GAZA

 


LO BUENO DE LA VIDA

Lo bueno de la vida, es que...es que... es que ya no sé lo que decía o lo que pensaba hace un momento. Lo bueno de la vida es que es como un buen vino o sea que mejora con el paso de los años, salvo los que ya nacieron avinagrados y ni el vino, ni la vida les pueden sacar su desagradable amargor ácido. Lo bueno de la vida es que pudiste hacer lo que te dió la real gana y si hiciste cosas malas, nadie salvo tu conciencia te va a pasar las cuentas y si lo hiciste más o menos bien, la gente te aplaudirá por las calles (figuradamente) y tú irás más lleno que un pavo en Navidad y sin saber que serás el plato principal de esa Navidad. Lo bueno de la vida, es que depende de tu conciencia y la conciencia se educa como todo: si de pequeñito le enseñaste a que se quedara muda y callada, ahora no asomará su cabeza. La conciencia al fin y al cabo, es una serpiente venenosa, pero si le quitas los dientes, ya no importa su veneno, sólo asusta, pero no mata. Hay que vivir sin conciencia (relativamente hablando), al libre albedrío y sin remordimientos o como dicen otros, a la buena de Dios...o al abrigo del Demonio (si es que con él que te sientes mejor), pues para lo que nos queda en el convento, nos cagamos dentro y porque entre otras cosas, nos empieza a dar igual en lo que creamos o no creamos. A mí ahora lo que más me preocupa, es haber dejado a mis hijos ésta mierda de mundo en el que de alguna manera hemos participado. Y eso no me lo perdonaré jamás.

Monetizar el vacío. JUAN JOSÉ MILLÁS

Me viene a la memoria porque sí, porque la memoria hace conmigo lo que de da la gana, una figura clásica, el uróboros, que representa a una serpiente devorándose la cola al tiempo de formar un círculo perfecto. En otras palabras: un animal que se alimenta de sí mismo, aunque no sabemos por qué lo hace, quizá por cumplir un ritual o porque tiene hambre. El uróboros, en fin, constituye un misterio gastronómico y digestivo: cuanto más come, menos tiene para comer, de manera que su voracidad debería conducirlo a la desaparición. Por suerte para él, lleva miles de años en esa postura, sin acabar de engullirse. Enhorabuena.
Los Beatles, si ustedes se acuerdan, sacaron en la película Yellow Submarine un engendro con una boca aspiradora, el Vacuum Monster, que se tragaba cuanto hallaba a su paso. Aspiraba árboles, edificios, montañas, animales, personas, rascacielos quizá, no me acuerdo de todo. El caso es que se tragaba el paisaje y cuando ya no quedaba nada que llevarse a la boca, se aspiraba a sí mismo y desaparecía dejando tras de sí un agujero existencial acongojante.
He pensado en estos dos animales a propósito de la glotonería del capitalismo contemporáneo, que ha adquirido algunas de sus costumbres alimenticias. Comenzó devorando las materias primas, continuó con la fuerza del trabajo y luego fue a por nuestros deseos. Cuando los deseos escasearon, empezó a fabricarlos. Hoy produce necesidades a una velocidad superior a la que somos capaces de satisfacerlas, lo que constituye un hallazgo industrial extravagante. Antes se fabricaban objetos para cubrir carencias. Ahora se fabrican carencias para inventar objetos. Imagínense una panadería que, además de vender el pan, produjera el hambre. O una empresa farmacéutica que, después de concebir un medicamento, propagara la enfermedad correspondiente. El problema es que el capitalismo necesita consumidores a los que enseguida empobrece o consume para aumentar sus beneficios. Se ha empezado a comer a quienes le dan de comer, que es un modo de comerse a sí mismo. El capitalismo salvaje es un uróboros, un Vacuum Monster que cuando haya acabado de aspirar el planeta hallará el modo de sacarle también alguna sustancia al vacío

