GENTE AMABLE



 Y yo no quiero ser tan amable conmigo mismo

quiero pero al mismo tiempo, no quiero

quiero porque me gusta la gente amable

la que te habla con respeto

y no por ser un pobre viejo

sino porque eres un ser humano que se está haciendo viejo

esa misma que te dice si te has equivocado y sin pasarte la

 mano por el hombro

la que te enseña el rastro que has dejado

y que a veces te demuestra lo equivocado que estabas

y que en otras, te apoya en todo y sin decirte nada.

es gente que no se enfada contigo fácilmente

y porque considera que tiene la paciencia que hay que tener.

Es ese tipo de personas que en silencio espera a que le llegue su

 turno

y porque ella sabe lo que es esperar

ha esperado tantas veces a lo largo de su vida

que una más ¿qué le va a importar?

la que te dice las cosas a la cara y sin tapujos

ni adornos, ni florituras

y en pleno directo y a la vista de todos

y sin filtros ni malos modos

con las palabras justas saliendo de su boca

y ni una más ni una menos

y que con su tono amable te las presenta suavemente

y te pueden estar diciendo

ojalá te mueras

pero tal y como te lo dicen

sólo escuchas el ojalá

y el te mueras, será para otro

que por supuesto, no soy yo

es tal su capacidad para decir cosas amables

que cuando está diciendo una maldad

esa maldad sigue sonando a música celestial.

te lanza un gancho a la mandíbula.

Me gusta ese tipo de gente que por encima de todo,

es y se proclama amable

que lo es y le gusta sentirse así,

reivindica su amabilidad

y si tiene algo que compartir

lo hará con los ojos cerrados

que sí se siente de esa manera

es porque lo necesita

es ese tipo de gente, no hace ni quiere enemigos

y porque los enemigos serán para otros,

pero no lo son para mí

y es verdad

que no se le pueden pedir peras al olmo

pero a éste tipo de personas

sí que se las puedes pedir

y porque el poder de su magia es tan inmenso

que cuando vuelvas a casa

verás como en el jardin

hay un olmo dando peras.
















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Khalil Gibran

“Mantenme alejado de la sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe y de la grandeza que no se inclina ante los niños".