DE TODO LO QUE VIVIMOS...


De todo lo que vivimos...
apenas nos queda nada,
queda un residuo gris ceniza
y que si lo esnifas
puede que recuerdes algo
o te queda un rostro entre borrado y difuminado
o una vieja foto descolorida
y llena de grietas que parecen fronteras
delimitadas por el paso del tiempo
o unas risas que resuenan dentro del cajón de la mesilla.
A veces,
soy capaz de ver tu cuerpo dibujado,
lo percibo más que lo siento,
ha perdido carne y hueso
y ha ganado en aire y viento,
y al abrir la ventana
huye despavorido y se cuela
por cualquier resquicio del olvido.
De todas formas,
los recuerdos permanecen en el polvo
que se deposita en las teclas de tu portátil
y al final serán las teclas por si sólas
las que te van marcando el ritmo y el paso.




















Dosis diaria de MUÑOZ MOLINA


"Hace unos meses, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, después de aburrirme y de indignarme en las salas donde se exhibían las últimas adquisiciones (la más notable, entre ellas, eran unos veinte kilos de caramelos envueltos en papel plateado y tirados sobre una tarima: los espectadores admiraban con arrobo la obra al tiempo que chupaban muy reflexivamente alguno de los caramelos, agregando luego al montón el envoltorio plateado), me dirigí, en busca de un antídoto, a las salas de fotografía, y mirando las obras de los grandes maestros norteamericanos de los años treinta y cuarenta pensé que casi únicamente los fotógrafos han conservado intacta en nuestros tiempos la serenidad moral, la intensidad humana y la pasión por lo real que fueron los materiales comunes de la pintura y la escultura hasta la frívola irrupción de las vanguardias. Por una mezcla de mercadotecnia y señoritismo intelectual, una parte muy considerable del arte más celebrado en las últimas décadas reniega con asco de toda responsabilidad hacia el mundo y se vuelve extenuadoramente hacia sí mismo, y sólo parece existir porque existen los críticos, las galerías, los museos, y porque alguien lo define como tal: la broma de Marcel Duchamp al exhibir un lavabo como obra de arte pierde su gracia cuando se convierte en industria del camelo, en academicismo de la extravagancia, de la decoración y de la pura nada"

















DÍAS DE VERANO

Por un lado está la vida,
Por el otro, está la muerte,
Por el medio, crece el centeno
en los campos de mi infancia.
Aquí
en lo más cercano,
crujen mis huesos
y rechinan mis dientes,
eso indica que uno ya está viejo...
y algo acojonado
y en todos esos lugares,
hubo y hay días de fuego, mar y viento
y suelen ser días de verano.
















Y si no hay nadie al otro lado del espejo


 Y si no hay nadie al otro lado del espejo

y buscas tu reflejo y sale en blanco

o en negro o en amarillo pálido

pero lo que es tu imagen, no sale.

Es de suponer que al otro lado del espejo

hay otro mundo, 

hay otra historia que va en dirección contraria

hay pensamientos que funcionan a la inversa

y tu primera idea en este lado

será la última al otro 

y todo empieza por las conclusiones

y acaba por lo que estuviste observando

y en cambio de analizar, desanalizas

y vuelves al principio y donde se forjan las conclusiones

y das un paso hacia atrás 

y avanzas hacia otra dimensión

y das un paso hacia delante

y pierdes el sentido del equilibrio

y te caes de bruces al suelo del otro lado.

El mundo al revés, que dirían algunos

y aquí había que preguntarse

¿no será el nuestro el que funciona al revés?.













 
.

"YO SOY UN CAZADOR DE SUEÑOS"


