AL MANDINA (Arabia Saudita.)
¡¡¡YO SOLO!!!
Yo vivo en un extremo del mundo
tú vives cerca del lado contrario
y por el medio quedan más de mil kilómetros
y un amor que jamás será olvidado.
Te mantengo viva en el recuerdo
pero siendo claro y sincero
la larga distancia que nos sepera
es la que mantiene mi fuego encendido.
Cosa curiosa
pero es lo que me pasa...
que la cercanía apaga mi vela.
Hay amores que son así
que se nutren a base de ganar distancia
y de lo que cada cual va imaginando
y que si se acercan demasiado se repelen
o eso es lo que a mí me pasa
y la única explicación que viene a mi cabeza
es que llevo más de 50 años viviendo en pareja
o con diferentes parejas
y hasta que hace 14 años me dije:
por fin se acabó este ciclo
y solo quiero que empiece un ciclo nuevo.
Yo solo contra todo
o yo solo disfrutando de lo que me rodea
y de lo que me voy encontrando
y de ahí que ahora mi lema empiece por...
¡¡¡yo solo!!!
Lo malo de vivir en un espacio cerrado
Lo malo de vivir en un espacio cerrado
es que tu horizonte son cuatro paredes
en mi caso, cuatro anchos muros de piedra
y en ese espacio vuelan en bucle 8 moscas de verano,
todo el día dando las mismas vueltas
y sin encontrar una salida.
Y eso que mis ventanas dan a la calle
y algo se mueve tras sus cristales
el sol se mueve a lo largo del día
de vez en cuando el vecino de enfrente sale a fumar
otro se asoma un rato y para ver si algo ha cambiado
al del tercero se le escucha hablar por el móvil
al tiempo que se mueve de un lado al otro dentro de su
pequeña y estrecha terraza
y a veces cuando contemplo todo este panorama
y lo pienso dos veces
me entran ganas de ponerme a llorar.
Me entristece que seamos como las moscas de verano
volando en bucle contínuo
y sin encontrar una salida a nuestra penosa vida.
Me preocupa que el día a día
nos devore
y que la magia nos abandone.
NO LO SÉ Y PUNTO
Y son días de preguntas
y son días de hacerse preguntas
y quiero respuestas sinceras y desnudas
cortas o largas, eso no me importa
la distancia que abarcan, me da igual
yo quiero ir al meollo o a la esencia
o dar en el clavo y no en el dedo.
Yo quiero preguntas sobre mi mismo
preguntas que me abran en canal
y pueda ver mi corazón palpitante
escupiendo sangre
al tiempo de sentir como mis pulmones
se mueven como fuelles que levantan mi ánimo
y me convierten en un ser especial.
Yo me pregunto
si para el tiempo que me queda
todo esto merece la pena,
si tantas horas, días, meses y años
que he invertido en la escritura
me han dado más luz
que la que tú me habías regalado.
Yo no lo sé,
sinceramente yo no lo sé
pero la vida se hace a base de tomar decisiones
y dejo en el aire su posible respuesta.
No lo sé y punto.
ESTAMOS HARTOS. Rosa Montero.
Yo sé lo que a mí me queda
Yo sé lo que a mí me queda
no sé lo que os queda a vosotros,
lo que a mí me queda es soñar despierto
es no bajar la guardia al llegar la noche
y hacerme más insomne de lo que era.
Ni día, ni noche
ni hostias en vinagre
apoyarme en el suelo sobre una pata y dormir sobre ella
e ir cambiando de pata
y al mismo tiempo de ojo
un ojo despierto y el otro dormido
y si se levanta un huracán de viento
atarme al palo mayor
y si la mar se cabrea
hacerme mascarón de proa
y para que el agua me de en la cara.
Lo importante es mantener el rumbo
hacia el perenne insomnio
dos palillos en cada párpado
y no obsesionarse con tu pasado
y avanti y a toda máquina.
Y entonces todo aquello que en su día nos hizo felices
Y entonces todo aquello
que en su día nos hizo felices
¿habrá que quemarlo?
o ¿simplemente, dejar que siga su propio curso?
o ¿volver a los mismos sitios
donde la felicidad nos desbordó?
y comprobar que no hay la misma luz que antes
que los campos sembrados de viña, centeno y maíz
ahora son edificios, aceras y coches
que se pelean por encontrar un aparcamiento
que aquél viejo molino derruído
que tanto era para nosotros
ha sido sustituído por un comercio que vende motos
y que aquél camino o sendero
por donde se bajaba a la playa
ahora es parte de un proyecto urbanístico
que nunca sabrá que allí cogíamos castañas
o moras o higos o algún racimo de uvas
y que bebíamos agua fresca de una hermosa fuente
y donde se quedaron las risas y carcajadas
que resonaron entre sus muros de piedra.
Pues todo esto
estará bajo tierra
y en un rincón de nuestra memoria.
Llevo toda la vida intentando estar en el lado bueno de la historia.
Llevo toda la vida intentando estar en el lado bueno de la
historia.
Mejor dicho llevo toda la vida intentando estar
en el lado que yo identifico como bueno
porque el malo, sé que también existe
mejor dicho, hay muchas otras historias que son malas
o perversas o llevan demasiada mala intención.
Lo que quiero decir
es que no me creo poseedor de la verdad
de la verdad de la buena
porque sencillamente bandeo de un lado al otro
y a veces ando por el filo del lado bueno
y haciendo equilibrios
y para no caer al vacío
y en otras,
me siento poseído por la maldad más obsesiva.
A la bondad la sitúo en un campo lleno de amapolas
y a plena luz del día
y a la maldad la coloco en un callejón sin salida
y siempre es de noche y llueve a mares
y por mucho que grites nadie te podrá escuchar
la maldad es soez y es solitaria
se mastica con suma paciencia
y se deglute con hambre atrasada
y cuando no tiene contrapeso
la maldad te intoxica
y te envenena.
Y ¿donde está el punto medio?
pues puede que esté en el rocío de la mañana.
JULIAN BORGER
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