguro.













ABUSONES


 Siempre hubo abusones y malas personas. Trump, es un buen ejemplo de ello.

Pero el que no ceja con su persistencia de sujeto más débil, a veces y digo a veces, se lleva la victoria o parte de esa posible victoria. Claro que había que ver como acabaría la cosa...De momento, David sigue luchando contra Goliath.

ELVIRA SASTRE


 

En que momento dudé de mí...


 En que momento dudé de mí...

sería en aquella tarde de invierno

donde decidí no volverme a ver a mi mismo

y ni en el espejo ni en la pared

ni rebuscando entre viejas las sombras del ayer.

En que momento dudé de mí

y además

porqué dudé tanto que aún hoy sigo dudando

y como sé que el camino lo tengo marcado

supongo que seguiré dudando.

Dudé contigo que eras mi amor pluscuamperfecto,

dudé de mis amigos

de los leves y etéreos

y hasta de mis amigos hermanos

y cuando dudé ni se lo dije a ellos

y tiempo más tarde

sí se lo dije

reuní valor y agallas

pedí perdón por mis dudas y desconexiones

y por haber perdido tanto tiempo

y con toda mi ternura le acabé pidiendo

¡amigo mío dáme un abrazo!

pero él me pidió cautela y sosiego

y vayamos tranquilamente y poquito a poco

y más adelante, ya hablaremos del abrazo.

Y entonces dudé de nuevo

no sabía si había hecho bien o mal

y porque por un momento pensé

que la sinceridad es un río negro

que desemboca en un océano aún más negro

 y por otro lado quise ver el lado positivo

pero después de darle vueltas y más vueltas

sigo revolcándome en la misma mierda

del no saber si lo había hecho bien.

Al final tendré que echar la moneda al aire

si sale cara, está bien hecho

y si sale cruz, no hay tiempo para volver atrás

por tanto salga cara o cruz

estará bien hecho.


















"Es por arriba, máquina: saltá!". LEILA GUERRIERO


 "Es por arriba, máquina: saltá!", dijo él, y yo le hice caso.

Ya hacía tiempo que estábamos juntos pero nos decíamos así, "máquina", "bestia", apodos que no usaban las parejas sino los amigos. El domingo de la semana pasada, ordenando placares, ví mis zapatillas rojas, viejas, y recordé esa noche, cuando él me dijo "¡Es por arriba, máquina, saltá!", y yo le hice caso porque vi en sus ojos todo lo que necesitaba para hacerlo. Estábamos en un recital de Pearl Jam una noche de noviembre de 2005. Nos habíamos acercado demasiado al escenario cuando estalló uno de esos hitazos que transforman a la multitud en toneladas de carne fuera de control.
Cada tanto un cuerpo laxo, quizás inconsciente, navegaba sobre las cabezas de los demás y aterrizaba al otro lado de las vallas, atajado por voluntarios de la Cruz Roja. En un momento, no sé cómo, resbalé y me caí. No ví la hora de mi muerte pero sí la de mi aplastamiento.
Él me levantó como pudo y gritó "¡Hay que salir! ¡Es por arriba, máquina, saltá!". Armó un estribo con las manos, y yo, sin pensarlo, pisé, salté y caí sobre la multitud. De espaldas. Recuerdo el tacto sudoroso como si resbalara sobre una bestia viscosa, la potencia de la multitud vuelta una ola furibunda debajo de mí. Fue un segundo, y después me recibieron los voluntarios al otro lado de las vallas. Dije, " "Estoy bien", y detrás de mí llegó él, volando sobre sus cabezas, con una zapatilla en la mano: una de mis zapatillas rojas. "¿Todo bien?", preguntó. Le dije "Sí". Me puse la zapatilla y corrimos de regreso al recital. Más tarde, cuando caminábamos para encontrar un ómnibus vacío, me preguntó. "¿Te dio miedo?". Le dije "No", y era verdad. No había por qué pero además, había saltado de espaldas a la multitud caníbal porque ví en sus ojos todo lo que necesitaba para hacerlo: su fe en mí. Es la única fe que necesito. Una fe que todavía me acompaña.

Federico García Lorca

 "Yo quise olvidar

y puse un muro de piedra

entre tu casa y la mía.

Es verdad. ¿No lo recuerdas?

Y cuando te vi de lejos

me eché en los ojos arena.

Pero montaba a caballo

y el caballo iba a tu puerta".















NAZARÉ


 Si hay un país que me hace estremecer por mis adentros, ese es mi Portugal del alma, mi tesoro escondido. Bueno lo de mi tesoro escondido, lo era cuando era niño y joven y porque ahora está tan vendido al negocio del puto turismo como lo está el resto del mundo. El pequeño y xeitoso Portugal, el que siempre le damos la espalda y le miramos con ese desprecio que lucen los españolitos patrios que aún siguen pensando que el mundo es suyo. Por mí y que me perdonen los portugueses que lo sigan pensando y haciendo, así podré seguir disfrutándolo yo sólo y unos cuántos más, que nos declaramos admiradores de este país y por ese inmenso don que tienen sus gentes, su respeto hacia los demás, hscia el resto de los humanos. Ésta foto es de Nazaré, un pequeño pueblo pesquero (en mis tiempos lo era y en cambio ahora tendrán dos barcos de papel cartón sobre la arena de la playa y para decirnos que lo siguen siendo) y últimamente este pueblo está de moda por la grandeza de sus olas y que al parecer llegan a alcanzar los 40 metros (eso dicen los surfistas y si así es, será durante unos cuantos días al año).

CARMEN LAFORET


 

Anne Sexton


 «Es junio. Estoy cansada de ser valiente».

ROBERTO FONTANARROSA