Por tanto y concluyo, soy un exprimidor de vida. Y como hacen los yanquis en sus películas, yo me acojo a la primera o era a la segunda o a la quinta enmienda, que no sé cual es, ni tampoco me importa...pero suena que te cagas. Como decía uno (que ahora mismo no sé quién era), "yo soy un cazador de sueños" y sueño que atrapo...me quedo con él o con su esencia o sustancia que es de donde parte el sueño y ahí no tengo reparos, como vea un buen sueño y aunque sea ajeno o raro extraño o super loco, me lanzo en plan descarado y no lo hago mío del todo, pero sí me quedo con alguna parte de lo que realmente me resulta ser importante. Porque yo no voy de santo, ni de buena persona toda bobalicona, pero eso sí, si robo lo digo y lo reconozco y si hace falta, pediré disculpas a quién haga falta. Y por eso yo no sirvo para político. Porque reconociendo todos mis pecados, que son muchos e intensos, no me votarían ni las cucarachas que ahora en el verano de vez en cuando se pasean por las aceras de mi pueblo. Ni éste tipo de asquerosos bichos me votaría.
Además, en éste tipo de sociedades donde vivimos hay un exceso de maldad pero de la mala mala y entonces no tardaría mucho algún cabrón de turno, en sacar a relucir todos mis trapos sucios. Y eso forma parte de una lista demasiado larga, que sí las drogas de todo tipo y sus abusos y recaídas, que si las cogorzas de alcohol y las resacas del día siguiente, que si he meado en las calles como un puto perro, que si he robado pequeñas cosas en varias ocasiones, que si me detuvieron más de 12 veces, que si pasé por la cárcel, que si en mis tiempos jóvenes me iba de acampada a playas nudistas y que sé yo y nosecuantas cosas más. Y añado a todo esto, el no estar en el lado correcto de la película y porque la derecha y la ultraderecha tienen el poder mediático y saldrían todos mis pecados en las portadas de sus periódicos o dicho de otra manera, me fulminarían al día siguiente.











PABLO NERUDA


Hoy dejadme
a mí solo
ser feliz,
con todos o sin todos,
ser feliz
con el pasto
y la arena,
ser feliz
con el aire y la tierra,
ser feliz,
contigo, con tu boca,
ser feliz.


















Paul Auster


 “La vida puede venirse abajo con tal facilidad… Todo puede cambiar en un instante. La sensación de la fragilidad de la vida me persigue sin descanso. Me contagia una gran alegría —la de estar vivo— y, al mismo tiempo, un miedo atroz: por el hecho de poder perder con tanta facilidad a la gente que queremos”.


Louise Elisabeth Glück


 "Miramos el mundo una sola vez, en la infancia. El resto es memoria".


AL OTRO LADO Y ESAS COSAS

 Yo reconozco que mi talón de Aquiles es la fragilidad de mi memoria. Ayer mientras escribía a un amigo que fue en mis viejos tiempos, intentaba acordarme de los más bellos momentos que pasé con él. Y claro de alguno me he acordado y porque si no pensaría que ya estoy muerto. La falta de memoria absoluta solo es compatible con la muerte y aún así veremos si no hay una memoria post morten y porque ningún resucitado nos ha contado nada sobre el tema. Han visto lo que hay al otro lado y se han quedado acojonados y porque ninguno te cuenta nada, pero te lo advierten con el vacío que tienen en su mirada y como si te estuvieran gritando que al otro lado no hay nada y porque todo es silencio y oscuridad. De todos los que resucité personalmente (yo y mi equipo de aquél momento) y los sacamos de una Parada CardioRespiratoria donde estaban más muertos que vivos y a base de currar los logramos resucitar, pues a los que les pregunté años después si se acordaban de algo de lo que les había pasado, si primero se sintieron muertos y si había una luz al final del túnel y si habían llegado a abrir la puerta que da al otro lado, pues pasó (y fueron varios) que ninguno respondió a ninguna de mis preguntas y te miraban temerosos e inseguros y como diciéndote, tío déjame en paz. 

Pero estoy seguro que algo se les quedó en ese traslado de ida y vuelta, quizá parte de su alma, quizá parte de su memoria o quizá esa parte del cerebro donde los humanos guardamos nuestras sensaciones. Inseguridad y desconfianza y no me fío de tí y por mucho que te declares como médico que aún encima me has traído de vuelta y a ésta mierda de mundo. En principio rehuyen tus peregrinas preguntas desviando su mirada hacia otro lado y si pueden y les dejas siguen caminando como si nada le hubieras preguntado. Algo tienen de zombis, mirada fría, pupilas puntiformes, andares robóticos y a pasos muy cortos y como si pisaran huevos, rehusan todo lo afectivo y por eso será mejor que no los toques y porque rechazan esa parte del llamado, cariño humano. Menos largarles un beso y porque te matarán con la mirada. Y desearles suerte tampoco les gusta mucho y porque piensan que les da mal fario. Yo pienso que lo que realmente les jode, es que su familia y allegados les tomaron las pertinentes medidas y que al verle tan muerto, en su pensamiento estaban pidiendo un ataúd de un metro ochenta de largo por noventa de ancho y el funeral será en tal sitio y el entierro a tal hora y en éste cementerio determinado y que es el que está más cerca de casa.

