No esperes más de mí
he dado todo lo que pude dar y más
he soñado contigo millones de veces
he estado en tu cama bajo las mismas sábanas
he tocado tu piel incandescente y me adherí a ella como un
imán
y en realidad, fundé una capa más de tu piel.
Te dije cosas preciosas al oído
y mientras te daba un beso en las pestañas
una de mis manos
se deslizaba por la suave piel de tus nalgas
y allí se quedaba durante un largo rato,
porque el placer era tan inmenso
que pensaba que tu piel era de recién nacido
y sabiendo que si bajaba un poco más
estaba un pozo celestial presidido por un hermoso clítoris
y cuantas veces te lo había acariciado todo en esas largas
noches de invierno
y cuantas veces me había despertado a medianoche
esperando que todo fuera verdad
y tras beber un poco de esa realidad
me obligaba a volver a mi anterior sueño
pero era un esfuerzo inútil
y es más
a cada intento más me desvelaba
acudían a mi cabeza los pros y los contras
yo, por un lado te quería y mucho
por otro lado, no quería a atarme a nadie
ni depender de nadie en concreto
ni ser novio ni marido de nadie
ni que me presentaras a tus hijos
ni a tus mejores amigos
ni ser un ejemplo para nadie...
y entonces me reafirmaba en mis conviciones
pero siempre dejando la puerta entreabierta
y por si acaso venías.

No hay comentarios:
Publicar un comentario