LA VIDA DEBÍA SER VERDE

 

La vida debía ser verde

o como mucho azul y verde.

Azul por el mar y el cielo.

Y verde porque cada vez que me enamoré

todo era verde a mi alrededor

desde los campos a los bosques

desde los pinares hasta los rincones más húmedos

desde el río hasta la fuente

desde mi valle hasta donde estaba el tuyo

desde mi manera de ser y de sentir hasta aquél día que caí

 fulminado por un rayo  

aunque al final sólo fuera un desvanecimiento      

desde que te deseé de aquella manera tan inocente

y hasta cuando los dos desayunamos juntos

a la orilla de aquél río

desde que me dijiste que la vida era verde y yo me lo creí.

Yo te quise en verde

y en verde te seguiré queriendo.

Me gusta el verde en todos sus tonos

desde el verde del olivo

hasta el verde mis ojos

desde el verde del helecho 

hasta el verde del musgo deprimido

desde mis primeras lágrimas verdes

hasta el verde de mis penas        

desde el verde de aquél día

hasta el verde que siempre me ha acompañado

Y si yo antes, era verde

                                          ahora, soy más verde todavía.                                                       














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