IVÁN REDONDO

La campaña ha terminado. No la oficial, que ni siquiera ha empezado, sino la que veníamos contando desde que se convocó el 29-N. Todo lo dicho hasta Urda, todo lo medido y todo lo proyectado ha quedado suspendido en el aire. Las encuestas que se publiquen a partir de hoy retratarán a un país en estado de shock, no a un país que vota. Mi consejo es sencillo: recomiendo no hacer caso a las cifras. Faltan 27 días para el 29-N. Y esta elección se decidirá en la última semana. Los últimos tres días.
Lo de Urda es inédito. Es la segunda tragedia de la alta velocidad en un año, y el AVE no es una infraestructura cualquiera: era el orgullo nacional. Cuando un símbolo se convierte en herida, cambian los sentimientos profundos de los españoles. Y eso no lo mide ningún tracking . El voto no se mueve ahora por ideología, sino por algo más hondo: el miedo. No hay ninguna revolución en el voto. Es tan falsa esta afirmación como que el PP era primera fuerza antes de Urda. Y a los numerólogos que lo insertan hay que recordarles una palabra maravillosa en español: son unos “ansias”. Pues todo comienza de cero. Para todos. A la oposición se le va a juzgar como gobierno, y al Gobierno, como Estado. Ese es el tono vital.
Aprobaría la nacionalización del ferrocarril en España al amparo del artículo 128 de la Constitución
El único espejo que tenemos es el 11-M. Conviene mirarlo despacio. Entonces el PP se equivocó: quiso gobernar el relato con una mentira, y los españoles, que entienden casi todo menos sentirse utilizados en el duelo, se lo cobraron en las urnas. El Gobierno ha acompañado en el dolor, ha sido transparente y debe dar una respuesta de Estado. He estado todos estos días en silencio en las redes, como tantos otros paisanos, por lealtad a mis compatriotas, que se merecen no solo guardarles silencio, sino también llevarles en cada viaje en tren siempre con nosotros. Las víctimas y los trabajadores son la medida a lo que nos debemos y las entrañas de nuestro país.
Por ese respeto, les explico lo que yo haría. Dos accidentes en 10 meses son “inasumibles”. Esa es la palabra exacta. Por eso, aprobaría la nacionalización del ferrocarril en España al amparo del artículo 128 de nuestra Constitución. La alta velocidad debe ser otra vez un servicio público esencial prestado por el Estado. La liberalización no ha funcionado en España. Y la respuesta debe ser la “nacionalización”. Pocos servicios son más esenciales que el tren en el que viajan cada día millones de españoles. Sería la primera ley que llevaría a las Cortes el nuevo gobierno. Así se lo comunicaría a la presidenta de la Comisión Europea, a la que pediría revisar el fallido modelo europeo con un argumento indiscutible: la seguridad de los viajeros está por encima de la competencia. Y abriría conversaciones con los gobiernos de Francia e Italia y los accionistas de Ouigo e Iryo para una salida ordenada, respetando a sus viajeros y trabajadores. Esto España lo resuelve en familia. Reordenando la situación.
Somos un Estado que actúa con rigor y seriedad. Y el Gobierno de España está en plenitud de funciones para presentar ya un gran plan con múltiples medidas que aseguren que antes de cada kilómetro nuevo, cada kilómetro construido es más que seguro. También para que la investigación que está realizando la Comisión de Accidentes Ferroviarios cuente con expertos de la Agencia Ferroviaria de la UE.
El 29-N es la hora del Estado. Esto no va de “gestión” como en cualquier campaña convencional, se trata de “recuperar el control” ante un fallo del sistema en el que el país mira al Estado. Este fallo del sistema es el mismo en vivienda, salarios, pensiones, inmigración y seguridad que he estado contando en innumerables entrevistas en todos los medios de comunicación estas tres semanas y media. El testimonio del viudo de una de las víctimas de Urda me representa: “Vivimos la peor época del capitalismo con prisas”. Gracias a su reflexión se entiende muy bien dónde estábamos cuando todo se detuvo. El dilema es histórico. Y Blocus también es producto de ello. Se trata del tipo de sociedad en la que vivimos. La participación del 29-N será de época porque estas elecciones generales son en legítima defensa. Unas elecciones de he entendido el mensaje.
España está golpeada, y los españoles van a decidir el 29-N quién la levanta. Quien aspira a gobernar tendrá que demostrar que sabe contenerse; quien gobierna, que sabe dar una respuesta de Estado a la altura de la fuerza de la gente. España está golpeada, no vencida.
Y la memoria siempre, siempre, es imprescindible para detectar donde esta la mentira, por mucho que la grite la oposición y sus redes. Siempre hay que ir a la hemeroteca para contrarrestar tanto bulo y tante campaña mentirosa.
Pp y Vox votaron en contra de un credito extraordinario de 600M€ a Adif para acelerarar inversiones; la CNMV defendió la baja de tasas ferroviarias que solicitaban Iryo y Ouigo perjudicando a Adif; el recorrido Madrid- Paris está bloqueado porque Francia ha vetado a Renfe como competidor… la liberalización es una falacia y una soga al cuello como lo es la externalización de servicios en la sanidad. Hablar de nacionalización implica sacar o restringir al máximo el mercado en operadores de infraestructuras.
(Fue el gobierno de Rajoy el que liberalizó el sector ferroviario, cinco años antes de que fuera obligatorio por la Comisión Europea).
Si esto no se hace ahora, no se hará nunca. Para ello se necesita un gobierno que quiera y pueda hacerlo.
Depende de nosotros

LA LUNA...

No existe nada ni nadie más allá del espacio tiempo, no sé lo que tengo que hacer fuera de hora o fuera de sitio y además, sin control ning...