LLAMARTE (Mónica Alicia Spesso).

 Tuve ganas de abrir la ventana
y llamarte amor.
Pero tuve miedo
de que no fuera cierto.




HOJA CAÍDA (Andrés Neuman)

 

Hoja caída
sobre el cristal del coche.
Envejecer.



















ME SOBRAN Y ME MOLESTAN


Me sobran y me molestan:
los grandes adjetivos
la grandilocuencia banal y vacía
los expresivos que resultan ser inexpresivos
la exageración de lo evidente
el vecino de enfrente comiendo su grasiento bocadillo
los chicles adheridos como lapas al suelo
el ruido del que mastica y al mismo tiempo, habla
el palillo de dientes en la boca y en busca de restos
el que habla a bocinazos y para que los demás también le escuchen
el que entra en tu casa como un elefante en una cacharrería
el que nunca se disculpa ni siquiera con un gesto
el que siempre se encabrona, refunfuña y gruñe
el que nunca te dice nada pero lo está pensando
el que se hace la mosquita muerta y pone cara de ángel
el que dice que ama la lluvia y que por eso no sale a la calle
el flojo sin condiciones,
el que se abandona y se deja ir
el que se deja pisar
el que nunca se altera y grita
el soplapollas o el soplagaitas
el que siempre hace la pelota
o el que siempre te cuenta la misma historia.


















CAEN LAS HORAS (Sara Mesa)


Caen las horas como gotas de aceite,
pesadas, lentas, doradas, tibias.
El aire está inflamado de plegarias,
de cánticos oscuros y enigmáticos.
Yo sé que algo sucede.
Debe de ser que es jueves y algo pasa los jueves.
Debe de ser que es lunes y algo pasa los lunes.
Debe de ser que es sábado y algo pasa los sábados.
¿Por qué no quedan huellas de mis pies
en este asfalto ardiente?
Debe de ser que no peso bastante.
Debe de ser que está lejos la arena.
Debe de ser que el tiempo pasa lento
y aún no te he encontrado.
Se suceden las horas como un hondo rosario,
como un rosario en sombras.
Yo debería pensar ahora en otras luces,
nadar con otros peces.
Aquí estoy resguardada.
La lluvia no me moja.
Mis párpados se cierran sin asombro.
El tiempo pasa lento;
no duele, no me toca.




















LO ENTRAÑABLE


Abrid la ventana de la mirada interior a lo más entrañable,
y después, cerrarla sin más...
Si esos mismos ojos que antes eran tan bonitos
se han convertido en ojos extraños
y ahora os resultan, ajenos
y de su dulce y adorable mirar
han pasado a ser afilados puñales,
entonces... repito,
cerrar la ventana a cal y canto
y tapar todas las rendijas por donde se filtre la luz del día,
encended las lámparas de supervivencia,
tumbaros en el sofá y a esperar a que todo se cubra de noche
y cuando tu alarma interna indique que ha pasado el peligro,
será el momento de volver a salir a la calle.
Y no preocuparos de más
lo entrañable volverá.



















PEQUEÑO INFINITO (Cristina Villanueva)


El café, los diarios, ciertas lloviznas, unas rosas rebeldes, libros en la cama, marchas, multitudes, la música de los amigos, palabras en red, un silencio poblado, algunas callecitas de Palermo, la voz de Cortázar que cuenta, los compañeros del alma de La República Española, paisajes italianos que caen abruptos para entregarse al mar, el malecón de Cuba, esas manos que cubren, la belleza del deseo abriendo la piel, jugar a tocarse con lenguaje; el alivio después que la piedra del dolor se levanta, pestañas en seda acariciando la noche; jardines a tientas, una foto olvidada, zapatos viejos, los sueños por venir, la voz que me dice no te rindas, el infinito pequeño de la vida.
Todas las reacciones:



















WIFI


 No hay WiFi en el bosque, pero te prometo que encontrarás una mejor conexión.

MARGARET ATWOOD


 

TUTE


 

RITUAL (Mariana Finochietto)


Mi hijo salió al patio
pala en mano,
y cavó un pozo en el rincón
donde el trébol celebra su abundancia.
En la tierra
aún húmeda de lluvias,
las lombrices huían,
suaves, ciegas,
hasta alguna hondura más propicia.
Mis hijas acercaron la ramita
que es mi cerezo hoy,
y la dejaron
en el hueco.
Yo volví hacia la casa a buscar agua,
y giré
para verlos inclinados
hacia el árbol tan frágil, tan pequeño,
los cuatro
con las manos sucias
de tierra. Ataron
el tronco breve a los tutores
con telas de algodón,
y sonrieron,
como cuando eran chiquitos
y cada ritual era una fiesta.




















POSTE DE LUZ (Raúl Nieto de la Torre)


Nada en el mundo me interesa más que ese poste de luz.
No cabe en mi mirada:
debo mover el cuello para ver su punto más alto
como si una montaña se hubiera adelgazado
hasta el límite de madera de ese poste
sin el cual no habría límite: miraría
hacia ninguna parte, solo,
esperando encontrarme a un ciclista, a un paseante,
a un perro en busca de una perra.
Ese poste me libra de esperar.
Como la muerte.
Diréis no puede amarlo
porque no cabe en su mirada de hombre
y diréis la verdad: no lo amo.
Diréis no puede hacerle compañía
porque hablan dos idiomas diferentes
y diréis la verdad: no me hace compañía.
Ese poste me libra de correr.
Su verticalidad es como el horizonte
incrustado en la tierra.
Su color es oscuro.
Y sus cables, que parten, con la curva del tiempo,
hacia otro poste, apenas me distraen
de mi dulce tarea:
estoy empezando a verlo florecer.

JULIAN BORGER

Un tal Alex lópez nos dice: El prestigioso editor del The Guardian, Julian Borger, nos dejaba un artículo este sábado que creo que debería s...