LA LUNA...

No existe nada ni nadie más allá del espacio tiempo,
no sé lo que tengo que hacer fuera de hora o fuera de sitio
y además, sin control ninguno,
no sé si ponerme a dar vueltas sobre mi propio eje
o a buscar las ondas vitales de mis Satélites planetarios
todos esos que gravitan a mi alrededor,
quiero conocer mi Luna,
mi Luna romántica,
mi valiente Luna que se atreve con todo,
esa que sube y baja mareas chascando los dedos,
esa que remata o revive vinos,
esa que convierte a los Lobos en hombre lobos,
que desquicia más si cabe, a los locos,
que aumenta el número de partos
y cuando a mi me alumbra me pregunto como...
como enciende sus luces blancas evanescentes,
como dibuja sus contornos de sombra de ojos,
como enternece desde al más iracundo
hasta la bestia más inmunda llena de rabia,
quiero saber su funcionamiento
y conocer en que se basa su extenso y potente poder,
yo a su lado, no soy nada ni nadie,
yo soy sólo su admirador apasionado
y si una noche y cuando todo se nuble bajo la espesa niebla,
espero que la Luna me deje un pequeño resquicio de
esperanza
yo haría lo que ella quisiera,
si hay que adorarla, yo la adoraría sin más y sin pensarlo,
si hay que venerarla, fundaría una secta satánica y lunática,
si hubiera que adormecerla, yo la mecería entre mis brazos,
yo amo a la Luna y por encima de todo
y que nadie ni nada ose tocarla,
ni la insulte, ni le falte al respecto,
la Luna y yo somos hermanos univitelinos,
nacidos el mismo día y a la misma hora,
pero ella se llevó la mejor parte
y escogió quedarse ahí arriba
y yo en cambio,
me tuve que conformar con éste trozo de cuerpo
que ahora sé,
que no va a ninguna parte.

OTRA DEL VIAJE A PORTUGAL

 

De mi viaje de hace más o menos un mes a Portugal, ya comenté alguna cosa y en resumen me sigue encantando Lisboa, aunque como le ha pasado a otras grandes ciudades, está vaciada de portugueses y que su centro histórico está plagado de viajeros turistas que van a durar unos días y para que a su vez, vengan otros que harán lo mismo que los anteriores y saturarán de forma total los puntos neurálgicos de esa hermosa ciudad. Y claro que nosotros éramos parte de esa manada invasiva, pero que  lo reconozca no significa y para nada, que no piense que no haya que hacer un cambio de arriba abajo (hacer un cambio estructural). Habrá que pensar algo que de una alternativa a los pisos turísticos y porque vaciar una ciudad de sus propios habitantes, no es la solución de nada, salvo claro está para los bolsillos de las multinacionales propietarias. Y a las que les importa una puta mierda en que están convirtiendo esa ciudad. El ciudadano de ahora, sólo va a estar unos días y no va a  participar en ningún cambio estructural de esa ciudad. Habrá algún alto directivo que diga...¿Lisboa?, ¿donde coño está?. Y a mí que me importa que sean de aquí o de allá y a mí lo único que me preocupa, es que den resultados económicos y lo demás, me importa una puta mierda.

También fuímos a Sintra que está muy cerca de Lisboa y aquello parecía una procesión de semana santa en pleno centro de Sevilla. Y eso que estábamos en Octubre y que al estar en pleno o a principos de otoño, suponíamos que los guiris estarían desaparecidos. Pero no señor, Sintra estaba hasta los topes y con las terrazas completamente desbordadas. Comimos lo mejor que pudimos allí y por la tarde quisimos visitar el "Palacio da pena", que personalmente y por esta vez, no pude visitar (ya lo había visto y visitado hacía mucho tiempo), pero es que ahora es mi propia circulación sanguínea la que manda sobre mí y llegué hasta el palacio, pero el dolor que tenían mis piernas y debido a mi claudicación intermitente, me estaba avisando que no podía proseguir. Simplemente esperé a que vinieran los demás a la entrada del palacio y nos fuímos en busca de una casa alquilada en Coimbra. 

Me gustó Coimbra y creo que me gustó de esa manera, por ser una ciudad universitaria y que ya no eran los guiris los que dominaban el ambiente ciudadano. Había guiris pero no tantos y además no era una ciudad llena de puntos neurálgicos para ellos. Me pareció una ciudad bastante anodina y que lo único que destacaba sobre lo demás, era su preciosa ciudad universitaria: su antigua biblioteca, sus capillas, sus maravillosas salas de reuniones de rectores, decanos y profesores, sus espacios para pasear, pensar, decidir y de aislarse de los ruídos exteriores. Aunque es verdad, que siempre me pareció un exceso de ostentación el vivir o trabajar en medio de tanto lujo, Pero me lo pareció en la universidad de Coimbra, como también me lo pareció cuando estudiaba en Santiago y por fotos y por lo me contaron, también pasaba que había ese nivel de lujo en otras universidades.

LA LUNA...

No existe nada ni nadie más allá del espacio tiempo, no sé lo que tengo que hacer fuera de hora o fuera de sitio y además, sin control ning...