Ellos son los primeros en saber que están viviendo de prestado y por eso desconfían de todo bicho viviente y por si le quieren robar parte de lo prestado. Ellos viven dentro de su propio silencio y las voces que les vienen de fuera les suenan a oquedad. Son como extraterrestres recién aterrizados y antes de hablarte quieren comprender algo de lo que está ocurriendo en este mundo y al final para reconocer para sus adentros tener una incapacida total. Son como seres de otra galaxia que han atravesado varios mundos por el camino y para volver hasta el que han salido. Y ya sé que salieron desde aquí, pero su memoria humana les ha quedado al otro lado de la película y vuelven con un alma y una memoria completamente vaciada. Alguno y alguna vez, me ha dado o nos ha dado, las gracias. Pero son unas gracias obligadas y porque alguien de su familia insistió en que lo tenía que hacer, pero no porque realmente él lo sintiera así. Nunca escuché unas gracias realmente sinceras y agradecidas. Él solo quiere vivir envuelto en su silencio sideral y que de una vez por todas, lo dejemos en paz. Había que preguntarles ¿eres un robot o eres un resucitado? y como ellos a toda costa quieren pasar desapercibidos te contestarán, soy un robot. Y porque no soportan las preguntas filosóficas y  humanas que hablan de la vida, del amor, del sufrimiento y de lo que hay al otro lado. Y ellos piensan para si mismos, si tú lo quieres saber, primero muérete y después tú mismo nos lo cuentas.











 

MI FRÁGIL MEMORIA

 No quiero álbumes

no quiero fotos

no quiero pies de foto

ni a nadie que tenga que recordar por una foto.

Eso pensaba yo en mis tiempos de juventud desenfrenada.

Yo era de los que pensaba

que toda mi colección de buenos momentos

que he tenido a lo largo de mi vida

se quedarían grabados a fuego lento en mi memoria

y pasados más de 50 años

no recuerdo ni la mitad de lo que quisiera recordar.

He intentado catalogarme como un sujeto enfermizo

falto y débil de memoria

o diagnosticado de memoria frágil y quebradiza

o de Parkison precoz o de Demencia acelerada

y nada de todo esto me ha servido.

Los consuelos inútiles no me sirven como apoyo.

Pero para mí

éste asunto no me suena a nuevo

debe ser un tema congénito y heredado de mis antepasados

y no lo puedo negar

desde siempre supe que me iba a pasar

lo que ahora me está pasando.

Mi madre padecía de lo mismo

y le decías

¿te acuerdas de lo que pasó ese día, mamá?

y ella te lanzaba una mirada furibunda

que te atravesaba de lado a lado

y que te dejaba congelado.

Y es que ella debía pensar

¿porque coño me haces esa pregunta?

si ya sabes que mi memoria es un residuo de polvo gris

y acaso ¿me estás provocando?.

Y eso mismo

es lo que me está pasando a mí

mi memoria es polvo gris

y recuerdo algo bueno

y al minuto siguiente

ya no sé lo que estaba recordando.













Gema Fernández Martínez

Según la escala relativa
de la biomecánica,
el escarabajo rinoceronte
es el animal
más fuerte del mundo.
Puede soportar sobre su
espalda,
durante una hora,
una carga treinta veces
mayor
que su propio peso.
La física celebra en él
una eficiente distribución
de fuerzas; la evolución,
un refinamiento paciente
de estructuras y proporciones.
Desde la austeridad de su
exoesqueleto,
el escarabajo rinoceronte
mira con condescendencia
al oso y al león,
se ríe del tigre y el hipopótamo,
compadece al elefante
y a la ballena,
saborea desde su minúsculo,
y oscuro armazón,
un libidinoso sentimiento
de superioridad.
Pero a veces,
sin poder evitarlo,
en la oscura economía
de su consciencia instintiva,
se sorprende a sí mismo
camuflado en la tierra,
oteando a lo lejos
el frágil voleteo
de la mariposa
y piensa con recelo:
Maldita sea,
la verdadera fortaleza
reside en soportar,
como ella hace,
tanta delicadeza.

Lorena Larrañaga. "Lo que sostiene el aire"

Hay una hora en que la casa se llena de caballos que nadie ha llamado. Sus crines recorren los pasillos como agua peinada por una madre muer...