Monetizar el vacío. JUAN JOSÉ MILLÁS

Me viene a la memoria porque sí, porque la memoria hace conmigo lo que de da la gana, una figura clásica, el uróboros, que representa a una serpiente devorándose la cola al tiempo de formar un círculo perfecto. En otras palabras: un animal que se alimenta de sí mismo, aunque no sabemos por qué lo hace, quizá por cumplir un ritual o porque tiene hambre. El uróboros, en fin, constituye un misterio gastronómico y digestivo: cuanto más come, menos tiene para comer, de manera que su voracidad debería conducirlo a la desaparición. Por suerte para él, lleva miles de años en esa postura, sin acabar de engullirse. Enhorabuena.
Los Beatles, si ustedes se acuerdan, sacaron en la película Yellow Submarine un engendro con una boca aspiradora, el Vacuum Monster, que se tragaba cuanto hallaba a su paso. Aspiraba árboles, edificios, montañas, animales, personas, rascacielos quizá, no me acuerdo de todo. El caso es que se tragaba el paisaje y cuando ya no quedaba nada que llevarse a la boca, se aspiraba a sí mismo y desaparecía dejando tras de sí un agujero existencial acongojante.
He pensado en estos dos animales a propósito de la glotonería del capitalismo contemporáneo, que ha adquirido algunas de sus costumbres alimenticias. Comenzó devorando las materias primas, continuó con la fuerza del trabajo y luego fue a por nuestros deseos. Cuando los deseos escasearon, empezó a fabricarlos. Hoy produce necesidades a una velocidad superior a la que somos capaces de satisfacerlas, lo que constituye un hallazgo industrial extravagante. Antes se fabricaban objetos para cubrir carencias. Ahora se fabrican carencias para inventar objetos. Imagínense una panadería que, además de vender el pan, produjera el hambre. O una empresa farmacéutica que, después de concebir un medicamento, propagara la enfermedad correspondiente. El problema es que el capitalismo necesita consumidores a los que enseguida empobrece o consume para aumentar sus beneficios. Se ha empezado a comer a quienes le dan de comer, que es un modo de comerse a sí mismo. El capitalismo salvaje es un uróboros, un Vacuum Monster que cuando haya acabado de aspirar el planeta hallará el modo de sacarle también alguna sustancia al vacío

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