De mi viaje de hace más o menos un mes a Portugal, ya comenté alguna cosa y en resumen me sigue encantando Lisboa, aunque como le ha pasado a otras grandes ciudades, está vaciada de portugueses y que su centro histórico está plagado de viajeros turistas que van a durar unos días y para que a su vez, vengan otros que harán lo mismo que los anteriores y saturarán de forma total los puntos neurálgicos de esa hermosa ciudad. Y claro que nosotros éramos parte de esa manada invasiva, pero que lo reconozca no significa y para nada, que no piense que no haya que hacer un cambio de arriba abajo (hacer un cambio estructural). Habrá que pensar algo que de una alternativa a los pisos turísticos y porque vaciar una ciudad de sus propios habitantes, no es la solución de nada, salvo claro está para los bolsillos de las multinacionales propietarias. Y a las que les importa una puta mierda en que están convirtiendo esa ciudad. El ciudadano de ahora, sólo va a estar unos días y no va a participar en ningún cambio estructural de esa ciudad. Habrá algún alto directivo que diga...¿Lisboa?, ¿donde coño está?. Y a mí que me importa que sean de aquí o de allá y a mí lo único que me preocupa, es que den resultados económicos y lo demás, me importa una puta mierda.
También fuímos a Sintra que está muy cerca de Lisboa y aquello parecía una procesión de semana santa en pleno centro de Sevilla. Y eso que estábamos en Octubre y que al estar en pleno o a principos de otoño, suponíamos que los guiris estarían desaparecidos. Pero no señor, Sintra estaba hasta los topes y con las terrazas completamente desbordadas. Comimos lo mejor que pudimos allí y por la tarde quisimos visitar el "Palacio da pena", que personalmente y por esta vez, no pude visitar (ya lo había visto y visitado hacía mucho tiempo), pero es que ahora es mi propia circulación sanguínea la que manda sobre mí y llegué hasta el palacio, pero el dolor que tenían mis piernas y debido a mi claudicación intermitente, me estaba avisando que no podía proseguir. Simplemente esperé a que vinieran los demás a la entrada del palacio y nos fuímos en busca de una casa alquilada en Coimbra.
Me gustó Coimbra y creo que me gustó de esa manera, por ser una ciudad universitaria y que ya no eran los guiris los que dominaban el ambiente ciudadano. Había guiris pero no tantos y además no era una ciudad llena de puntos neurálgicos para ellos. Me pareció una ciudad bastante anodina y que lo único que destacaba sobre lo demás, era su preciosa ciudad universitaria: su antigua biblioteca, sus capillas, sus maravillosas salas de reuniones de rectores, decanos y profesores, sus espacios para pasear, pensar, decidir y de aislarse de los ruídos exteriores. Aunque es verdad, que siempre me pareció un exceso de ostentación el vivir o trabajar en medio de tanto lujo, Pero me lo pareció en la universidad de Coimbra, como también me lo pareció cuando estudiaba en Santiago y por fotos y por lo me contaron, también pasaba que había ese nivel de lujo en otras universidades.

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