Miyó Vestrini. "Blog Glup 2.0". Yo, la amada.
FERNANDO PORTOLÉS REBOUL
Es otoño en el Retiro, pero aún no lo parece. Estamos todavía en esas semanas que se llenan de veranillos de santos.
ESTABA PENSANDO QUE DE TANTO PENSAR...
Estaba pensando que de tanto pensar me está cayendo el pelo y no es verdad porque caer ya no me cae, porque la nada adorna lo que fue mi cuero cabelludo, la nada de pelo, que no de pensamientos. El pelo no tiene sus raíces en el pensamiento, el pelo va por libre y sus raíces arraigan y crecen en la capa freática. Y es que sin pelo también eres persona y es que sin pelo no es que pienses más, pero si que tus visiones se hacen más claras. Y el que no se consuela, es porque no quiere...
La verdad es que sólo me gustó mi pelo cuando era un niño, mi lindo pelo rubio y liso y aún ahora estoy convencido que me sentaba muy bien. Pelo liso, rubio, muchas pecas en la cara y unos ojos verdes que ya quisieran otros. Pero entre los 8 a los 10 años, mi pelo se fue oscureciendo y cada día un poco más y además mi pelo fino y liso se fue ondulando y eso y aún no sé el porqué, no me gustaba nada. Aparte de que después llegó la adolescencia y mi piel y mi pelo se hicieron demasiado grasientos (causa hormonal), aparte de que empezaron los granos y espinillas a dar guerra. Y hubo una época corta en mi vida, en que yo no me gustaba para nada. Después y un tiempo más tarde, poco a poco me fuí reconciliando con el espejo y como de aquellas eran épocas donde importaba muy poco el físico que tenías (y de verdad, importaba poco) me fuí dejando el pelo largo y me daba exactamente igual que fuera liso, ondulado o rizado.
Con el dichoso pelo todo fue bien y hasta que cumplí los 26. Desde los 25 años se me habían juntado un montón de cosas: mi novia de la uni y yo nos habíamos dejado, me llegó la desilusión política y dejé el partido revolucionario en el que militaba e idelógicamente las pasé canutas. En la carrera se me habían acumulado varias asignaturas y ahora estaba sufriendo las consecuencias de haberme enfrentado verbalmente y repetidas veces a un profe cabrón que rezumaba odio hacia mi persona. Y casi logra hundirme del todo. Además fue una época en donde fumaba canutos casi a diario y porque me relajaba y porque la música me sonaba de otra manera. Y un día en que estaba fumando mi canuto diario, de repente se me cambió toda mi buena historia y pasó a ser mala o fatal. Bajaba al pub al que íbamos muchos días y me sentía observado por alguien, pero malamente observado y como si él que me observaba me quisiera hacer daño. Y hoy también está aquí y seguro que es para hacerme daño. Pero eso sólo lo veía yo. También me entraban ideas obsesivas que me impedían dormir. No paraba de darle vuelta a todas las cosas, hasta las nimias y a las que nunca les había dado importancia. Los insomnios se fueron haciendo mayores y por el día estaba mucho más cansado. Me angustiaba por muchas cosas y a veces el pulso se me aceleraba tanto que hasta pensaba que el corazón se me iba a salir por la boca. Tenía ataques de pánico en plena noche y eso me hacía salir a la calle y caminar como un poseso. Y una mañana cualquiera de aquellas, me peiné como hacía todos los días y ví que el peine estaba lleno de pelos y me alisaba el pelo con mis dedos y me llevaba un matojo de ellos y pronto entendí que me estaba volviendo calvo. Fue una época terrible y que la pasé fatal.
Tuve que dejar de fumar canutos, tuve que planificar mi vida como nunca lo había hecho antes, tuve que dejar a algunas personas que para mí eran tóxicas, tuve que hacer un plan para enfrentarme a todos mis demonios, tuve que cortarme el pelo al cero y para dejar de obsesionarme y tuve que hacerme otra persona de arriba a abajo y por dentro. Y en todo ese proceso de transformación, mi pelo fue creciendo de nuevo pero sin la fortaleza que tenía antes: se adivinaban fácilmente los claros frontales a los lados. Pero lo principal era, que aquella incipiente calvicie dejó de crecer.
Claro que más o menos a los 45 años, volvió a aparecer. Pero la gran diferencia que había, es que con 45 años me importaba un carajo que fuera para calvo.
LOCO ME TIENES
TE INFORMO
"Cacahuetes o alpiste". JUAN JOSÉ MILLÁS
ANTES Y AHORA
Cada día que pasa
siento bajas nuevas
bajas entre ese millón de hormigas y átomos que conforman
mi viejo cuerpo,
no me despierto ahora igual que antes,
tengo ligeras pérdidas auditivas a primera hora
por mí seguiría durmiendo y hasta que el cuerpo se rebelase
ante tanta desidia
por el camino van cayendo pequeñas ideas y sentimientos
que antes estaban conmigo y a buen recaudo.
No soy el que era y porque mucho que quiera
ahora tengo más miedo que antes
mis movimientos son más inseguros,
más lentos, más predecibles,
más fáciles de suponer hacia donde van
y por tanto
tengo que recurrir mucho más a mi pasado
del como lo hacía antes
del como lo evitaba o de como lo enfrentaba
y de si merecía o no la pena
de si tengo cuerpo y mente para afrontar las consecuencias
de si tengo las mismas ganas que antes tenía
de si ahora lo único que quiero
es dormir, comer y escribir
y lo demás, lo considero secundario
y es de suponer que llegará un punto
en que lo único que voy a querer
será simplemente, seguir viviendo.
Miyó Vestrini. "Blog Glup 2.0". Yo, la amada.
Ayer llamé a mis amigos para celebrar lo que yo creía era un festejo de nunca acabar. Había de golpe recordado todo: los años de la cervecer...
-
Tengo escamas en los dedos de tanto nadar a contracorriente. Tengo telarañas en el techo por tanto pensar y que algún día tendré que limpiar...



